Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Conflicto internacional por un museo

La sede de arte precolombino inaugurada en Montevideo tendría piezas del Estado argentino

Jueves 23 de septiembre de 2004

Buenas y malas noticias. La buena es que se acaba de inaugurar en Uruguay, con toda pompa, la primera etapa de lo que será uno de los museos más importantes de arte precolombino de América latina. La mala: la Secretaría de Cultura del gobierno argentino sospecha que una parte sustanciosa de las colecciones podría pertenecer al Estado nacional y habría sido sacada ilegalmente del país.

El tema, que amenaza con convertirse en un verdadero escándalo internacional, ya provocó la reacción de la cartera que dirige Torcuato Di Tella. El lunes -algo tarde, para muchos- se radicó una denuncia ante Interpol para que se inicie una investigación y, eventualmente, se exija la devolución del patrimonio en poder de Uruguay.

El conflicto lleva a un punto de máxima tensión un debate que involucra a coleccionistas, arqueólogos y funcionarios.

Piezas que ya se exhiben en el museo uruguayo; parte de la colección pertenece a Matteo Goretti
Piezas que ya se exhiben en el museo uruguayo; parte de la colección pertenece a Matteo Goretti. Foto: Archivo

El problema tiene como protagonista a Matteo Goretti, politólogo de origen italiano que vive en Buenos Aires desde 1967. Goretti es poseedor de una de las colecciones de arte precolombino más importantes del país y con buena parte de ellas intentó, entre 2002 y 2003, abrir un museo público en el barrio de San Telmo, manejado por un ente mixto, público y privado. Pero el cambio de gobierno no lo favoreció y, a partir de 2003, recibió constantes negativas de la Secretaría de Cultura de la Nación y del Onabe, el organismo que administra los bienes del Estado, que iba a facilitarle un edificio.

Para colmo, en junio de 2003 comenzó a regir la ley 25.743, que puso en guardia a los coleccionistas. La ley establece que el Estado nacional es dueño de los objetos de arte precolombino, aunque no es una norma confiscatoria. Esto quiere decir que los coleccionistas pueden quedarse con las piezas, siempre y cuando las registren, una por una, ante el Instituto Nacional de Antropología. Eso sí: no pueden venderlas a particulares sin ofrecerlas primero al Estado. Tampoco pueden incrementar sus colecciones, tienen que notificar el traslado de piezas dentro del país y, desde ningún punto de vista, sacarlas de la Argentina.

En el mundo de los coleccionistas es un secreto a voces que cuando comenzó la embestida para hacer una ley de protección, hace seis años, muchos, asustados por lo que consideran su propiedad, llevaron las colecciones fronteras afuera. Y la Secretaría de Cultura cree que Goretti podría ser uno de ellos. Por eso, denuncia en mano, intenta establecer cuáles son las piezas que pasaron a manos de los uruguayos, y si salieron ilegalmente del país, como sospecha.

Medida esperada

La medida era esperada desde hace tiempo por Diana Rolandi, directora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. "Es una vergüenza que se haya inaugurado ese museo -dijo, indignada, a LA NACION-. Las piezas salieron de la Argentina, eso está claro. Aunque, según lo que pude investigar, no hay registro ni en la Aduana ni en la Policía Aeronáutica ni en la Prefectura. Las leyes anteriores a la actual ya prohibían la salida del país de piezas de arte precolombino."

Por su parte, el director nacional de Patrimonio y Museos, Américo Castilla, explicó los motivos de la denuncia a Interpol. "Tenemos la obligación, como funcionarios públicos, de hacer que esto se investigue -dijo-. El Estado no quiere perseguir a los tenedores de piezas ni los considera enemigos. Pero si este señor sacó los objetos del país, aun antes de la ley 25.743, es culpable de contrabando".

La misma indignación, o peor, se colaba entre las frases de Matteo Goretti. Consultado por este diario, el ex jefe de prensa de Mauricio Macri durante la última campaña electoral porteña, eligió el contraataque como estrategia: "Todo esto es una campaña de prensa de la Secretaría de Cultura para tapar su rechazo a hacer el museo en la Argentina". Y aclaró, en tono desafiante, que "las piezas de mi propiedad, y subrayo que son de mi propiedad, están en el país, registradas como manda la ley, ante la Secretaría de Cultura porteña, a la espera de realizar un proyecto para la Argentina. En cambio, la colección que aporté y que se exhibirá en Uruguay consta de unas 1500 piezas, pero que no están sujetas a la ley 25.743. Por empezar, nunca estuvieron en la Argentina. Y, además, son objetos etnográficos, arte producido por indígenas actuales, y lo que es arqueológico no es argentino."

La directora de Patrimonio de la Secretaría de Cultura porteña, Nanny Arias Incollá, aclaró sobre el registro: "Las piezas de Goretti no están inventariadas como marca la ley. Al igual que la mayoría de los grandes coleccionistas, nos envió una nota diciendo que tiene piezas y que en el futuro hará el inventario". Goretti, de todas formas, no está fuera de ley en cuanto al registro, porque si bien el plazo para presentar el inventario está vencido, la regulación dice que se considera terminado el plazo de 30 días hábiles posteriores a una intimación que todavía no se le comunicó.

Desde el otro lado

Los dichos que abren un interrogante más serio, sin embargo, provienen desde la otra orilla del Río de la Plata. Jorge de Arteaga es el presidente de la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación, de Uruguay. Está más que entusiasmado con el nuevo museo y reconoce que hay un problema con la Argentina. "Estamos estudiando el tema", admitió a LA NACION. Sin embargo, reconoció: "Lo que trajo Goretti al Uruguay es una maravilla. Yo me quedé helado cuando vi las piezas. Y no lo digo sólo por la cantidad, que es importante, sino por la calidad. No son piezas comunes y se nota que las eligió muy bien".

Antes de mostrarse confiado en que se llegará a un arreglo con nuestro país, el funcionario admitió que la mayor parte de la colección Goretti tiene un fuerte componente de piezas argentinas y, además, arqueológicas, en notoria contradicción con la descripción que hizo a este diario el propio coleccionista.

Por su parte, Gustavo Ferrari, asesor del flamante Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI), admitió: "Nunca le pedimos a Goretti los papeles de la Aduana, es cierto, pero en Uruguay ninguna pieza de museo tiene papeles".

"Todos los coleccionistas grandes están a la espera -advirtió Castilla-. Eludieron hasta ahora el registro y mandaron la misma nota, como asesorados por la misma persona. Pero éste es un caso testigo. Si Goretti se sale con la suya será muy difícil defender luego el resto del patrimonio."

Por Fernando Halperin De la Redacción de LA NACION

Te puede interesar