Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Ayacucho, la calle del cine y de las librerías de viejo

Los rubros dominan varias cuadras del barrio de Balvanera

Lunes 18 de octubre de 2004

En Ayacucho 734 está Glyptodón, una poco común librería de viejo. Parece una pequeña vivienda antigua, sólo que adentro hay 20.000 volúmenes de materias muy variadas, identificadas con indicadores de bronce en cada estante. Hay textos en más de 10 idiomas. Allí se filmaron escenas de "El juguete rabioso", de Roberto Arlt.

Sus dos ambientes tienen un aire recoleto, apto para la búsqueda minuciosa y para la lectura, a la que se tiene derecho con sólo abonar un peso, disponiendo hasta de un mes por libro. El nombre dado al local por su propietario, Alejandro López Medus, es un homenaje a Florentino Ameghino, que también tuvo una librería llamada Glyptodón. Su aspecto, barba y lentes que le cuelgan sobre el pecho, está en armonía con el resto. Lleva 26 años como librero.

¿El perfil de la clientela? "Aguileño, caucásico, de sobretodo oscuro en invierno, tipo Kafka, y hasta de camiseta en verano. Casi siempre sin dinero y muy curioso", bromea.

De Rivadavia a Córdoba, la calle Ayacucho pertenece al barrio de Balvanera. A lo largo de tres de las ocho cuadras tendidas entre ambas avenidas, predominan tres rubros de comercios: videoclubes, librerías de viejo y distribuidoras cinematográficas. Por esto último, los críticos de cine la bautizaron "la calle del cine".

En la esquina de Ayacucho y Lavalle está Artevideo, de compraventa de películas. En siete años de funcionamiento, ganó fama como uno de los lugares más surtidos y especializados en filmografía argentina clásica, con más de 700 títulos. Julia, su dueña, dice que muchos "buscadores" son personas de edad, que quieren volver a sentir emociones de hace muchos años, con "La guerra gaucha" o "Dios se lo pague". El precio de los casetes, en VHF, es de $ 19. El stock, explica, se forma con compras a coleccionistas; luego se graba y reedita.

Investigador de Sarmiento

La librería Romano, de Ernesto Fernández Romano, es la más grande de la zona. Está en Ayacucho 437. Cuenta con alrededor de 40.000 títulos. Romano es conocido en el medio como un serio investigador de Sarmiento, lo que se patentiza en su biblioteca especializada sobre el estadista y escritor, de 1500 volúmenes, que se ofrece sólo para consulta. El mismo sumó a esa gran colección su ensayo "Sarmiento y el Libro del Inquisidor".

El librero escritor no carece de sentido del humor. Cuando trasladó el local en tiempo récord (empezó un viernes y el lunes siguiente ya estaba nuevamente instalado), difundió un aviso: "Romano muere y resucita al tercer día", e hizo una fiesta a la que llevó un ataúd con su nombre en la tapa. Se alcanza a ver una parte en un extremo de una de las vidrieras.

La "calle del cine" se conforma con las sedes de UIP (United International Pictures), Columbia y Distribution Films (ex Norma Vigo), todas al 500 de Ayacucho. Con las situadas sobre calles aledañas, hay siete. En tiempos más benignos, superaban las 30.

Un personaje de la actividad es "el tano" Damiano Berlingieri, cuya afición al cine incluye un sueño cumplido: administra su propio microcine, que funciona en Ayacucho 575. Ocuparon sus butacas, entre otros, Borges y Sabato. Evoca años del oficio, cuando se llevaban las "latas" de una sala a otra, urgidos por la necesidad de llegar a tiempo. "Si no, el público empezaba a «zapatear» el piso, hasta que al fin se enganchaba el otro rollo", dice, con marcado acento italiano.

Y considera que parte de su vida la "vio" en "Cinema Paradiso". Tornatore, en Roma, le comentó que la película era autobiográfica y él le habló de su propia experiencia, que tiene de la suya la pasión, desde niño, por el cine. Berlingieri aspira a presentar sus memorias en la próxima Feria del Libro. "Aún no tengo el título", confiesa. "Un´altro Paradiso", proponemos. Saca una libreta y anota la sugerencia.

Por Willy G. Bouillon De la Redacción de LA NACION

Te puede interesar