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Hallan en la Patagonia un dinosaurio con cuello de cisne

Su cabeza se elevaba hasta 9 metros

Jueves 02 de diciembre de 2004

Tenía el cuello parecido al de un cisne, pero largo, muy largo. Basta decir que, de pie sobre sus cuatro pesadas patas, el animal escrutaba su entorno desde una altura de nueve metros. Tenía que cuidarse: a los carnotauros de filosos dientes les gustaba su carne de dinosaurio herbívoro.

Ayer, en una conferencia de prensa realizada en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, fue presentado en sociedad este dinosaurio de cuello tan particular, llamado Ligabuesarus lenzai , en reconocimiento a Giancarlo Ligabue, un filántropo veneciano que colabora financieramente con las expediciones paleontológicas latinoamericanas.

Los restos del ligabuesaurus fueron desenterrados en la región de Picún Leufú, Neuquén, por una expedición comandada por el célebre paleontólogo argentino José Bonaparte, investigador honorario del citado museo. "El ejemplar que hallamos es el más completo de un saurópodo que se conoce hasta ahora", dijo a LA NACION Bonaparte, que a los 76 años no ha abandonado el trabajo de campo.

Delante del investigador, sobre el piso del museo, yacían algunos de los restos de la osamenta del animal, que habitó la Patagonia hace 110 millones de años. El que sobresalía por su tamaño era un fémur izquierdo, de 1,7 metros de largo, que, envuelto en yeso para facilitar su traslado y evitar su deterioro, pesa 250 kilos.

"Para poder extraerlo tuvimos que seccionarlo en tres sectores -acotó Bonaparte-. Todavía tenemos que extraer varios huesos, como el sacro de 1,2 metros de largo, o la cola que permanece enterrada en la barranca donde hallamos al animal."

El rescate de los restos del ligabuesarus fue realizado en dos campañas: la primera, en 2002; la segunda, a fines de noviembre de 2004. De las tareas de rescate participaron también paleontólogos del Museo Carmen Funes, de Plaza Huincul, Neuquén.

El cuello es sin dudas la característica distintiva de este dinosaurio. Como explicó Bonaparte, "la articulación de sus vértebras indica que el cuello, en vez de seguir la misma dirección de las vértebras dorsales, tenía una torsión dorsal hacia arriba muy brusca".

En otras palabras, a diferencia del común de los saurópodos, que proyectan su cuello hacia adelante, el cuello del ligabuesaurus se levantaba perpendicularmente al cuerpo. Esa característica anatómica, sumada a que sus patas delanteras eran ligeramente más altas que sus patas traseras, le daba al animal un aspecto poco usual entre sus contemporáneos.

¿Por qué ese aspecto tan altivo? "El cuello alto seguramente le permitía a este animal alimentarse de árboles muy altos -respondió Bonaparte-. Además podía cubrir un radio [visual] más amplio."

Desde esa suerte de atalaya un ligabuesarus podía alertar a la manada sobre la presencia de dinosaurios carnívoros, como el Giganotosaurus carolinii , que adornaba su cráneo de 1,6 metros de largo con una temible y afilada dentadura.

Finalmente, otra de las curiosidades anatómicas del dinosaurio son sus huesos, cuyo interior se encuentra dividido en celdas mucho más grandes que las habituales. "Eso, lejos de debilitarlos, seguramente les daba una flexibilidad especial", comentó Bonaparte.

Huevos de pterosaurio

El paleontólogo argentino Luis Chiappe, que trabaja en el Museo de Historia Natural de Los Angeles, encontró en la formación Lagarcito y describió en un artículo que hoy publica Nature un huevo fosilizado de pterosaurio. Tiene unos 100 millones de años y pudo ser identificado gracias a los restos de embrión. Un huevo similar se encontró en China, lo que pone en evidencia la diversidad de esos reptiles voladores. Los huevos de pterosaurio eran desconocidos hasta este año. El primer hallazgo fue anunciado en Nature en junio pasado.

Sebastián A. Ríos

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