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Miércoles 15.10.2008 (actualizado hace 1470 días)

La Wi Fi está verde

¿Son sólo un chiche nuevo o contribuyen a la productividad? Las redes inalámbricas son impulsadas con fuerza por proveedores de banda ancha y de infraestructura, pero aún cuentan con poco espacio en la economía real
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Jueves 7 de octubre de 2004 | Publicado en edición impresa 

La tecnología Wireless Fidelity (Wi-Fi) llegó para quedarse. Para quedarse en el molde de los servicios al cliente y de un supuesto aumento de la productividad. Pese a que estudios internacionales indican que las redes inalámbricas son una herramienta fundamental para el desarrollo de los negocios, en la Argentina están concentradas en turismo, gastronomía y en el ámbito académico, mientras que en algunas empresas se las utiliza sólo para brindar movilidad a los ejecutivos de nivel gerencial.

Esta tecnología permite acceder a Internet sin cables de por medio en cualquier lugar que tenga un "access point" y está dirigida principalmente a los poseedores de notebooks. Según un estudio realizado por la consultora Marco, en agosto pasado, de los 62 accesos públicos o "hot spots" que hay en la ciudad de Buenos Aires, el 68% se concentra en el centro y Puerto Madero, mientras que hay un 32% en la zona norte. En el oeste y sur de la ciudad, según el informe de Marco, "la tecnología Wi-Fi brilla por su ausencia". La mayoría de los "hot spots" están instalados en bares, restaurantes y estaciones de servicio y, como la intención es captar clientes y usarla como herramienta de marketing, son de uso gratuito. Claro que si se tiene algún problema para establecer la conexión, no se le podrá reclamar a nadie, a menos que los camareros también hagan la función de técnicos.

Lo que todavía no existe en la Argentina son los WISP (proveedores de servicio inalámbrico de Internet, según sus siglas en inglés) que permiten conectarse a la Red independientemente de locales comerciales. En los Estados Unidos ofrecen el servicio a valores que van de 4 a 8 dólares la hora para conectarse a puntos de acceso público, entre 7 y 12 por todo el día y de 30 a 50 por mes. En el nivel local, en el web site de Ciudad Internet se ofrece algo similar para sus abonados, pero siempre dentro del radio de locales comerciales adheridos al sistema, y en el nivel internacional a 8 dólares la hora. Pero también sólo en cadenas de hoteles, de cafeterías y fast food, y aeropuertos.

No sólo combustible

Petrobras, grupo que facturó $ 7346 millones en 2003, tiene una definida política de branding en su oferta de Internet inalámbrica. Gonzalo Mallo, arquitecto técnico de telecomunicaciones del área de Sistemas del grupo, explica que la compañía decidió brindar servicio a los usuarios en lo que ellos denominan Espacio Uno–donde el cliente toma un café o descansa–, aunque al mismo tiempo "accede a un portal cautivo, de donde puede salir fácilmente, pero se le muestra lo que Petrobras quiere: promociones y novedades". Hasta el momento, Petrobras instaló este servicio en nueve estaciones de la Capital Federal y zonas de alto poder adquisitivo (Nordelta, Pilar, San Isidro), con un promedio de seis conexiones diarias, contando como socios estratégicos con Millicom e Intel como proveedores de banda ancha y hardware, respectivamente, por lo que sólo tuvo que invertir alrededor de $ 50.000 en horas/hombre, según revela Mallo.

¿Productividad o chiche nuevo? Pese a que Mallo comenta que este servicio facilita el trabajo de vendedores o viajantes de comercio, que no necesitan llegar a sus empresas para pasar información, por el momento no parece que la tecnología Wi-Fi esté involucrada en el "core business de las compañías". Un informe de Meta Group, consultora internacional en tecnología, afirma que "las compañías que esperen demasiado para implementar soluciones móviles corren el riesgo de perder clientes, ser menos eficientes y efectivos que la competencia y de limitar la flexibilidad que necesitan para competir en las nuevas realidades del mercado".

Bodegas Chandon, que facturó alrededor de $ 150 millones en 2003, instaló una red de ocho access points de 3Com en sus bodegas de Mendoza (Chandon y Terrazas), y otra de cinco hot spots en su sede de Buenos Aires, por las que invirtió 4000 dólares. Los proveedores de banda ancha son Impsat y Telefónica Data, respectivamente. Mariano Rodríguez, service delivery manager de Chandon, especifica que "se conectan los directivos para independizarse del puesto de trabajo, son los usuarios móviles de la compañía, que pueden estar en una reunión y seguir conectados". Para el futuro se planea extender la red a la fuerza de ventas, conectándose a través de la VPN (virtual private network, según sus siglas en inglés) de la compañía.

Si se considera que el core business de un hotel es atender bien a sus huéspedes y ganar clientes, la red inalámbrica del Alvear Palace cumple su cometido. Instalada entre mediados de 2001 y 2002, cuando no había demasiado know-how en el tema, consta de 26 access points, también de 3Com, para servir a los ocho pisos y las áreas públicas. El proveedor de banda ancha es Techtel, por la que pagan un fee mensual de 600 dólares, mientras que el costo que insumió la red ronda los 50.000 dólares.

Como el mayordomo

"Tuvimos que hacer bastantes ajustes y los seguimos haciendo. La cobertura es difícil por las características del hotel, de paredes anchas y mucha estructura de hierro, y no es fácil optimizar la ubicación", explica Jorge Edelman, CIO del Alvear, que agrega que "el pasajero no viene al hotel a conectarse para navegar por cualquier máquina; el que viene a un hotel de estas características quiere revisar su correo corporativo, entrar en la VPN de su empresa y a veces hay que darle bastante asistencia. Y tal vez entre los colegas no haya mucha conciencia de eso". Cecilia Nigro, directora de Relaciones Públicas, acota que "el soporte es el estándar del Alvear, es como el mayordomo, todas las habitaciones tienen uno".

De los 2000 pasajeros mensuales que tiene el hotel, un promedio de 80 son los que usan la red, "pero ésos son los que piden algo. Hay muchos que no nos piden asistencia y nosotros no nos enteramos, porque el pasajero frecuente ya tiene su clave". El servicio es sin costo para los huéspedes o para cualquier persona que se siente a tomar un café en el bar del hotel. Al respecto, Edelman brinda un dato interesante: "Muchos hoteles tienen la fantasía de que esto se va a convertir en una forma de ingresos. La realidad es que los pasajeros que quieren conectarse no representan una cantidad excesivamente alta, porque hay muchos que van al business center".

En el ámbito académico, atender bien a los alumnos, y más si son de posgrado y pagan sumas importantes por sus estudios, es parte del negocio. En el IAE, que facturó $ 20 millones en 2003, se instaló una red Wi-Fi en los cuatro edificios del campus. Consta de 11 access points de Cisco e insumió una inversión de entre 12.000 y 15.000 dólares, declara Hernán Novillo Corvalán, CIO del IAE. La red la usan aproximadamente 40 profesores de un total de 160 y un promedio de 300 alumnos. "Tenemos muchas salas de reunión. Acá se trabaja mucho en equipo", justifica. A diferencia del Alvear, donde el acceso a Internet desde las habitaciones es indispensable, en el IAE se baja la potencia de los access points para que los alumnos no puedan conectarse desde las aulas y tengan la tentación de chatear, revisar mails o simplemente navegar por la Red. "Hay que trabajar culturalmente el tema", alerta Novillo Corvalán. Por eso el acceso está limitado a las áreas de bares y restaurantes.

El problema no es el costo

Según el estudio de Meta Group, un 60% de profesionales de la IT de los Estados Unidos, sobre 200 encuestados, estimó que una red inalámbrica cuesta igual o menos que una tradicional. Sin embargo, no es en el gasto en lo que piensan los ejecutivos de sistemas a la hora de planear una implementación de este tipo.

Pese a que los proveedores tratan de relativizar la cuestión, la seguridad es lo que hace dudar a los CIO. Fernando Cámpora, gerente de Relaciones Estratégicas de Intel, admite que "la seguridad es uno de los obstáculos más grandes, pero más que nada por desconocimiento". Y arriesga: "Si tengo una red cableada y no tengo ningún método de seguridad es lo mismo". Por su parte, Marcelo Santamaría, director de Tecnología de 3Com, opina que "en el caso de Chandon se realizaron diferentes niveles de seguridad de accesos, de encriptación y validación".

Sin embargo, es Mariano Rodríguez, de Chandon, quien más advierte sobre la cuestión: "La seguridad es un tema importante por tratar y las empresas deberían trabajar en eso, porque la veo endeble. La nuestra es una red completamente separada de la de la compañía y además se entra por la VPN, si no fuera así, no la usaríamos".

Edelman, del Alvear, también aclara que la red wireless del hotel está totalmente aislada de la corporativa. "Eso para nosotros fue una preocupación. Usamos los firewalls que vienen incluidos en los access points para que no cualquiera de afuera pueda ingresar. Pero igual tenemos que darle una vuelta de tuerca, porque el 90% del trabajo en wireless es la seguridad. No es lo mismo que una red de cableado: un día descubrimos que un pasajero estaba navegando con la conexión de un vecino", recuerda. Mallo, de Petrobras, relativiza el tema, claro que desde el punto de vista del que brinda un servicio. "Un cibercafé cobra un peso la hora y no da ninguna seguridad, porque en la estación de servicio la gente usa su máquina y todo queda en ella, como las contraseñas. Nunca iría a un cibercafé para conectarme a un home banking o a la VPN de mi empresa", sostiene. Pero Mallo toca un punto que quizá los proveedores de este servicio no tienen en cuenta.

Según el estudio realizado por la consultora Marco, las personas que tienen notebooks no utilizan con frecuencia este servicio. "El argumento más escuchado es la creciente inseguridad: las personas consultadas dijeron que les parecía riesgoso ir a un bar o estar sentado en algún banco de Puerto Madero con su computadora personal."

Por Luis Faraoni
Para LA NACION

Donde de da el acceso

  • Según un estudio de la consultora Marco realizado en agosto, de los 62 accesos públicos o “hot spots” que hay en la ciudad de Buenos Aires, el 68% se concentra en el centro y en Puerto Madero.

  • El 32% de los accesos se ubican en la zona norte, como Palermo, Belgrano y Barrio Norte. En el oeste y en el sur, la tecnología Wi Fi prácticamente no existe.

  • En el interior, se da en zonas turísticas, como Plaza de Mulas en el cerro Aconcagua.

Arcos con dos redes

La tecnología Wi-Fi también llegó al fútbol. Los dos clubes más importantes de la Argentina, Boca Juniors y River Plate, instalaron estas redes para facilitar el trabajo de los periodistas y reporteros gráficos que cubren los partidos en la Bombonera y el Monumental. Claro que lo hicieron sin poner un solo peso, porque la rivalidad también se da entre los carriers, que asumieron todo el costo de instalación, administración de la red y provisión de banda ancha: en Boca lo está haciendo Telecom desde marzo pasado, mientras que desde mayo último Speedy, de Telefónica, se hace cargo de la conexión en River.

Mario López, gerente de Sistemas de River, explica que ahora el servicio “se está redimensionando, porque la idea es que llegue al campo de juego para que los fotógrafos pueden emitir las fotos digitales en el entretiempo o al término del partido. Hasta ahora la estaban usando los periodistas en sus pupitres”. A la espera de la llegada de nuevos equipos, la red no está en funcionamiento, y pese a que hasta ahora no tiene costo alguno ni para el club ni para los usuarios, todo indica que eso no va a seguir así. “Como la nueva instalación será con equipos más costosos se cobrará luego de los primeros minutos gratis, aunque todavía no se sabe quién va a asumir el costo, si el club o los medios gráficos”, aclara López.

En cambio, en Boca parecen tener dominado el partido de Wi-Fi. Según Fabián Fiori, del área de Prensa del club, la red alcanza a la sala de periodistas y de conferencias, la presidencia y el campo de juego. En tanto, Marcelo Basile, de Sistemas, explica que a cada periodista que lo solicita se le brinda una PC Card que incorpora a su notebook para conectarse a la red, mientras que Laura Costa, también de Prensa, cuenta que “lo comenzaron a pedir los periodistas extranjeros, y como Boca tiene tantos partidos internacionales es muy útil”. Y sonríe irónicamente al enterarse de que su archirrival todavía no brinda el servicio desde el campo de juego y que quizá comience a cobrarlo.

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