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Nuevo método para acallar ronquidos

Los especialistas lo indican para personas que padecen apneas del sueño leves a moderadas

Lunes 06 de diciembre de 2004

La apnea del sueño constituye el colmo de esa cotidiana sinfonía nocturna que les impide conciliar el sueño a quienes comparten la cama con un roncador. Pues suma a los ronquidos el igualmente perturbador sonido de quien se debate en sueños por lograr que su garganta, momentáneamente cerrada, se abra para permitir que el aire llegue a los pulmones.

En la Argentina, alrededor del 45% de los adultos ronca, y uno de cada cuatro lo hace en forma habitual. En cuanto a la apnea, que se caracteriza por el cierre de la orofaringe en forma repetida durante el sueño y que con el tiempo puede ocasionar problemas cardiovasculares y cerebrovasculares, se estima que la padecen el 4% de los varones y el 2% de las mujeres.

La buena noticia es que hay una nueva opción terapéutica que permite acallar los ronquidos y revertir la causa de las apneas, con una tasa de éxito que supera el 90%. Se trata de una técnica que emplea radiofrecuencia para remodelar los tejidos del paladar que se encuentran detrás del origen de los ronquidos y que al colapsar generan las apneas.

"Está indicada para pacientes roncadores sin apneas o con apneas de leves a moderadas", precisó el doctor Claudio Haissiner, docente de la cátedra de Otorrinolaringología de la Facultad de Medicina de la UBA, que emplea en el país este tratamiento que cuenta con el aval de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), de los Estados Unidos.

La intervención insume tan sólo diez minutos, requiere anestesia local y, a diferencia de la terapia con láser que aún hoy se utiliza en muchos de estos pacientes, no conlleva dolor posoperatorio. El único punto en contra es su costo -alrededor de 2000 pesos- que debe ser asumido por el paciente, ya que el tratamiento no es cubierto ni por obras sociales ni por prepagas.

En busca de una cura

"El trastorno básico que ocasiona los ronquidos y las apneas es un estrechamiento de la vía aérea superior, que usualmente se produce a la altura del velo del paladar y de la base de la lengua -explicó el doctor Haissiner-. Este responde a una disminución de la tensión de los músculos de la faringe y a un aumento del tamaño de las amígdalas, la campanilla y el paladar."

Existen numerosos factores que conducen a esta situación: el sobrepeso y la obesidad, el tabaquismo, el consumo de alcohol, sedantes y tranquilizantes, principalmente. "El tratamiento es variable y depende de los factores que en cada paciente ocasionan el trastorno, aunque las indicaciones de suprimir el alcohol y el tabaco, y de bajar de peso siempre son útiles", comentó el especialista.

La terapia más frecuente para los roncadores es el uso al dormir de un aparato llamado c-pap, que a través de una mascarilla envía un flujo de aire constante que permite mantener abierta la vía respiratoria. Aunque es altamente efectivo y mejora la calidad de vida de los pacientes (y de sus cónyuges), no cura el trastorno: cuando el paciente duerme sin c-pap, ronca y tiene apneas.

En los últimos años, han sido muchas las terapias propuestas. "Una de las más difundidas en nuestro medio fue la cirugía láser, que recorta los tejidos excedentes del velo del paladar -comentó Haissiner-. Pero se está dejando de utilizar porque a los dos o tres años del tratamiento entre un 40 y un 50% de los pacientes vuelve a sufrir una estrechez que impide el paso de aire, lo que puede producir apneas silenciosas."

En cuanto a la radiofrecuencia, agregó el especialista, "hay trabajos a cuatro años que demuestran que tiene una tasa de éxito de más del 90%. Esto se debe a que sólo produce la desintegración molecular de los tejidos excedentes del velo del paladar y de la campanilla, sin ningún corte".

Así, agrega el especialista, no hay heridas ni cicatrices que ocasionen dolor o que puedan hacer que el cuerpo responda a la intervención volviendo a estrechar el paso de aire.

Frente a la desintegración molecular que produce la radiofrecuencia, el cuerpo responde con una reorganización de los tejidos de la orofaringe, que adquieren una tensión normal. Este proceso insume de 30 a 45 días: "Luego de ese período, durante el cual puede haber una exacerbación de los ronquidos, la mayoría de los pacientes deja de roncar", afirmó Haissiner.

Para el doctor Javier Domínguez, integrante de la Asociación Argentina de Medicina del Sueño, "es importante tomar en cuenta que este método tiene una indicación precisa, pero también contraindicaciones precisas que deben ser contempladas".

Según Haissiner, "el tratamiento es efectivo en pacientes roncadores habituales, con apnea de leve a moderada, que no tienen un gran sobrepeso y que en los que los síntomas no responden a otras causas, como un alto consumo de alcohol o de sedantes".

En todos los casos, concluyó, es fundamental un examen clínico exhaustivo antes de recurrir a este tratamiento.

Por Sebastián A. Ríos De la Redacción de LA NACION

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