El pulso político
Tras la pista del dinero
Por Martín Rodríguez Yebra
Los detectives de las películas aplican una regla básica para empezar la investigación de los crímenes más truculentos: ésa que dice "siga el dinero".
Para desentrañar la crisis que embarra al peronismo de Buenos Aires, serviría echar mano a esa lógica de novela negra. Ya no se pelean por ideologías, por leyes ni por proyectos de gestión. Las posiciones de poder importan, pero se negocian. Desde hace tiempo, cuando las discusiones políticas se hacen incontrolables, tarde o temprano aparece el factor decisivo: la plata.
Pocas veces quedó más expuesto que esta semana, a partir de que LA NACION publicó el aumento presupuestario de 33 millones de pesos que se otorgaron los diputados de la provincia.
Como en un relato de misterio, parecía que los impulsores de la medida -en su mayoría legisladores fieles a Eduardo Duhalde- habían ejecutado el crimen perfecto: la norma fue votada el 28 de diciembre y durante casi dos semanas ningún dirigente se quejó, como si hubieran creído que había sido una broma por el Día de los Inocentes.
Se supo luego que la aprobación se consiguió con el viejo truco de poner el proyecto a consideración sobre tablas y de madrugada. No hubo debate alguno y se votó a mano alzada. Sin dejar huellas. O casi. El proyecto aprobado llevaba la firma de diputados peronistas, radicales y de otras fuerzas provinciales.
Bastó que los medios lo dieran a conocer para que recrudeciera como nunca la disputa de poder que enfrenta a los duhaldistas con los seguidores del gobernador Felipe Solá. Y para que todas las fuerzas opositoras hicieran oír su "indignación".
Raúl Pérez y Nicolás Dalesio, dos referentes de la facción que se conoce como "felipismo", denunciaron el martes que los diputados de Duhalde buscan financiar una "caja negra para la política partidaria".
En cualquier país, semejante acusación tendría una brutal repercusión institucional. Aquí despertó algunas suspicacias. La ampliación del presupuesto había sido sancionada por unanimidad de los presentes en el recinto. Los felipistas explicaron que no habían estado en el momento de la votación, pero no indicaron por qué callaron durante 12 días un hecho que consideran tan irregular.
La réplica duhaldista, encabezada por Osvaldo Mércuri (jefe de la Cámara), potenció la crisis.
En una conferencia de prensa multitudinaria, los referentes del sector político más poderoso de la provincia dijeron que Solá alimenta el clientelismo con el uso de Aportes del Tesoro Provincial (ATP), versión en escala de los ATN que popularizó Carlos Menem en sus años de presidente. Agregaron que el gobernador amenaza a los intendentes para que se sumen a su flamante línea interna del PJ. Por eso, no le aprobaron las facultades especiales para modificar partidas del presupuesto, advirtieron.
Otra acusación que haría tambalear a cualquier gobernante. Eso sí, no se presentó ante ningún juez y se mantuvo en silencio mientras las relaciones en el partido parecían tener arreglo.
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Con esa resistencia interna, Solá empieza el año más difícil desde que llegó al poder.
Quedó en abrumadora minoría en la Legislatura, lo apoyan sólo unos pocos intendentes con peso territorial y debe resolver cómo encara el duelo de Duhalde a competir en una elección interna del PJ. El presidente Néstor Kirchner le prometió fortalecer la gobernabilidad, pero por ahora toma distancia de Buenos Aires.
Si Kirchner y Duhalde mantienen su alianza de poder y acuerdan las listas para las elecciones legislativas de octubre, las internas del PJ provincial quedarán en la nada. Solá apuesta su futuro a que la Casa Rosada desafíe el liderazgo duhaldista.
Mientras tanto, el gobernador analiza cómo vetar el presupuesto que le aprobaron. Y nada hace pensar que vaya a detenerse la ola de denuncias cruzadas.
Si alguno de los dos sectores tiene razón, los bonaerenses están en graves problemas. .
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