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Emprendedores rurales: Ricardo Castagno, en Santa Fe

Champiñones, un cultivo con secretos por descubrir

Campo

Luego de la devaluación, esta actividad ofrece buenas posibilidades para crecer

SALTO GRANDE, Santa Fe.-Los diez años que lleva cultivando champignones en esta localidad del sur de Santa Fe le dieron a Ricardo Castagno la suficiente sabiduría, experiencia y conocimiento como para lograr niveles aceptables de producción, pero no le aportaron todo lo necesario para conocer los intrincados secretos de la actividad.

Esto es lo primero que admite este joven productor de 34 años, propietario y fundador de La Cuña, uno de los seis establecimientos más importantes del país, que se dedica al cultivo de este hongo. La producción mensual, que coloca fundamentalmente en Rosario y alrededores, asciende a los 4000 kilos promedio mensuales. "No es una actividad sencilla, porque ni siquiera siguiendo las instrucciones al pie de la letra alcanza para hacerlo correctamente. A diario se presentan pequeños inconvenientes que hay que sortear", comentó Castagno a LA NACION, tras consignar que "el mayor aprendizaje lo obtuvo de los errores".

Superados los problemas, el propietario de La Cuña se apresta a desembolsar una inversión de 300.000 pesos para incrementar en un 50 por ciento los niveles de producción, mediante la ampliación y mejora de las instalaciones."Ob-servamos que hay una demanda insatisfecha y si bien éste es un país difícil para el que apuesta a producir, vamos a dar un voto de confianza. Tenemos que crecer y hacia ese camino nos dirigimos", resaltó el empresario.

Temores fundados

Los temores de Castagno se fundan en lo vivido en el pasado reciente, cuando en plena convertibilidad ingresaban al país champignones de Taiwán y Francia, con precios imposibles de igualar por el productor local. "Estuvimos a un paso de quebrar. La política económica de los noventa fue desastrosa para nosotros. No podíamos competir con la desmesurada importación. Recién con la devaluación pudimos hacer pie", recordó.

La estabilidad del mercado y las posibilidades de crecer hicieron que Castagno decidiera adquirir nuevos equipos de frío y ampliar las naves de cultivo. "Abastecemos solamente a Rosario y alrededores. Hoy ni siquiera podemos pensar en enviar el producto a otras provincias", consignó.

El empresario se ocupa del proceso de producción, mientras que su esposa se hace cargo de las tareas administrativas. Algo más de diez operarios se abocan a la preparación del compost, la pasteurización y la cosecha de los hongos, entre otros procesos.

Precisamente, en esas etapas está el mayor esfuerzo de la actividad. El proceso comienza con la preparación del compost, que se elabora con aditivos y paja de trigo. Luego se inicia la pasteurización en la que se combate a los microorganismos que pueden dañar al cultivo. Los hongos nacen dentro de un inmueble con aire acondicionado, en el que tienen la temperatura adecuada para su crecimiento. "Se coloca la cobertura y se espera, porque no se debe olvidar que se está ante un ser viviente", comentó el productor.

Por lo general, la cosecha se realiza entre el lunes y el miércoles de cada semana. Sin embargo, tampoco en este aspecto hay certeza. "Los empleados saben que se trabaja cuando el hongo nace", contó Castagno, que consignó que la mano de obra y la energía eléctrica son los mayores costos que requiere esta actividad.

El precio para los mayoristas ronda los siete pesos el kilo, que se eleva a doce para el consumidor final. "Yo ni me entero a quiénes le vendemos. Un noche cenando en un restaurante pregunté al mozo qué empresa los abastecía y me contestó que lo hacía La Cuña, sin que ellos supiesen que yo era el dueño." .

Por Walter Gasparetti Para LA NACION
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