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Sin datos sobre Nicolás Flores

Tiene cuatro años y su abuelo lo busca con desesperación
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Miércoles 5 de enero de 2005 | Publicado en diario de hoy 

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Tiene cuatro años y su abuelo lo busca con desesperaciónLa foto de Nicolás, del que nada se sabe desde el jueves 30 de diciembre

LA PLATA.– "Es un muñequito terrible, era mi corazón", dice Roberto Flores, mezclando los tiempos verbales. Es que, aunque quiere pensar que su único nieto está vivo, el territorio de la esperanza se achica día tras día.

Nicolás Alejandro Flores, de sólo cuatro años, desapareció el jueves por la noche en el incendio de la discoteca República Cromagnon, y aunque su abuelo recorrió hospitales y hasta visitó la morgue porteña, no pudo dar con él.

"Ahora estoy en un callejón sin salida. Ya no sé adónde ir", dice Roberto, de 53 años, cuerpo enjuto y un presente angustioso que transcurre entre viajes a distintos lugares en busca de Nicolás y llamadas telefónicas de gente que cree haber visto al chico junto a un hombre o en brazos de una mujer. Arrastra, además, el dolor de haber perdido a su hija, Romina, de 23 años, quien murió en el hospital Argerich, intoxicada por el humo que invadió el local esa noche.

Nicolás es morocho, de pelo lacio, ojos marrones y cara redonda; su nariz parece apenas insinuada. "Chiquitito, petisito y gordito", como lo describe su abuelo, al tiempo que muestra una foto en la que se lo puede ver junto a un gato casi tan grande como él.

Sus parientes enumeran todas las señas corporales que identifican al pequeño: una mancha similar a un moretón en el lado derecho de la cara, otra mancha en la espalda, un lunar en el talón derecho.

Roberto, que trabaja vendiendo café en la zona de Tribunales, en los últimos días se dedicó tiempo completo a la búsqueda de Nicolás. "Yo lo tengo que encontrar, es lo único que me queda. Es la única herencia que me dejó mi hija", repite.

"Cuando llego a mi casa, no puedo dormir: me hago el bocho y quiero salir a buscarlo otra vez", agrega.

Junto a Ricardo Frías, padre del chico, fue a la Morgue Judicial porteña para confirmar si un cuerpo depositado allí pertenecía a su nieto. Con alivio, comprobó que no. Hoy, ese cadáver, perteneciente a un chico de la misma edad que Nicolás o un poco más grande, es el único cuerpo que queda sin identificar en la morgue.

A partir de anteayer, cuando LA NACION publicó un número telefónico (4351-1454) al que pueden comunicarse todas las personas que aporten alguna información sobre Nicolás, empezaron a llegar datos difusos de gente que creyó haberlo visto después del incendio. Por ahora, no hay nada definitivo. "Yo no pierdo la esperanza", dice el abuelo del chico, con lágrimas en los ojos.

Sebastián Lalaurette

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