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Sábado 11.10.2008 (actualizado hace 1378 días)

Otro drama: el chico que no aparece

Por Sebastián Lalaurette
De la Corresponsalía La Plata
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Lunes 3 de enero de 2005 | Publicado en edición impresa 

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Otro drama: el chico que no apareceLa foto de Nicolás Flores

LA PLATA.– Como si la muerte de una decena de chicos menores de 16 años en República Cromagnon no hubiese sido lo suficientemente cruel, ayer se agregó otro drama: el caso de Nicolás Alejandro Flores, de 4 años. Su madre lo llevó al recital. Ella murió y él no aparece. Sus abuelos lo buscan desesperadamente.

El dolor y la incertidumbre conviven en el rostro demacrado de su abuela, Stella Maris Gómez, que ya sabe que perdió una hija pero no sabe qué es lo que pasó con su nieto.

Y ésas no son las únicas emociones que traslucen sus ojos: comparten sitio con la sorpresa. Ocurre que fue el azar o quizás el destino que Romina Flores, de 23 años, y su pequeño hijo estuvieran en República Cromagnon esa noche, cuando el cielo raso encendido del boliche, que la joven jamás había visitado, lo convirtió en una trampa mortal.

Desde entonces, a la pérdida irreparable de Romina se sumó la urgencia por encontrar al pequeño, que hasta anoche no había aparecido en ningún hospital. La familia vivió momentos de máxima angustia ayer, al enterarse de que el cuerpo de un niño no identificado, de aproximadamente la misma edad, estaba depositado en la morgue porteña.

Fue falsa alarma. Roberto Flores, el abuelo de Nicolás, llevó tranquilidad a la familia: el niño cuyo cuerpo él pudo ver vestía pantalones brillantes, en tanto que su nieto llevaba jeans y una remera musculosa azul con la palabra "California" cuando su mamá lo llevó al boliche. "Es un chico igualito, pero no es él", dijo a LA NACION Sergio, uno de los tíos, con alivio en la voz. Y sin embargo, ese alivio no fue total. Primero, porque otro pequeño yacía en la bandeja de la morgue, y luego, porque, hasta anoche, los familiares de Nicolás no tenían noticias sobre el chico.

Nicolás, que cumplió los cuatro años el 15 de diciembre último, es amante de la música y el movimiento. "Se vuelve loco con la cumbia", contó ayer su padrino, Víctor Lemus, primo de Romina. "Es inquieto, juega mucho al fútbol y no les tiene miedo ni a los bichos."

Nicolás era muy apegado a su madre. Había empezado a ir al jardín, pero dejó de ir porque, cada vez que se alejaba de ella, se ponía a llorar de tanto que la extrañaba.

Sólo por casualidad Romina Flores y su hijo estaban en el local de Once en el momento de la tragedia. La joven no acostumbraba salir de su modesta casa, en el laberinto de calles de Bosques, donde vivía con el chico. Sin embargo, el jueves decidió acompañar a su amiga Rosa Sandoval al boliche donde ésta limpiaba los baños.

Horas después, República Cromagnon se volvería un infierno, y ambas amigas morirían, igual que el hijo de Rosa, de ocho años. Los tres cuerpos fueron hallados en el baño de mujeres del boliche, que había sido transformado en una guardería.

"Ella no era rockera", repitió ayer Stella Maris. La última vez que vio a su hija y a su nieto estaba enojada. "Yo no quería que fuera a ese boliche", explicó.

Horas después de la tragedia, Stella Maris vio el nombre de su hija en la televisión, en la lista de víctimas mortales. El de Nicolás, en cambio, no apareció, y la esperanza es que se encuentre con vida. Quienes tengan noticias sobre el niño pueden llamar al teléfono (011) 4351-1454.

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