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Ciencia y Salud

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Martes 02 de noviembre de 2004 | Publicado en edición impresa

Presentaron una vacuna en Viena

Nuevo avance contra el cáncer de pulmón

Es una inmunización terapéutica que se aplica con la enfermedad ya en curso

 
 
 

VIENA, Austria.– Uno de los principales estudios presentados aquí en el 29° Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO, según sus siglas en inglés) ofrece esperanzas en el tratamiento del cáncer de pulmón, una enfermedad que año tras año mata a más de un millón de personas y encabeza, con el 12%, la fatídica lista de mortalidad.

Se trata de una vacuna terapéutica –es decir, aplicable con la enfermedad ya producida–, probada en un estudio experimental entre 171 pacientes de 17 centros de Canadá y el Reino Unido, afectados de cáncer de pulmón en estadíos IIIb y IV, con grandes tumores (inoperables). El primer estadío tiene mejor pronóstico que el último, que presenta metástasis.

Los resultados obtenidos por el doctor Charles Butts, del Cross Cancer Institute, de Edmonton, Canadá, indican que el grupo que recibió la vacuna tuvo una sobrevida media de 4,4 meses más que quienes no la recibieron: 17,4 contra 13.

“Es un resultado alentador, aunque muy preliminar, en un bajo número de pacientes –señaló con prudencia el investigador–. Pero como los resultados fueron especialmente buenos entre los enfermos en el estadío IIIb, el próximo año se probará la vacuna en un gran ensayo en todo el mundo. Participarán varios miles de enfermos de cáncer de pulmón, y Butts afirmó que seguramente serán de la partida pacientes argentinos, "porque tienen muy buen nivel de oncología en su país", dijo a LA NACION.

El científico -que mide más de dos metros y "cuando era joven", rememora, "era un muy buen jugador de basquet"- añadió que los pacientes en los 171 casos habían recibido quimio y/o radioterapia (no cirugía, porque en el momento del diagnóstico sus cánceres eran avanzados, como ocurre en el 60% de los casos, y por lo tanto irresecables) y mostraban una respuesta estable.

"No hubiera sido de interés aplicar la vacuna en malos respondedores a esta altura de la enfermedad, porque eso indica que no existen muchas perspectivas de sobrevida", explicó el médico.

Una promesa

"Primero -manifestó Butts-, probamos seguridad y tolerancia, y luego se aplicó en más pacientes, divididos en dos grupos. La mitad recibió soporte clínico (control de síntomas y quimioterapia si la enfermedad progresaba) y la otra mitad lo mismo, pero además la inmunización."

La vacuna en cuestión, cuyo nombre es por ahora L-BLP25, es una versión sintética de una glicoproteína llamada MUC-1, presente sobre la superficie de muchas células del organismo, pero que altera su estructura genética cuando se expresa en células tumorales.

"La vacuna es un lipopéptido, o una lipoproteína pequeña que incorpora 25 aminoácidos de la secuencia de la MUC-1, integrado bajo una forma de transporte farmacéutico llamada liposoma, que al «envolverla» a su vez con una capa lipídica facilita que el sistema inmune reconozca el antígeno cancerígeno y comience a trabajar -afirmó el científico-. Podría decirse que cumple la función de «despertar» al sistema inmune para que las células T actúen contra su blanco, la glicoproteína MUC-1, en las células cancerígenas."

Entre la población estudiada, la supervivencia a dos años fue del 43,2% de los tratados con la vacuna, en tanto que llegó al 28,9% en el grupo no tratado. La calidad de vida se evaluó a través del estado físico general y la presencia o ausencia de síntomas como el dolor. "Quienes recibían la vacuna mantuvieron su calidad de vida estable durante 31 semanas; el otro grupo experimentó un descenso de su estado general desde el principio, pero, en especial, a partir de la semana 19", añadió el científico.

Según el investigador, las reacciones adversas fueron mínimas: inflamación en el lugar de la inyección (subcutánea), algunas líneas de fiebre y un caso de dolor. La vacuna se aplicó una vez por semana durante dos meses, seguida de dosis de mantenimiento cada seis semanas. El tiempo mayor de sobrevida registrado en un mismo paciente fue de 3,5 años: recibió la inmunización durante 43 meses.

La vacuna logró mejores resultados en aquellos que padecían cáncer de pulmón en el estadio IIIb, es decir, cuando la enfermedad aún está contenida en el nivel de los pulmones: el 60% había alcanzado 24 meses de sobrevida (la media general fue de 17,4 meses). "Por eso convocaremos a pacientes con cáncer de pulmón en estadios IIIa y IIIb para el próximo estudio, que será mucho mayor -dijo Butts- ¿Cuánto costará la vacuna? No tenemos idea. Estamos investigando."

El científico agregó que los candidatos al gran ensayo clínico "forman un grupo importante, el 30 o 35% de los enfermos de cáncer de pulmón. Pero somos realistas: lamentablemente, por las alternativas terapéuticas disponibles hasta el momento, el 85% de estos pacientes morirá por la enfermedad. Nuestro objetivo es prolongar sus vidas con la mejor calidad posible.

Otros estudios destacados

  • Además de la vacuna contra el cáncer de pulmón, el doctor René Bernards, del Netherlands Cancer Institute de Amsterdam, presentó filtros genéticos especiales -llamados micromatices de ADN- que enfocan la búsqueda no ya hacia genes únicos, de capacidad predictiva limitada, sino hacia estructuras poligénicas alteradas por la presencia de tumores. Matthew Seymour, del Cookridge Hospital de Gran Bretaña, propuso una manera distinta de administrar la quimioterapia en casos de cáncer de colon avanzado. Finalmente, el estudio CORE determinó que el raloxifeno, una droga para tratar la osteoporosis, reduce significativamente la incidencia de cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas previamente tratadas con terapia de reemplazo hormonal.
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Por Gabriela Navarra
Enviada especial
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