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Un mapa desigual

EL RANKING DE LOS CONTRASTES

Enfoques

Un análisis estadístico de los indicadores sociales del país permite comprobar una enorme disparidad entre distritos como la ciudad de Buenos Aires y provincias como Formosa. Y también cuáles son los Estados que atraen más inversiones, los más inseguros, los que se ocupan más de la educación y dónde causa más estragos la pobreza

Números. Y detrás, millones de vidas. Tierra del Fuego es la provincia con menos analfabetos. Buenos Aires es el distrito más endeudado y también el que más gasta en seguridad. En Santa Cruz no llega a vivir un ser humano por kilómetro cuadrado (0,8 dice el último censo). Chaco es la provincia con mayor distancia entre ricos y pobres. Y lamentablemente, Formosa siempre se ubica en la peor situación en todos los diferentes rankings de índices que miden la calidad de vida: figura entre las más pobres, las más rezagadas económicamente, con más indigentes y plagada de cuestionamientos de transparencia institucional.

La realidad es bien distinta en las 24 provincias de la Argentina y los abismos se ensancharon después de la crisis tremenda del 2001. Pero todas sufrieron en mayor o menor medida el impacto de la debacle.

Es complejo establecer comparaciones integrales entre los distritos nacionales. Sin embargo, habiendo revisado variables de todos los colores, la primera división que surge obligatoriamente es la que existe entre la ciudad autónoma de Buenos Aires -definitivamente encumbrada dentro de las más ricas, con menor desempleo, menos pobres y con la infraestructura necesaria para atraer inversiones variadas- y el resto del país, su contracara. Es una realidad a simple vista.

La segunda línea divisoria podría trazarse entre el Sur y el Norte. Y contrariamente a lo que suele suceder en otras geografías internacionales, el sur patagónico resulta más beneficiado generalmente por las estadísticas de bonanza que los habitantes del acalorado norte argentino.

Después de la crisis, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) intentó armar un ranking de distritos argentinos a partir de su nivel de desarrollo humano (IDH), una medida que evalúa un menú de índices educativos, sanitarios, de pobreza, vivienda y desempleo, entre otras condiciones de vida.

El trabajo, publicado en el 2002, sostiene que la ciudad autónoma de Buenos Aires, Córdoba y Tierra del Fuego son las mejores provincias para vivir en la Argentina, mientras que Chaco, Corrientes, Jujuy y Formosa están en el último lugar del listado y son considerados distritos "en situación crítica". Esas provincias, dice el informe de la ONU, "reciben los más bajos niveles de ingreso familiar total per cápita, lo que configura una situación de pobreza de capacidades y de medios para elegir la vida que quieren vivir sus habitantes".

¿Por qué tanta distancia? El politólogo Ricardo Rouvier lo explicó así a LA NACION: "La Argentina que hoy atraviesa la modernidad muestra diversas facetas contradictorias en su desarrollo y la ausencia de una unidad consolidada como nación. Las luchas civiles del siglo XIX y la posterior inmigración han sellado una impronta de diversidad cultural entre las regiones y las poblaciones. En esas diferencias se advierte la dualización, acrecentada por la formidable crisis social, económica y política de los últimos años. La distancia entre los conglomerados urbanos y los espacios semiurbanos se ha ensanchado considerablemente, tal como lo muestran las estadísticas sociales".

Después de un centenar de páginas de análisis técnicos, el extenso informe sobre las provincias argentinas elaborado por el PNUD traza el siguiente diagnóstico: "En términos de la competitividad y dinámica económica, es claro que la ciudad autónoma de Buenos Aires, con un Indice de Desarrollo Humano alto, no puede ser integrada con ninguna provincia, ya que su característica urbana y esencialmente productora de servicios la diferencia netamente del resto. En segundo lugar, existe un grupo de provincias que se distinguen por el tamaño de sus economías y la diversificación de sus estructuras económicas. En estas jurisdicciones (Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe) se concentran el grueso de las exportaciones nacionales, las inversiones en sectores manufactureros, la banca y la dinámica financiera. Mendoza, que es incorporada en este grupo aun cuando tiene una dimensión inferior a las tres restantes, también presenta inversiones de significativa dimensión". Y establece una disquisición: "Las provincias patagónicas, a excepción de Río Negro, se distinguen por su alto producto per cápita, la importancia de la explotación de hidrocarburos, la alta participación de las exportaciones en el producto geográfico local, que han sido el eje de las principales inversiones recientes en los sectores energéticos. Las provincias de Corrientes, La Rioja, Santiago del Estero, Chaco y Formosa son, de acuerdo con casi la totalidad de los indicadores presentados, las de menor desarrollo relativo y ostentan niveles bajos de Desarrollo Humano".

Desde su lugar en el mapa, las provincias más grandes en superficie son Buenos Aires, Santa Cruz y Chubut. Las más chicas Tierra del Fuego, Tucumán y la ciudad de Buenos Aires.

Desocupación

Hasta aquí una mirada general del asunto. Pero si vamos al detalle, ¿qué realidad nos describen los datos del Indec? Según el instituto encargado de las estadísticas oficiales, el conurbano bonaerense y el gran Rosario detentan los índices más altos de desocupación (18%) de la Argentina. En el otro extremo, la ciudad del presidente Néstor Kirchner, Río Gallegos, aparece como la localidad con menos desempleados del país (1,9%). Le siguen San Luis (3,7%) y la Capital Federal (12,1%).

Precisamente, la consultora FIEL elaboró el año último un informe sobre "el ambiente de negocios en las provincias argentinas". Sus economistas concluyeron que, para hacer negocios, la ciudad de Buenos Aires y las provincias de San Luis, Santa Fe y Santa Cruz son las mejores. Y las peores: La Rioja y Formosa.

Negocios aparte, los datos de la cotidianeidad también marcan diferencias. En plena la crisis por la inseguridad apabullante con la que se vive desde que se hicieron cotidianos los robos violentos y los secuestros extorsivos, ¿cuál es hoy la provincia más segura de la Argentina?

Según datos de la Dirección Nacional de Política Criminal, durante el primer trimestre del 2004, el total de delitos cada 100 mil habitantes fue mayor en Neuquén (1687), ciudad de Buenos Aires (1656) y Santa Cruz (1548). Y, siempre según los datos oficiales, las provincias donde menos delitos se produjeron este año fueron -sorprendentemente- la de Buenos Aires (586 delitos cada cien mil habitantes) y las de Misiones (599) y Entre Ríos (636).

Claro que las cosas cambian cuando se analizan los números concretos de "delitos contra la libertad de las personas" (secuestros, amenazas y otras modalidades por el estilo). Ahí la provincia de Buenos Aires pasa a encabezar el listado con 10.825 casos, seguida por la ciudad de Buenos Aires (4146) y Córdoba (4009). Misiones es la provincia con menos delitos contra la libertad individual (32 casos registrados). Le siguen Tierra del Fuego (174 casos) y La Rioja (189).

Como sea, las provincias que más invierten en seguridad de sus respectivos presupuestos son Buenos Aires (12,1%), Tierra del Fuego (9,3%) y Santa Fe (10,7). Y la que menos es, curiosamente, Santa Cruz (4,8%).

Justicia

La pregunta obligada es, dado los índices de delito, ¿en qué provincias la Justicia es más o menos independiente?

El interrogante quedó respondido en un reciente estudio que realizó Fores sobre el comportamiento de la Justicia en los distritos nacionales. El informe sostiene que "la Justicia está en situación más crítica en San Luis y Corrientes; le siguen con muy bajo nivel de independencia judicial Santiago del Estero, La Rioja y Catamarca, ya que en las tres existe excesiva dependencia del Poder Ejecutivo. Y en las provincias de La Pampa, Buenos Aires y Tierra del Fuego la Justicia aparece como más independiente del poder político".

Rouvier, desde la mirada política, opina que "se ha profundizado lo que ya existía: provincias pobres, con recursos escasos y pésima política respecto de otras zonas más modernas con mayor oferta política y mejor calidad institucional. El entrelazamiento entre concentración económica, ausencia de instituciones independientes y clientelismo caracteriza a muchas provincias pobres. Y en este punto se destacan las provincias más pobres como Formosa, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero (ahora intervenida) y San Luis".

Los recursos para la educación y la salud también marcan diferencias profundas en el territorio nacional. La tasa de analfabetismo se calcula como el porcentaje de personas mayores de 10 años que no saben leer ni escribir.

Según cifras del Indec, Tierra del Fuego es la provincia que tiene menos analfabetos (529) y Buenos Aires es aquélla en la que vive más gente que no sabe leer ni escribir (180.467).

También hay datos que hablan por sí solos. En Formosa, en el año 2003, se gastaron apenas 3341 pesos en investigaciones para el desarrollo científico y tecnológico. En ese mismo período la ciudad de Buenos Aires gastó 1.140.000 en investigaciones científicas.

Es Formosa también la provincia con menos líneas telefónicas (22.568) y Buenos Aires la que más comunicada está: hay 4.956.414 líneas habilitadas.

Otro dato que marca la brecha entre la Capital Federal y la tristemente siempre mal posicionada Formosa. El 17% de los hogares del país presenta condiciones sanitarias deficitarias. El valor mínimo de hogares que habitan en viviendas en condiciones sanitarias deficitarias se encuentran en la Ciudad de Buenos Aires, y el valor máximo se da en Formosa.

Pobreza

Y es que las provincias con mayor cantidad de gente bajo la línea de pobreza, según un trabajo elaborado este año por el economista Claudio Lozano, son: Corrientes (71%), Formosa (70,5%) y Chaco (70%). Y las menos pobres son la ciudad de Buenos Aires (11,8%), Santa Cruz (14%) y Tierra del Fuego (18,%).

Según el informe del PNUD, las provincias con menor porcentaje de hogares con problemas de hacinamiento son la Ciudad de Buenos Aires (1,6%), Tierra del Fuego (2%) y La Rioja (2,3%), mientras que las provincias con mayor porcentaje de hogares con problemas de hacinamiento son Formosa (13,3%), Salta (12%) y Jujuy (10,5%).

Los indicadores sanitarios son más altos en la medición de calidad en donde existe menor tasa de mortalidad infantil, como es el caso de Tierra del Fuego, Ciudad de Buenos Aires y Neuquén. Y nuevamente, la peor situación sanitaria se vive en Formosa, Jujuy y Tucumán.

Como ejemplo, el 65,8 % de los habitantes de Formosa no tiene cobertura de salud privada ni obra social. Los índices son similares en Chaco (65,5%) y Santiago del Estero (63,7%).

El otro extremo de la lista sitúa a la ciudad de Buenos Aires con el 26,2% en estas condiciones, a Santa Cruz (29,2%) y Chubut (30,01%).

El coeficiente de Gini permite medir la desigualdad en la distribución del ingreso. Puede tomar valores comprendidos entre cero y cien. Y en cero la distribución del ingreso es igualitaria. Cuando vale cien la desigualdad en la distribución del ingreso es máxima. En la Argentina, el valor mínimo es de 39 en Santa Cruz y hay un valor máximo de 51 en Chaco, según asegura el estudio de Naciones Unidas.

Costo de la vida

Pero si hay algo realmente difícil de determinar son los matices del costo de vida en los diferentes puntos del país. Sandra González, presidenta de Adecua, esgrime las razones: "Primero, no hay relevamientos sobre precios en el interior del país; segundo, hay productos en el interior del país que son de marcas locales y que muchas veces son alternativas a las grandes marcas, y tercero, cuando uno va a una provincia y cree que un café está más barato porque cuesta menos que en Buenos Aires, no mide la relación que tiene ese precio con los sueldos promedio de esa provincia".

Lo mismo sucede con las propiedades. El arquitecto José Rozados, director del sitio reporteinmobiliario.com asegura que "en las zonas turísticas el metro cuadrado de las propiedades está al mismo nivel de precios que en la ciudad de Buenos Aires, al igual que en los centros urbanos como Rosario y Córdoba, que viven del boom del campo".

Definitivamente, el costo de vida en cada provincia es difícil de cuantificar. "La indumentaria fabricada en Buenos Aires es carísima en el interior del país", destaca la titular de Adecua.

Lo que sí se puede cuantificar, y de hecho el informe del PNUD lo hace, es la caída del salario en los últimos años. "Corrientes fue la provincia con mayor deterioro (-22%). Y en el período 2000-2001, las mayores pérdidas se registraron en San Luis (-27,9%) y Entre Ríos (-22,7%). Y Formosa es la provincia que tiene los ingresos más bajos del país, es la que más cayó entre 2001 y 2002 (-26,6%)", dice el informe sobre la caída del poder adquisitivo en las provincias.

De hecho, y volviendo a los números, la Nación recauda el 35,10 de sus ingresos por impuestos de Buenos Aires, el 25,66 % de la ciudad de Buenos Aires, y el 7,92 de Santa Fe. En el final del listado están La Rioja (0,30%) y Formosa (0,29%).

Por último, otro dato para que aquéllos que consideren mudarse de casa y provincia puedan sopesar: el 81,5% de los habitantes de Mendoza y San Juan son casados; el tercer lugar lo ocupa Córdoba (78,1%). Formosa es la provincia con mayor cantidad de solteros (51,8%), junto con el Chaco (59,4%) y Jujuy (62%). Son datos oficiales.

Formosa, la peor de todas

¿Por qué Formosa es la provincia en peor situación de la Argentina?

Hay razones históricas y económicas que se entrecruzan con manejos políticos más actuales. Formosa fue territorio nacional desde 1879 hasta 1955, y recién en 1958 la provincia tuvo el primer gobernador constitucional que la representara. El Ministerio de Defensa desaconsejó durante años invertir en territorio formoseño porque lo consideraban inestable, debido a las hipótesis de conflicto bélico con Paraguay y Brasil.

Como sea, una vez que Formosa tuvo su gobernador propio, las cosas no mejoraron. Todo lo contrario. La provincia ocupa generalmente los últimos lugares de las evaluaciones socioeconómicas de todo tipo:

  • En un ranking que elaboró recientemente la Universidad Nacional de La Plata sobre la "caracterización económico-social de las provincias argentinas", partiendo de dieciséis variables estipuladas, Formosa ocupa el número 24, es decir, el último del país.
  • En 18 de las 24 provincias la tasa neta de escolarización secundaria supera el 60%. Una de las excepciones es Formosa (57,1%).
  • El 6% de los hogares del país habita en viviendas de tipo "inconveniente". La provincia con mayor porcentaje de hogares en viviendas de tipo inconveniente es Formosa (18,3%).
  • Es la provincia donde viven más pobres e indigentes, según el Indec. De la población total de la provincia (485.700 habitantes) sufren la pobreza 285.250.
  • Entre 1995 y 2002 se duplicó la brecha entre ingresos más bajos y más altos en el país. En Formosa fue donde más se ensanchó esa diferencia, según un informe del PNUD. Los sectores de menores ingresos representan el 1% en la participación en el ingreso.
  • El Producto Bruto Geográfico es el número 23 de la lista, sólo por encima de Santiago del Estero.

El deterioro formoseño no puede explicarse sólo por su historia y el abandono del Estado nacional. Los dirigentes políticos de la provincia, está claro, no sólo no lograron nada para evitar semejante derrumbe sino que contribuyeron a empeorar las cosas. Las estadísticas no hablan bien de la dirigencia política formoseña. En el año 2002, la Legislatura fue calificada como la más cara de la Argentina, con un presupuesto anual de 36 millones de pesos, con apenas 30 legisladores y 2500 empleados, y 22 millones de pesos para personal contratado que nadie conoce.

La senadora justicialista por Formosa, Mabel Paz, consultada por LA NACION sostuvo que "el hecho de que Formosa sea una de las provincias con peores indicadores socioeconómicos se debe a que está ubicada en una zona limítrofe. Nunca fue mirada, no hay ni hubo inversión y por lo tanto no hay trabajo. Es una cadena interminable".

¿Y la pobreza? La senadora Paz arriesga una definición que puede dar lugar a la polémica: "Hay que tener en cuenta que es un territorio extenso para tan poca población diseminada en el interior sin servicios básicos, y además con el 38 por ciento de la población aborigen".

Otro justicialista, Mario Berejano, diputado por Formosa, también entró en el terreno de las curiosidades al afirmar en diálogo con LA NACION que "los números son fríos. Porque es cierto que Formosa no es un paraíso, pero se vive bien. Incluso si se analiza el mercado automotor, en Formosa no hay autos que excedan los 7 años de antigüedad, mucho mejor que en Chaco".

Tampoco le sirvió a Formosa el alineamiento con los presidentes de turno. Vicente Joga, gobernador entre 1987 y 1995, era uno de los aliados preferidos de Carlos Menem. Y su vicegobernador era Gildo Insfrán, que pasó a ser gobernador desde 1995 y que apostó en la última campaña presidencial por Néstor Kirchner. El Presidente visitó la provincia sólo cuatro días después de ser elegido y lo ayudó en la elección de constituyentes, donde Insfrán consiguió la reelección indefinida a gobernador. .

Por Ana Gerschenson
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