Sigue la controversia originada en España: repercusiones en distintos países
Defiende el Gobierno el uso del preservativo
El ministro de Salud, Ginés González García, ratificó la política del Estado para la prevención del sida
El gobierno argentino defendió el uso de preservativos para prevenir el sida, ante la controversia que se planteó por ese tema el martes último, cuando el vocero de la Conferencia Episcopal española, Juan Antonio Martínez Camino, afirmó que la utilización de profilácticos tiene "su contexto en una prevención integral y global" de la pandemia, declaración que luego fue morigerada por un comunicado de la propia institución.
"Ante esta polémica, el Gobierno sale a ratificar su política de Estado de lucha contra esta enfermedad", señaló el ministro de Salud y Ambiente, Ginés González García en diálogo con LA NACION.
El funcionario consideró que "una epidemia brutal, del siglo XXI, no puede ser combatida con una ideología del siglo XIX". Recordó que el Estado argentino "compró y distribuyó gratuitamente 25 millones de preservativos entre la población, a través de la red primaria de salud, que incluye 5600 centros asistenciales. La distribución de preservativos es lo que la gente más agradece y es una estrategia que forma parte de nuestra activa política de prevención".
Respecto de la controversia originada en España, González García dijo: "Al principio estuve gratamente sorprendido, porque implicaba que una institución tan importante como la Iglesia se adecuaba a estos tiempos. Lamentablemente, después hubo un retroceso".
Mientras tanto, la Conferencia Episcopal española negó ayer que el Vaticano hubiera ejercido "presiones" para obligar a su secretario general a revisar la aceptación del uso de preservativos en la prevención del sida.
"No ha habido ninguna presión del Vaticano", dijeron voceros de la Conferencia Episcopal consultados sobre este tema. La Iglesia española expresó anteayer que mantiene inalterable su posición en el debate por el uso de preservativos, cuyo empleo es "contrario a la moral de la persona", pese a las declaraciones realizadas un día antes por Martínez Camino. Ayer, en declaraciones recogidas por la prensa europea, el vocero afirmó que, aunque la Iglesia no recomienda los preservativos, contempla su uso para aquellas personas que "ni se abstienen o no pueden ser fieles a una relación sexual con una persona estable".
La afirmación de la Conferencia Episcopal acerca de que no había recibido presiones del Vaticano, es una respuesta directa al diario El País, que tituló su crónica "El Vaticano obliga a la Iglesia española a rectificar sobre el uso del preservativo", y publicó un artículo editorial muy crítico (ver aparte). Por su parte, El Mundo sostuvo que las palabras de Martínez Camino provocaron reacciones "cercanas a la ira" en ámbitos de la Iglesia Católica.
"Nada de esto es verdadero", dijeron los voceros de la Conferencia Episcopal, y destacaron que las palabras de Martínez Camino fueron malinterpretadas y que requerían puntualizaciones. Por su parte, la ministra española de Sanidad, Elena Salgado, consideró que la Iglesia Católica española tiene una posición "moral" sobre el uso del preservativo que "no puede sustituir las argumentaciones de los científicos y la Organización Mundial de la Salud (OMS)" contra el sida.
El jefe de la oposición conservadora española, Mariano Rajoy, reaccionó con mesura ante esta polémica, considerando que "la Iglesia Católica tiene derecho, como lo tienen otras, a defender sus posiciones", pero que "a partir de ahí el gobernante tendrá que tomar decisiones con arreglo a lo que él crea que es el interés general".
Más enfática fue la defensa de la posición católica que hizo el presidente de la región autónoma de Galicia, Manuel Fraga Iribarne. A los 82 años, el ex ministro del general Franco dijo que el comentario de Martínez Camino fue malinterpretado y que lo que quiso decir es que los científicos -no la Iglesia- consideran los condones un medio para contener la propagación del sida. Fraga Iribarne agregó que es un católico fiel "que siempre obedece a Su Santidad el Papa y sus legítimos representantes. He pasado mi vida diciendo la verdad, sin condones, y pienso morir sin haber usado uno", afirmó.
Fuera de España, la Iglesia Católica reaccionó de manera parecida en distintos países: se mantuvo alineada con las directivas del Vaticano, pero reconoció que no conviene descartar el uso del preservativo como último recurso para la prevención del sida.
La Iglesia Católica en Gran Bretaña, por ejemplo, sostiene que el uso de preservativos debe ser consentido sólo como instrumento para la prevención del sida, nunca como un anticonceptivo. Un vocero de la Iglesia británica, informó el diario Daily Mail, manifestó su acuerdo con el uso del condón y recordó que las recomendaciones de la encíclica Humanae Vitae, de 1968, que prohíbe cualquier método de anticoncepción, fueron hechas "en tiempos en que no existía el sida".
En México, el obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi, dijo que "respeta" el uso del condón y lo tolera "como un mal menor. Si alguna persona es incapaz de controlar sus instintos, no está educada en su personalidad, pues que use lo que sea con tal de que no contagie a los demás y no se contagie a sí misma, pero es para las personas que no tienen otra alternativa", dijo.
En Colombia, hubo manifestaciones parecidas. Según monseñor Fabián Marulanda, secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, la institución católica se mantiene bajo los preceptos del Vaticano. Sin embargo, "las cosas tienen que ser miradas de acuerdo con las circunstancias que se viven en cada región. Si la ciencia no ha podido encontrar un método para derrotar esta endemia, pues ahí tendría uno que pensar que el condón sería un recurso", dijo monseñor Marulanda.
Agencias ANSA, AP, AFP y LA NACION