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El regreso del "Tata" Cedrón

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LA NACION
Lunes 20 de septiembre de 2004

Presentación del "Tata" Cedrón. Músicos: Felipe Traine (guitarra) y Facundo Torres (bandoneón). Invitados: Yuyo Verde. Bar Tuñón, Maipú 849. Funciones: viernes y sábados de septiembre, a las 21 y, en octubre, viernes 1° y 8 y sábados 2 y 9, a las 23.30.

En la escuela primaria, "El último organito" era uno de esos clásicos con los que la maestra de música martirizaba a sus alumnos hasta el cansancio. Pasado el tiempo los versos de aquel tango, suenan fatalmente actuales en la voz de Juan "Tata" Cedrón. El músico, compositor y cantor resignifica cada palabra reflejando en el acento de la guitarra y en el fraseo desolado de su voz, el signo fatal de un país que no pudo ser. Esa identidad perdida que Cedrón desde el exilio parisiense mantuvo a rajatabla durante todos estos años y fue para las nuevas generaciones como memoria viva de un país cultural, quedó expuesto en su regreso definitivo a la Argentina.

"Aquí estoy de vuelta, país", dijo al comienzo del concierto con los brazos en cruz, como plantando la bandera de un nuevo tiempo. El regreso al escenario estuvo cargado de un simbolismo particular para el músico. En casi tres décadas fue el primer concierto que Cedrón realizó en Buenos Aires, con casa fija y sin boleto de vuelta a París. Por otro lado, vino a reclamar su merecido espacio en la escena local y a recuperar una sana costumbre para el género, cuando los músicos de tango estrenaban una obra "inmortal" cada noche.

El músico se reencontró con su público porteño en el Bar Tuñón
El músico se reencontró con su público porteño en el Bar Tuñón. Foto: Soledad Aznarez

En la inauguración del ciclo de conciertos en el Bar Tuñón, el músico recibió el apoyo incondicional de tangueros de otros tiempos y de un público juvenil, que ocupó hasta las escaleras del local para poder ver de cerca al mítico cantor del cuarteto Cedrón. En un concierto emocional y contundente, repasó clásicos de su cosecha como "La cerveza del pescador Schiltigheim", sobre versos de Tuñón, y regaló varios estrenos, como un poema inédito de Homero Manzi que el "Tata" musicalizó hace apenas unos días.

En todos estos años, el "Tata" Cedrón tuvo la noble de virtud de ser ese eslabón perdido entre la Buenos Aires imaginada por Homero Manzi y la Buenos Aires reflejada por los textos de Juan Gelman y Julio Cortázar. Cuando en los ochenta el tango siguió ninguneado, el "Tata" siguió cantando a Cadícamo o rescatando a Tarantino. Ahora, este sobreviviente del tango volvió a Buenos Aires para quedarse definitivamente e inaugurar otro tiempo para su música. Primero, el cantante le dio lugar al cuarteto Yuyo Verde, que con milongas y valses criollos preparó el ambiente para que el cantor subiera después con Facundo Torres en el bandoneón y Felipe Traine en la guitarra.

En el repertorio de su nuevo espectáculo, "La guillotina", aparecen el tango lunfardo de origen carcelario y humorístico de Luis Alposta y Carlos de la Púa, o el romanticismo de los versos de Acho y Homero Manzi.

Cedrón tiene la roña de los cantores de madrugada y la intimidad de la canción francesa, que invita a sumergirse en la profundidad de las palabras, aunque se encarga de derrumbar ese mito de un tango intelectual. El "Tata" exhibe una pasión casi animal por la guardia vieja, mas allá de las armonías y el contrapunto de las guitarras y el fueye. Puede sonar sutil, rabioso o exageradamente expresivo, pero todo en sintonía con la atmósfera y las letras del tema.

Hacia el final del concierto, los estrenos de varios temas marcaron lo mejor de la noche y mostraron sus buenas sociedades con poetas como Juan Gelman en la milonga "Mares". Pero la obra que sacudió al público fue la musicalización de un poema inédito de Homero Manzi llamado "Palabras sin importancia". Ese estreno permitió revivir los tiempos en que se asistía al alumbramiento de temas con categoría de clásicos del autor de "Sur". El tema de Manzi con música de Cedrón es un auténtico tangazo, que responde a esa raza de canciones que podrían formar en el futuro parte de la memoria colectiva. "«En el 40, cuando estábamos mal, la música popular nos vino a salvar», dijo Manzi. Ahora es igual", afirmó el cantor. La gente pidió un bis del tema y se fue silbando la canción a su casa. El "Tata" Cedrón volvió a ser memoria, presente y futuro del tango.

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