Poético viaje al país de la infancia
Por Adolfo C. Martínez
Para LA NACION
"Descubriendo el país de Nunca Jamás" ("Finding Neverland", EE.UU./2004). Dirección: Marc Forster. Con Johnny Depp, Kate Winslet, Julie Christie, Radha Mitchell, Dustin Hoffman, Freddie Highmore y otros. Guión: David Magee, basado en la pieza teatral "The Man Who Was Peter Pan", de Allan Knee. Fotografía: Roberto Schaefer. Música: Jan A. P. Kaczmarek. Presentada por Buena Vista International. Hablada en inglés. Duración: 101 minutos. Calificación: apta para todo público.
Durante muchos años, tanto niños como adultos se enamoraron de la pieza teatral "Peter Pan", escrita por el autor británico James Matthew Barrie y estrenada hace cien años en un escenario londinense. La legendaria historia narra las aventuras de tres muchachitos, Wendy, John y Michael, durante su viaje a una tierra lejana, una especie de Edén en el que existen las hadas, todos pueden volar y abunda la travesura en un tiempo para siempre suspendido en el espacio.
El éxito de "Peter Pan" se multiplicó con el correr de las décadas a través de miles de versiones teatrales, un musical en Broadway, numerosos films y programas de TV, una amada atracción en el parque temático de Walt Disney y la estatua de Peter Pan en los jardines de Kensington. "Peter Pan", pues, ya es un clásico en la literatura de todos los tiempos. Pero su autor James Matthew Barrie, sin embargo, quedó en el olvido. ¿Qué lo impulsó a crear ese mundo fantástico y mágico? ¿De dónde le brotó la inspiración para recrear a esos personajes tiernos y encantadores inmersos en cotidianas correrías y en emociones simples? ¿Cuáles fueron las fuentes en las que abrevó su imaginación para dar vida a sus inigualables seres de ficción? En este film tan encantador como tierno se descorren los cortinados de la existencia de Barrie y se explica el motivo por el que "Peter Pan" siga recorriendo el mundo luego de un siglo de su creación.
Ya antes de dar a conocer su obra más importante, Barrie se había destacado como un exitoso autor teatral. Sin embargo, la tibia reacción de la educada sociedad de la Inglaterra eduardiana ante el estreno de su nueva pieza escénica lo obliga a replantearse su carrera de dramaturgo. Paralelamente, su vida personal también está atravesando uno de sus momentos más críticos: su esposa se halla cada vez más alejada de él y su hogar es, apenas, un lugar de simple y austero paso. Como dramaturgo, precisa inspiración renovada; como hombre, renacidas sensaciones para su marchita existencia. Todo ello se da por casualidad, mientras pasea por un parque a su perro y conoce a la familia Llewelyn: cuatro niños huérfanos de padre y su bella madre, reciente viuda.
Este será el primer paso para que Barrie comience a pergeñar un micromundo fantástico en el que los niños que acaba de conocer –y con los que se conecta a través de la palabra suave y de la mirada limpia–, puedan transformarse en los protagonistas de su inmediato trabajo escénico. Pero nada es demasiado fácil para el escritor. La abuela de sus nuevos amigos desaprueba esa amistad y el resentimiento de su esposa lo impulsa a dejar su casa, aunque estas desventajas no le impiden a Barrie imaginar un país diferente, un mundo en el que los niños puedan volar sin alas, reír sin turbaciones y ser felices sin esconder sus cotidianas picardías.
Así, de esos cálidos y diarios encuentros entre Barrie, sus nuevos compinches y la relación con la madre de ellos nace el país del Nunca Jamás. Y nace Peter Pan y todo ese multicolor paisaje en el que las laderas de las colinas se transforman en galeones, los palos en poderosas espadas y los barriletes en hadas encantadas.
Tan imaginativa como enternecedora, esta producción recorre con incomparable belleza la trayectoria del creador de "Peter Pan" y refleja, al mismo tiempo, su íntimo deseo de ser feliz y de hacer felices a quienes serán espectadores de sus obras teatrales. Con enorme vuelo poético, el realizador Marc Forster visualizó un excelente guión que no necesitó de trampas melodramáticas ni de argucias fáciles para brillar con enorme altura a través de una notable fotografía y de una dirección de arte de primer nivel, y para conmover a través de una exacta banda musical y de un elenco en el que tanto Johnny Depp como Kate Winslet, Julie Christie y Dustin Hoffman sobresalieron netamente de un reparto sin fisuras.
"Descubriendo el país de Nunca Jamás" se convierte así en una primorosa e imperdible joya del cine amparada por su total calidez y por ese clima en el que prima la ternura y se recuesta en el sentimiento de que, como seres humanos, podemos crecer sin perder todos los aspectos de la inocencia y de la maravilla de la infancia. .

