Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Reclamos: preocupación en la gente tras dos décadas de abandono

Peligro en la ruta

Campo

Un tercio del recorrido de la 33 presenta una destrucción total. Los accidentes son cosa de todos los días y varias localidades corren el riesgo de quedar aisladas, las promesas se repiten con cada gobierno, pero la solución nunca llega

Por   | LA NACION

 
 

AMERICA.- Es conocida como la ruta del desierto, pero debería llamarse la ruta del desastre. Su calzada repleta de cráteres, desafía la pericia del mejor conductor y obliga a una tensión constante, que se agrava cuando caen las primeras sombras de la noche. En muchos de sus tramos, no existe banquina y sólo dos destinos le esperan a aquel que tiene la desgracia de salirse del camino: un barranco de cuatro metros de profundidad, o el agua, acumulada allí tras largos años de inundaciones.

No es la única ruta nacional en mal estado, pero la 33, que une los puertos de Bahía Blanca y Rosario, se ha convertido, desde hace casi veinte años, en un caso paradigmático. "No se puede creer", es lo primero que se le viene a la mente al que le toca transitar por el peor trayecto: los 213 kilómetros que corren entre las ciudades de Rufino y Trenque Lauquen.

En los primeros días de septiembre, en el kilómetro 350, a mitad de camino entre esta última localidad y América, el acoplado de un camión Ford 900, que transportaba 30.000 kilos de maíz hacia el puerto de Bahía Blanca, apareció volcado sobre el sector derecho de la banquina. Parte de su carga, ya se derramó en el piso.

Era casi el mediodía y su conductor, Luis Ribereau, de 47 años, pasó toda la noche en el lugar, a la espera de que alguien acudiera en su ayuda. No le resultó fácil, por cierto. Cuidar que no se extinguiera el fuego de las balizas, que advertía a los demás sobre su involuntaria presencia, le impidió "pegar un ojo" en toda la noche . "Por culpa de los pozos, corté la punta de eje del acoplado, reventé dos cubiertas y fui a parar a la banquina", contó con resignación el camionero. Los treinta metros de pavimento gastado por los hierros del acoplado y las dos cubiertas que asomaban entre los pastos, al costado del camino, acreditaron sus palabras. "Esquivás uno y agarrás otro", repetía con impotencia Ribereau, en alusión a los enormes pozos que se forman al romperse el asfalto y que están por todas partes. "Por suerte, no venía nadie de frente en ese momento, si no, se hubiera producido una tragedia", agregó.

No se trata de un caso aislado. Aquí, en la ruta 33, los accidentes son cosa de todos los días. El tramo que va desde el kilómetro 400 al 404, entre América y General Villegas, a la altura de una pequeña localidad llamada Pradere, se asemeja más al escenario de una carrera de rally que a una ruta nacional. Allí, el camino está compuesto sólo por pedregullo. La gente que no lo conoce y transita a gran velocidad, derrapa y termina sumergida en el agua de las cunetas que bordean la ruta.

El intendente del partido de Rivadavia, Sergio Buil, está acostumbrado a estas noticias. La ciudad de América, cabecera del partido, es quizá la más perjudicada por el pésimo estado de su principal vía de comunicación. "Todos los días se producen roturas de cubiertas y parabrisas, o se cae alguien al agua", comenta el intendente. Y agrega: "Gracias a Dios, no hemos tenido que lamentar víctimas fatales". Y, realmente, parece obra de un milagro que no se produzcan muertes en este camino.

Una salida vital

Para América, la ruta 33 es vital, ya que a través de ella transporta su producción agropecuaria hasta los puertos de Bahía Blanca y Rosario. Además, depende de la DGI de General Villegas y de los Tribunales de Trenque Lauquen. En cuanto al servicio de salud, si bien posee hospital municipal y varias clínicas privadas, existen casos de alta complejidad que deben ser derivados. Para colmo de males, las empresas de transporte de pasajeros amenazan con suspender sus servicios, si no aparece una solución. Igual postura han adoptado varios proveedores que abastecen a los comercios locales. "Algunos llaman desde Trenque Lauquen y preguntan si necesito algo urgente, para decidir si se arriesgan o no a venir", comenta Edgardo Aguirre, propietario de un comercio de materiales de construcción y, además, presidente de la Sociedad Rural de Rivadavia.

En cuanto al transporte de granos y animales, las dificultades para llegar a los puertos son cada vez mayores. "La producción se sigue sacando, pero a costa de romper los camiones, de salir con menos carga o de incrementar las tarifas", dice Alejandro García, encargado de una planta de silos ubicada a la vera de la ruta. Según sus cálculos, "en plena cosecha pasan por aquí 1000 camiones diarios".

Oscar Mandrini, consignatario de hacienda, también de la ciudad de América, cuenta que "a veces es preferible ir por un camino de tierra, aunque sea más largo el recorrido". Y acota: "Por lo menos, no rompemos las gomas".

El tema no es menor, si se toma en cuenta que sólo del partido de Rivadavia, conocido como "capital de la invernada", salen medio millón de novillos gordos y unas 450.000 toneladas de maíz, trigo, soja y girasol, por año. "Estoy cansado de enviar notas a las autoridades nacionales para que se ocupen del tema. Se habla del desarrollo de los pueblos del interior, que tenemos una producción importante y que hemos contribuido en cierta medida al mejoramiento general del país, pero se descuidan temas centrales, como el mantenimiento en buen estado de las vías de comunicación", se queja el intendente, que refiere que no hay reunión en la que la ruta 33 no se convierta en tema central de conversación.

Una larga historia

Inaugurada con bombos y platillos en la década del 60, la ruta nacional N° 33 recibió el nombre de Adolfo Alsina, debido a que corre paralela al meridiano 5°, línea por la que, a fines del siglo XIX, se cavó la famosa "Zanja de Alsina", para contener a los indios. Por ese mismo motivo, fue rápidamente rebautizada como "la ruta del desierto".

Más allá del lejano origen de su nombre, la historia reciente muestra que hace casi veinte años que sufre un deterioro constante. Y las inundaciones, recurrentes por esta zona del noroeste bonaerense, han contribuido a agravar la situación.

En 1986, el agua cubrió varios de sus tramos y obligó a construir alteos y desvíos. Desde ese momento, lo único que se ha hecho son trabajos provisorios de bacheo, para cubrir los grandes cráteres que la pueblan (y que pronto reaparecen).

Adolfo Hilcoat, miembro de la Cooperativa Transportista de Rivadavia, que agrupa al 50% de los camioneros de granos del partido, explica: "Esta ruta no tiene desagüe, por eso, cada vez que llueve se forma una laguna de casi 10 centímetros sobre el asfalto".

En la época de gran inundación, varios sectores se levantaron para sobrepasar el nivel del agua y permitir el tránsito. Pero cuando el agua baja, el lugar se torna aún más peligroso, ya que lo único que bordea al camino es una enorme fosa de hasta cuatro metros de profundidad. "El agua amortigua el golpe y da chances de sobrevivir a los accidentados, pero si te caés al vacío, las chances de salvarte son pocas", explica Hilcoat, que conoce esta ruta de memoria y sabe que hay tramos en los que no se puede conducir a más de 40 km/hora.

Luego de años de descuidos, los trabajos para acondicionar este corredor no serán sencillos. Según Buil, "debe hacerse una reconstrucción total de la calzada, construir rotondas en varios cruces peligrosos, ensanchar el camino a la altura del acceso a las ciudades y señalizar debidamente".

Hora de soluciones

Según confía Buil, hay un plan del gobierno nacional para realizar el arreglo definitivo de la ruta, que se haría en tres tramos, denominados mallas e identificados con un número. El 215, cubre 69 kilómetros, de Trenque Lauquen a América; el 216, 72 kilómetros, de América a General Villegas, y el 217, 72 kilómetros de General Villegas a Rufino. Los trabajos se efectuarían de acuerdo al sistema conocido como Contrato de reconstrucción y mantenimiento (Crema), mediante el que las empresas concesionarias, no sólo tienen que reconstruir la ruta, sino que también deben mantener el asfalto, la señalización y las banquinas por cinco años. La obra completa insumiría un año de trabajo y unos 100 millones de pesos. "Nada, si pensamos que sólo del partido de Rivadavia, el Estado recauda 80 millones de pesos en concepto de retenciones", afirma Aguirre, que atribuye tanta desidia al escaso caudal de votos que aporta la zona.

El gobierno nacional abrió una licitación por cada una de las mallas en las que se trabajará y son varias las empresas constructoras que ya se presentaron. Así planteado, el proyecto se ve muy bien. Pero hay un problema: los pliegos de las empresas postulantes deben ser enviados para su aprobación al Banco Mundial, que otorgará el crédito para financiar las obras. Allí, se estanca el trámite. Por eso, la definición de las obras se demora y la paciencia de los que cada dos por tres deben visitar el taller mecánico o soportar la demora en el transporte de su producción, está a punto de agotarse. "A veces pensamos en hacer cortes de ruta, pero después nos arrepentimos, porque no queremos molestar más a la gente que pasa por acá", confiesa Hilcoat.

En un principio, se prometió que los trabajos comenzarían a mediados de 2004. Pero ese plazo no se cumplió. "Estas desprolijidades crean desconfianza en la gente que, cada vez que sale a la ruta y agarra un pozo, se enfurece", dice Buil.

En este punto, otra vez, las opiniones coinciden: "Hasta que no veamos las máquinas trabajando, no creemos más en promesas de arreglos".

Una licitación similar se abrió hace cuatro años, pero se cayó al producirse la crisis económica de 2001 y la posterior devaluación del peso, puesto que los precios de los materiales se triplicaron y las empresas presentadas se retiraron.

Si esta licitación se cayera, nuevamente se empezaría a hablar sobre la instrumentación de un peaje. "Es preferible pagar y tener la tranquilidad de que se cuenta con una ruta segura", afirma Daniel Morales, dueño de una empresa de camiones. Pero la idea es rechazada por funcionarios nacionales, porque arguyen que tal sistema no sería redituable en esta parte de la ruta. Sin embargo, no son pocos los que transitan por aquí a diario. "Plata no van a perder. Eso, seguro. Además, las concesionarias de peajes ya tienen negocios brillantes en otras rutas, así que, bien podrían hacerse cargo de ésta", arremete Aguirre.

Mientras tanto, entre demoras, indefiniciones y discusiones, el problema sigue sin resolverse. Los baches se multiplican, las banquinas desaparecen, el agua amenaza, el peligro acecha en cada curva y los vehículos se destrozan -igual que los nervios de sus conductores-. Nada ha cambiado en los últimos veinte años. Todo sigue igual en la ruta del desierto.

Existen otras ciudados afectadas

Aunque cuentan con otras vías de comunicación, no son ajenas al problema de tránsito; se reclama una "reparación histórica" de la ruta 33

Las demás ciudades afectadas, aunque también necesitan esta ruta para trasladar su producción a los puertos, disponen de otras salidas para las emergencias: Trenque Lauquen tiene la ruta 5; General Villegas, la 188, y Rufino, la 7.

Pero claro, si bien no se llevan la peor parte, tampoco son ajenas a la pesadilla que esto implica. Por eso, la reacción de aquellos a los que se indaga sobre el estado de la ruta, también aquí es coincidente: "¿Y que puedo decir? Que es un verdadero desastre".

El intendente de Trenque Lauquen, Juan Carlos Font, opina: "Por supuesto que a nosotros también nos afecta en muchos aspectos, porque es imposible pensar en una producción integrada con los demás municipios, ya que estamos prácticamente incomunicados".

Rolando Strobbe, tiene 54 años y hace 16 que recorre esta ruta. Vive en Trenque Lauquen, trabaja como comisionista y, cada día, soporta estoicamente los pozos y las piedras sueltas que, al ser levantadas por las ruedas de otros vehículos, destrozan los parabrisas. "El que puede esquivar esta ruta, lo hace. Yo no puedo porque trabajo con las ciudades intermedias, pero igual lo pienso seriamente, porque si rompo un repuesto, pierdo plata", se lamenta. Y añade: "De noche es terrible. Tenés que mirar para todos lados y no te podés relajar ni un segundo porque es un camino de obstáculos".

Cansancio, tensión, miedo y preocupación, son sensaciones comunes a todos los que conducen por aquí.

Por su parte, Gilberto Alegre, intendente de General Villegas, cree que "lo más grave es que la gente ya empezó a acostumbrarse a viajar así". Y señala: "Hace unos años, las empresas de ómnibus suspendieron sus servicios y quedamos incomunicados con América y Trenque Lauquen. Con el tiempo volvieron, pero siempre amenazan con dejar de correr. Y tienen razón, porque es imposible andar en esa ruta".

Sólo dos tramos quedan a salvo del desastre: el que va de Bahía Blanca a Trenque Lauquen, y el que une Rufino con Rosario. En el primer caso, Vialidad Nacional se hizo cargo de la reparación total y de su mantenimiento por cinco años. En el segundo, la ruta está concesionada, se cobra peaje y se mantiene en perfecto estado. Tal vez por eso, el intendente de Rufino, Héctor Salvo, acepta que, de los cuatro partidos afectados por el deterioro de la ruta 33, el suyo es el menos perjudicado "porque el camino hasta Rosario está en perfectas condiciones".

De todos modos, esta vía comunica a los rufinenses con la provincia de Buenos Aires y su estado no es una cuestión que pase inadvertida.

"Nosotros creemos que en esta ruta hace falta una reparación histórica, porque no puede ser que algunos sectores estén impecables y otros lleven años de abandono", dice el mandatario.

En cuanto a las posibles soluciones, también los rufinenses recibieron promesas de parte de Vialidad Nacional y del Ministerio de Planificación, Inversión Pública y Servicios . "Hasta ahora, lo que se nos prometió es que a fin de año comienza la reconstrucción de los dos primeros tramos, que abarcaría desde Trenque Lauquen a Villegas y, un mes más tarde, se concretaría el que va desde Villegas a nuestra localidad", agregó Salvo. Y concluyó: "Esperemos que esta vez, se cumpla".

Un encuentro que originó expectativas

Intendentes de los municipios afectados por el mal estado de la ruta se reunieron con el ministro de Planificación

El jueves 2 de septiembre, los intendentes de Rivadavia, Trenque Lauquen y Rufino, y representantes de distintas cámaras de esas localidades, se reunieron con el ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido, para reclamar por una urgente solución al deplorable estado de la ruta Nacional 33, entre Rufino (Santa Fe) y Trenque Lauquen (Buenos Aires).

En ese encuentro, De Vido les adelantó que el proyecto de reconstrucción de la ruta, mediante el sistema Contrato de reconstrucción y mantenimiento (Crema), se encuentra en marcha y que, a la brevedad, se llamará a licitación. Según el ministro, para el mes de diciembre de este año, se comenzarían las obras de reparación de la Ruta 33, entre Trenque Lauquen y General Villegas. Y estimó para enero próximo el inicio del tercer tramo, que corre entre esta última ciudad y Rufino.

LA NACION intentó comunicarse con autoridades del Ministerio de Planificación, para consultar sobre esta problemática pero, hasta el cierre de esta edición, eso no había sido posible.

Informes en la Web

Es interesante lo que aparece en la página web del Ministerio de Planificación, Inversión Pública y Servicios. En el portal www.minplan.gov.ar, en "Plan de Obras públicas 1", Proyectos en ejecución, subitem "Obras viales. Nuevas rutas y mantenimiento de Caminos", surge lo siguiente: "Hasta el 25 de mayo del 2003 se habían licitado 122 obras; hoy suman 213. En ejecución, eran 70, hoy son 113. Las obras paralizadas eran 44, hoy quedan 13. En los últimos 3 meses realizamos 66 licitaciones públicas. Disminuimos de 12 a 3 meses el período de estudio, adjudicación y firma de contrato de obras. Obtuvimos financiamiento del BID para la Autovía de la ruta N° 14 (354 km), entre otras obras del programa corredores de integración. Aprobamos un crédito de la Corporación Andina de fomento, se licitaron los 7 tramos de la Ruta Nacional N° 81 en Formosa. Abriremos licitaciones de los 6 tramos de la ruta N° 81 en Salta... Firmamos un crédito de infraestructura con el Banco Mundial para la financiación del sistema Crema. Generamos un nuevo modelo de concesiones diseñado, licitado, adjudicado y contratado en 150 días. Se licitaron 41 obras de seguridad vial. Los corredores viales ya cuentan con 29 obras licitadas y 17 en ejecución. El resto se iniciará en el último trimestre de 2004. Inversión de 2452 millones de pesos. Ejecución: 35% de las obras.

A su vez, en "Plan de obras públicas 2", se puede leer: "Continuaremos con la licitación de la 2° etapa de los sistemas Crema por una inversión de $ 1230 millones. Licitaremos obras, a través de la Corporación Andina de fomento (CAF), en los principales Corredores Bioceánicos y la construcción del Proyecto Ferrovial en la Picaza (Santa Fe). Inversión total 2716 millones de pesos. .

TEMAS DE HOYInseguridadFeria del LibroFrente Amplio UNENRicardo Bauleo