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Durante el embarazo

Repetir las ecografías no daña al bebe

Ciencia/Salud

Lo afirman expertos locales y un estudio realizado en Australia a largo plazo, que no halló evidencias de efectos negativos

Por   | LA NACION

Cada turno para una ecografía durante el embarazo suele desatar una revolución familiar. No sólo los futuros padres, sino también los futuros abuelos, tíos y padrinos se preparan para desembarcar en el consultorio del obstetra con los más diversos dispositivos electrónicos en la fecha indicada. Quieren aprovechar cada cita para registrar al nuevo integrante de la familia.

Sin embargo, aun hoy, estas exploraciones de rutina se suelen asociar con problemas en el crecimiento de los recién nacidos. Ahora, ¿tiene algún riesgo para el bebe repetir las ecografías?

"Hasta ahora no hay evidencias de que produce daños; sin embargo, como todo en medicina, no hay que abusar y hay que ser cautelosos porque todo método diagnóstico debe ser utilizado con precaución", afirma el doctor José Belizán, investigador del Departamento de Investigación en Salud Maternoinfantil de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Buenos Aires y director saliente del Centro Latinoamericano de Perinatología de la Organización Panamericana de la Salud.

Es más, un estudio a largo plazo realizado en Australia y publicado en la revista The Lancet confirma que la repetición de estas exploraciones, que permiten "espiar" al bebe dentro de la panza de la mamá, no afectan su salud.

"Este examen se utiliza desde hace 30 años y no hay documentadas malformaciones -señala el doctor Diego Elías, especialista en diagnóstico por imágenes del Hospital Italiano y del Centro de Diagnóstico TCba-. Hay como un dogma médico: la ecografía debe hacerse sólo cuando es indicada por el médico tratante, ya que hay mamás que insisten en pedirla."

Los investigadores australianos realizaron un seguimiento a ocho años de 2700 chicos nacidos de embarazos únicos y sin malformaciones congénitas. A la mitad de ellos se les habían realizado varias ecografías, mientras que a los otros sólo una durante los nueve meses.

Si bien durante el primer año de vida de los bebes expuestos al ultrasonido los investigadores observaron mínimas diferencias en el tamaño de los pequeños comparados con los otros, en los siguientes años no hubo diferencias entre los dos grupos.

"El efecto en el desarrollo que observamos al momento del nacimiento fue mínimo, pero estadísticamente significativo para nosotros en ese momento", explica a LA NACION por vía electrónica el profesor John Newnham, investigador principal del estudio y director de la Escuela de Medicina de Mujeres y Niños en el hospital King Edward Memorial, de la Universidad de Western Australia. "Nunca sabremos si ese efecto se debió a la casualidad, aunque lo que sí podemos afirmar es que en el seguimiento a largo plazo no se detectó ningún problema", agrega.

En general, los trabajos científicos sobre los riesgos ecográficos evalúan el denominado "daño térmico" que provocaría el aumento de la temperatura por el ultrasonido. "Los equipos de uso obstétrico están configurados de fábrica en temperaturas que no son dañinas y hasta son menores que para estudiar otros órganos -indica el doctor Elías-. Esto es lo que lo hace seguro para el feto."

¿Cuántas veces?

La cantidad de ecografías que se deben realizar varía según el curso del embarazo. En la Argentina, las normas nacionales de control del embarazo establecen para el embarazo normal o de bajo riesgo la realización de por lo menos una ecografía por trimestre. De principio a fin, se evalúan datos como la cantidad de fetos y la implantación del embrión en el útero, la vitalidad fetal y la anatomía del niño.

"Cuando está todo bien, en todo el embarazo se pueden hacer dos, tres o cuatro exploraciones, que buscan elementos precisos de diagnóstico -explica Elías-. Si hay alteraciones, se pueden hacer hasta una o dos por semana. En este caso, la cantidad dependerá de la patología que se intenta diagnosticar."

En medio del entusiasmo por ver al bebe en el monitor (hay equipos que permiten verlo en color y en cuatro dimensiones), hay que tener en cuenta que ningún método diagnóstico es perfecto. Lo importante, según los especialistas, es hablar con el médico sobre las certezas que da la imagen en pantalla.

"Hay una creencia popular de que la ecografía va a determinar la salud absoluta del bebe y no es así -comenta la licenciada Silvana López Zavaleta, vicepresidenta de la Asociación de Obstétricas de la Ciudad de Buenos Aires-. Es un estudio complementario del embarazo, por eso también hay que cumplir con los controles permanentes y los monitoreos."

Una sola ecografía, sostiene, disminuye la probabilidad de detectar riesgos en el feto. Entre lo que esta herramienta de diagnóstico puede fallar en la detección, están las malformaciones y ciertas patologías que no se manifiestan a simple vista. Incluso el doctor Newnham advierte que el estudio que dirigió "demostró de manera concluyente que repetir las ecografías como un protocolo de rutina no previene el nacimiento prematuro".

Falsos negativos

El doctor Belizán, en tanto, destaca la posibilidad de los falsos negativos (no detecta el problema) y falsos positivos (detecta un problema inexistente) de este método. Los riesgos que estos resultados tienen son, en el caso de los falsos negativos, que "no se realizan los tratamientos adecuados en forma oportuna, lo que puede llevar a consecuencias desde leves a muy graves -advierte-. La ecografía causa, así, una falsa tranquilidad y luego una gran decepción al constatar el problema".

En el caso de los falsos positivos, agrega Belizán, los problemas que se suceden van desde lo emocional hasta la realización de tratamientos que pueden ser nocivos y llevar a conductas injustificadas.

"Todo método usado en medicina tiene estas fallas, los métodos de laboratorio, clínicos, radiológicos, ultrasonidos, y hasta los más sofisticados... En especial, cuando se hacen de manera muy rápida y seguida con el objetivo de complacer a la paciente y a la familia -afirma el especialista-. La paciente debe saber que este método no es mágico y que no va a detectar lo que un médico puede detectar con otros estudios".

Con precaución

  • "Los equipos modernos tienen potencias mayores, por lo que aún se necesita tener precaución", sugiere el doctor Newnham sobre la nueva tecnología que permite ver al bebe en cuatro dimensiones. No basta con escuchar los latidos o ver una manchita en el monitor: un primer plano a color del pequeño es snob. "Aún no existen trabajos sólidos sobre qué es mejor: si la ecografía bidimensional o tridimensional -dice el doctor Elías-. Como en todo avance, para probar algo, se necesita tiempo. Mientras tanto, creo que a todos nos hubiera gustado vernos dentro de la panza."
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