Reunión del círculo íntimo presidencial en Santa Cruz
Kirchner analiza en El Calafate estrategias para su gestión
Pasará el fin de semana con su esposa, el jefe de Gabinete y dos secretario de Estado
Por Mariano Obarrio | LA NACION
El presidente Néstor Kirchner comenzó ayer una larga serie de reuniones con su círculo íntimo, que se extenderá hasta mañana, para definir la futura estrategia oficial frente al nuevo y complicado escenario político originado en la tragedia de la discoteca República Cromagnon, que dejó en evidencia serias deficiencias operativas, políticas y de gestión en la Nación y en la ciudad de Buenos Aires.
Ese "retiro espiritual" se desarrolla en la villa turística de El Calafate, en la provincia de Santa Cruz. Rodeados de un total hermetismo, se congregaron allí Kirchner; la primera dama, Cristina Fernández; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el secretario legal y técnico, Carlos Zannini; y el jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga.
Si bien no hubo información oficial, trascendió que la crisis inesperada por la catástrofe de Once preocupa sobremanera al Presidente. Teme que pueda deparar serias consecuencias políticas, máxime en un año electoral.
Originalmente, Kirchner había programado para anteayer el comienzo del encuentro. La agenda consistía en definir mejoras en áreas en que se registraron fallas de gestión; diseñar el año electoral y articular una estrategia económica para después del canje de la deuda y la salida del default.
Sin embargo, la tragedia de República Cromagnon quedó en el primer plano y todo se analizará en función del nuevo escenario político.
Por ejemplo, se pudo saber que el Presidente llevó a El Calafate una buena cantidad de encuestas encargadas por el Gobierno. En ellas, por pedido de Alberto Fernández, se midió la imagen y la popularidad posterior a la tragedia, tanto del debilitado jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, como del propio Kirchner.
Deficiencias de gestión
Pese a las desmentidas y los enojos del Presidente ante la difusión de las fragilidades de gestión, Kirchner las comprobó en carne propia cuando se reunió anteayer con familiares de las víctimas de la tragedia. Reprendió a varios ministros y secretarios de Estado por esas morosidades.
Delante de los familiares, instó de mala manera a funcionarios de Salud a que dispusieran de inmediato la compra de equipos de oxígeno para hospitales que carecían de ellos. Más lo irritó esa noticia por el hecho de que la administración nacional informó que en 2004 sobraron unos 1600 millones de pesos de políticas sociales que estaban disponibles, tal como informó anteayer LA NACION.
Según trascendió extraoficialmente, estos temas se abordaron ayer y se seguirán en la agenda. También habrá una revisión de los tardíos reflejos de Kirchner, que se ausentó cuatro días desde la tragedia.
Las fallas de gestión que reconoce la Casa Rosada se concentran en la obra pública, la ayuda social, la política de inversión, la falta de planes masivos de empleo y las indefiniciones en política exterior en cuanto al posicionamiento frente al Mercosur, los Estados Unidos, la Unión Europea y la Comunidad Sudamericana.
Kirchner y su entorno siguieron de cerca ayer la asunción de Juan José Alvarez como secretario de Seguridad porteño y deliberaron sobre el futuro de la gestión de quien, estiman, será el nuevo hombre fuerte de la Capital. Operativamente, la Casa Rosada deberá colaborar con Alvarez en el traspaso de la Nación al distrito porteño de la policía y los bomberos, anunciado ayer.
En lo político, Kirchner evaluó con preocupación la sensación de debilidad que dejó el Gobierno: para garantizar la gobernabilidad porteña y preservar la figura de Ibarra debió recurrir a Alvarez y así quedar a merced de un hombre de las filas del jefe del PJ bonaerense, Eduardo Duhalde.
"Y de un cuadro al que había denostado y expulsado del gobierno bonaerense de Felipe Solá hace un año", añadió una fuente oficial. .
