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La enseñanza de valores en el aula

"La ternura es un muro de contención contra la guerra"

Cultura

El filósofo González Lucini habló en el 42° Curso de Rectores

Es raro que en un encuentro de educación un especialista se explaye en hablar sobre la ternura. Pero así sucedió en el 42° Curso de Rectores del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec), donde el pedagogo y periodista español Fernando González Lucini habló primordialmente sobre la ternura como el valor básico para transmitir a las jóvenes generaciones que quieren vivir en una sana democracia.

Lo escucharon 1310 docentes de todo el país que participan durante esta semana del encuentro educativo que se desarrolla bajo el lema "La formación en valores y los lenguajes de hoy", en la Casa de la Educación, Bartolomé Mitre 1869.

"Si los seres humanos fuéramos más tiernos no viviríamos bajo la amenaza del terrorismo y en el mundo no habría tanta hambre ni injusticias. La ternura es un muro de contención que impide que la violencia se convierta en guerra", disparó Fernando González Lucini.

Cálido, conversador y conocedor de la realidad educativa argentina, país que visitó ya en 15 oportunidades, este pedagogo es un apasionado defensor de los proyectos educativos escolares que defienden los "pequeños valores" como la responsabilidad, el esfuerzo, el sacrificio, la compasión, la esperanza y sobre todo la ternura, como base para la concreción de los grandes valores democráticos, como la libertad, la igualdad y la solidaridad.

"Los valores se necesitan para construir un proyecto de vida digno que llene de sentido nuestra existencia. De eso se trata la educación: humanizar a la juventud", afirmó, con la experiencia que le da haber consagrado 20 años a la enseñanza en escuelas primarias y otros cinco a la formación pedagógica del profesorado de la Escuela Universitaria de Madrid.

"Hoy la ternura es el valor que más necesitamos. Si los gobernantes del mundo fueran más tiernos la Tierra sería un lugar mucho más habitable", comentó en diálogo con LA NACION, antes de disertar sobre "La educación como tarea humanizadora".

Ausencia de deberes

Para González Lucini estos valores están en crisis porque el horizonte de felicidad está marcado por el tener y comprar y no por un sano vivir democrático. "Y porque vivimos en una cultura de derechos y no de deberes, que perjudica al prójimo y por ende la convivencia", añade, tras sostener que "cada derecho tiene su contrapartida en un deber. Son las dos caras de una misma moneda."

-¿Cómo se deberían enseñar los valores en el aula?

-Los valores se deben enseñar en todas las disciplinas de manera transversal (por ejemplo, en historia se puede tratar el sentido de la guerra y de la paz), pero además debe existir un espacio concreto para la educación moral como materia. Los chicos hoy carecen de juicios y criterios morales porque adolecen de contenidos éticos. El desarrollo moral implica ofrecerles a los jóvenes una brújula para ser felices y para tener una existencia digna.

-¿Cómo lograr que los jóvenes asuman los deberes en una sociedad caracterizada por la anomia y el incumplimiento de las reglas?

-La norma no se debe imponer, sino que debe ser descubierta por los chicos. Para que tenga peso y valor los chicos deben descubrir el valor que existe detrás de cada norma. Si no, es comprensible que un joven no quiera cumplirla. El sistema educativo está plagado de normas anacrónicas que no responden a valores genuinos y que deben revisarse.

-¿La educación interesa poco?

-Interesa poco porque no llega a entusiasmar a los jóvenes. Existe una crisis de educación, pero ésta se debe en buena medida a que lo que se enseña no sirve para entender la complejidad del mundo actual. Los chicos se aburren, no se los entusiasma con el aprendizaje. A veces, los maestros no se apasionan con la literatura, o no ven la dimensión humana de la matemática y no logran transmitir el gozo de aprender.

-¿Hay alguna receta?

-La escuela debe dar un giro y no querer monopolizar el conocimiento. Hoy la información y el conocimiento no vienen primordialmente del colegio, sino de los medios de comunicación (Internet). El deber de toda institución educativa es enseñar los instrumentos del lenguaje, pero en el siglo XXI debe centrarse en organizar el conocimiento del alumno y ayudarlo a desarrollar un pensamiento crítico y una conciencia moral.

Para González Lucini, los padres no están educando moralmente a sus hijos. Así de tajante es cuando se refiere a la educación en el hogar.

Nota que los mayores cada día trabajan más, para tener más, para consumir más. "Se los ve cansados de vivir. Cada vez tienen menos tiempo para amar y para ser felices", comentó el especialista español. Es urgente, dijo, plantear una educación para padres, porque "la familia está en crisis y la tarea se volvió verdaderamente compleja", al tiempo que señaló que el gran drama de la sociedad contemporánea es que convierte las necesidades secundarias en primarias. .

Por Agustina Lanusse Para LA NACION
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