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Ordenó la Justicia reabrir la polémica muestra de Ferrari

Martes 28 de diciembre de 2004
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LA NACION

La Sala I de la Cámara en lo Contencioso, Administrativo y Tributario de la Ciudad resolvió, en votación dividida, reabrir la muestra del artista León Ferrari en el Centro Cultural Recoleta, que había sido cerrada el 17 de este mes por una jueza por considerar que lesionaba sentimientos religiosos.

Se estima que la exposición, calificada de “blasfema” por autoridades de la Iglesia Católica, podrá volver a abrir sus puertas el 2 de enero. En su fallo, la Cámara ordenó al gobierno porteño colocar un cartel en la entrada que alerte a los visitantes sobre el contenido de la muestra y el posible impacto que algunas obras pueden generar en sus sentimientos religiosos. Ordenó también que esa advertencia esté impresa en toda publicación que se refiera a la exposición.

Los camaristas Carlos Balbín y Horacio Corti votaron en favor de la revocación de la medida cautelar dispuesta por la jueza Elena Liberatori. En oposición se manifestó el camarista Esteban Centanaro, que coincidió con la argumentación de Liberatori y rechazó la apelación por cuestiones estrictamente procesales.

Al cierre de esta edición, la Asociación Cristo Sacerdote evaluaba los próximos pasos por seguir y no descartaba apelar el fallo mediante la presentación de un recurso de inconstitucionalidad ante el Superior Tribunal. Si la entidad tomara esa decisión, tendría diez días hábiles de plazo para ponerla en práctica.

Tanto el secretario de Cultura porteño, Gustavo López, como la procuradora general de la Ciudad, Alejandra Tadei, festejaron la resolución porque consideran que "contribuye a fortalecer el derecho a la libertad de expresión, que era lo que acá estaba en juego", coincidieron ambos. Sin embargo, la reapertura de la muestra de Ferrari no será inmediata por "cuestiones operativas", explicó López a LA NACION.

"Posiblemente reabrimeros la muestra el domingo 2 de enero, ya que el 31 de diciembre y el 1° de enero el Centro Cultural permanecerá cerrado por el feriado, y antes debemos planificar las guardias en las salas y disponer los nuevos carteles, entre otras cosas", dijo López. "Mañana me reuniré con Nora Hochbaum y daremos a conocer fecha para la reapertura", agregó.

Tadei, que fue la encargada de presentar la apelación al cierre de la muestra, elogió el fallo de los camaristas no sólo por la celeridad con que se expidió el tribunal sino también porque a pesar de la premura "el dictamen es de una gran profundidad y calidad jurídica, y le da un respaldo fundamental a la libertad de expresión".

Sin embargo, al igual que López, también fue cautelosa al referirse a la inmediata reapertura de la muestra y dijo que eso será evaluado por el Gobierno juntamente con las autoridades del Recoleta.

La resolución

En el dictamen de 36 fojas, el presidente del tribunal, Horacio Corti, sostiene que en el fallo de Liberatori excedía el marco de lo pedido al clausurar la totalidad de una exposición, cuando lo que señalaba era la presencia de 49 obras (entre más de 400) que herían las creencias de muchos católicos. Sostuvo además que la clausura afectaba "derechos constitucionales" que configuraban una "inaceptable situación de censura judicial, donde también quedan comprometidos el interés público de todo aquel privado de poder apreciar la muestra".

Pero lo más importante en el voto de Corti es que desestima la violación a la intimidad y el libre ejercicio de creencias en que habría incurrido el gobierno porteño al propiciar en un espacio público la muestra de Ferrari: "La exposición organizada por el Gobierno de la Ciudad -a la que nadie se encuentra obligado a asistir-puede disgustar, irritar o incluso contrariar la sensibilidad o las creencias religiosas de quienes profesan la fe católica, pero en modo alguno les impide llevar adelante su plan vital con arreglo a los dictados de ese culto", sostiene Corti. "Por el contrario, la circunstancia de que parte de la comunidad católica se haya manifestado pública y libremente en contra del contenido de la exposición, lo que incluyó actos de oración y expresiones religiosas varias frente al lugar en el que ella se desarrolla, es la mejor prueba de que la libertad de conciencia no se ha visto afectada ni restringida por la muestra en cuestión".

El magistrado Carlos Balbín, que también votó en favor de revocar la medida de Liberatori, argumentó que la libertad de expresión prevalece por encima de otros derechos, como lo es el de la libertad de conciencia y creencia. Si bien, en oposición a la postura de Corti, reconoce que la muestra lesiona sentimientos religiosos, entiende que la Constitución nacional y de la ciudad privilegian la libertad de expresión por encima de aquellos derechos. Pero trata de conciliar y armonizar los derechos en pugna, por un lado, ordenando al gobierno porteño que coloque carteles de advertencia para el público sobre el contenido de la muestra y, por otro, preservando el derecho de Ferrari a manifestarse y el del público a asistir a la muestra.

Censura previa

En diálogo con LA NACION, Balbín señaló que entiende que la clausura de Liberatori se encuadra dentro de un acto de censura previa, ya que inhabilita al artista a manifestarse durante el tiempo establecido para la exhibición de la muestra. En otras palabras, aduce que la censura previa y judicial se produce porque Ferrari no pudo exhibir su arte durante el tiempo originalmente previsto para su muestra, es decir, hasta el 27 de febrero.

El magistrado también se manifestó en favor de la pluralidad de las manifestaciones artísticas cuya defensa, entiende, es el deber del gobierno porteño,.

Centanaro fue el único camarista que votó en favor de mantener la medida de Liberatori. Coincide ampliamente con la jueza en que muchas de las obras expuestas hieren las creencias religiosas y considera oportuno preservar la armonía y la paz social, tal como lo interpretó la magistrada.

Su oposición a revocar la medida de Liberatori es de carácter estrictamente procesal. Considera más oportuno no interrumpir la medida de la jueza que es la que también debe resolver si el Estado, al auspiciar la muestra, vulnera el derecho de los ciudadanos a profesar libremente la religión. Por otro lado, juzga como "no suficiente el esfuerzo efectuado por el Gobierno de la Cuidad al colocar carteles de advertencia".

La exposición "León Ferrari, retrospectiva 1954-2004" se inauguró el 30 de noviembre y fue cerrada preventivamente el 17 de diciembre, al hacer lugar a un amparo interpuesto por la asociación católica Cristo Sacerdote, que debió pagar una caución de 170.000 pesos. Libaratori entendió que con la muestra se estaba violando el derecho de lo católicos a "que no se ofendan o menoscaben los sentimientos religiosos de los habitantes o de un grupo de ellos".

Desde su accidentada apertura, cuando uno de los presentes intentó destruir una de las obras, la exposición recibió un férreo respaldo de la comunidad artística y de la Secretaría de Cultura porteña, al tiempo que fue repudiada por la comunidad católica.

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