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Dramática protesta carcelaria: al cierre de esta edición, había siete muertos y más de 20 heridos

Trágico motín en Córdoba

Información general

Los internos tomaron entre 25 y 30 rehenes, entre ellos, el director de la unidad; en medio del caos, 16 reclusos intentaron escapar en un camión, pero chocaron tras un fuerte tiroteo

CORDOBA.- Por lo menos siete personas murieron y más de 20 recibieron heridas durante el peor motín con intento de fuga que se recuerde en esta provincia, protagonizado ayer por los internos de la penitenciaría del barrio San Martín, de esta ciudad. En el penal conviven 1539 internos; la mayoría de ellos, condenados.

Los reclusos comenzaron la protesta por la tarde, en reclamo de modificaciones en el régimen de visitas. Pero la tensión mutó en caos al anochecer, cuando se apoderaron por completo del edificio y, armados, tomaron entre 25 y 30 guardiacárceles como rehenes.

Muchos resultaron heridos y estuvieron a punto de ser arrojados desde el techo del penal; entre ellos estaba el director de la cárcel, Emilio Corso. En el interior del penal quedaron también unos 50 familiares de los internos, entre ellos mujeres y niños, que estaban devisita cuando se desató el motín.

La protesta se inició alrededor de las 15 y se extendía hasta el cierre de esta edición, cuando se aguardaba la intervención de la Gendarmería, que ya había acordonado el penal. El fiscal general de la provincia, Gustavo Vidal Lascano, en tanto, dijo que, ante el estancamiento de las negociaciones con los reclusos, era necesario "recuperar la normalidad".

Los tres fiscales que fueron designados para negociar con los internos, Javier Praddaude, Carlos Mathew y Alejandro Weiss, se retiraron del penal, luego de varias horas de conversación, con las manos vacías. Vidal Lascano aseguró que los internos reclamaron nada menos que una amnistía para quienes tienen penas más duras, lo que él consideró "imposible e ilegal". En ese sentido, dijo que la actitud de los internos era "intransigente".

Sin embargo, el jefe de los fiscales insistió en que "sigue vigente la posibilidad de negociar, en el sentido de revisar las sanciones que pudieran derivarse de este hecho y, también, hacer modificaciones en el régimen de visitas". A su vez, exhortó a los rebeldes a que "depongan su actitud" y les advirtió que la cárcel estaba rodeada, y que cualquier intento de fuga sería reprimido.

Esta protesta fue disparadora de otra: en la cárcel de encausados de Bouwer, a 10 kilómetros de esta ciudad, hubo un principio de motín que -según las autoridades- resultó rápidamente controlado.

Horas de pánico

Uno de los momentos de mayor nerviosismo se registró alrededor de las 16.50, cuando un grupo de internos amenazó con arrojar a algunos guardiacárceles desde el techo del penal, frente a un millar de familiares y vecinos que rodearon el perímetro y que también protagonizaron escenas patéticas, reclamándoles a los presos que depusieran su actitud o, en algunos casos, alentándolos a que no se rindieran.

A unos de los rehenes lo tomaron del cuello y, prácticamente desnudo, lo colocaron sobre una cornisa y amenazaron con arrojarlo al vacío. Luego, le cortaron el cuello. Alrededor de las 20 se desató un tiroteo entre la policía y los internos, que habían logrado hacerse de una cantidad suficiente de armas como para sostener el enfrentamiento.

Aunque Vidal Lascano aseguró que los presos no lograron copar el depósito de armas de la cárcel, trascendió que usaban fusiles y pistolas.

En el marco de ese desborde, 16 internos intentaron escapar en un camión del Servicio Penitenciario, conducido por un guardiacárcel que era amenazado de muerte. El camión fue interceptado por la policía y, en ese intercambio, murieron tres reclusos.

Otros internos, a su vez, prendieron fuego en la torre de control.

Excedido por el caos, el gobierno de José Manuel de la Sota solicitó la ayuda del gobierno nacional, que decidió enviar 200 hombres de la Gendarmería.

Con autorización del Ministerio del Interior -que se puso a disposición del gobierno provincial "para lo que hiciera falta"- llegaron a Córdoba los gendarmes, con equipo antimotines y armas convencionales. Sin embargo, el comandante de la región, Jorge Jalley, indicó que a última hora llegaría otra dotación similar, también proveniente de la localidad de Colina Caroya.

Al cierre de esta edición, la cárcel estaba prácticamente en penumbras y los reclusos se alumbraban encendiendo fogatas en los pabellones, mientras se escuchaban permanentemente tiroteos dentro y fuera del penal.

A los tres reclusos muertos en el intento de fuga se sumaban, al cierre de esta edición, otras cuatro víctimas mortales: un interno que murió en el Hospital San Roque, un policía falleció en el de Urgencias y otros dos reclusos que fallecieron mientras eran trasladados en ambulancia. Todos tenían heridas de arma de fuego. Entre los heridos, en tanto, había una joven suboficial embarazada de cuatro meses.

Antecedentes

  • Un preso y un guardiacárcel murieron hace 16 días después de que un grupo de 12 detenidos se levantaran en una cárcel de Victoria, Entre Ríos.
  • Cuatro muertos y 48 heridos, entre policías y detenidos, fue el saldo de dos motines que tuvieron lugar en febrero y marzo de 2002 en el penal de Coronda, 45 kilómetros al sur de Santa Fe.
  • Doce presos de la comisaría de Pueblo Nuevo fallecieron por asfixia y quemaduras en un motín a mediados de noviembre de 2000. Cuatro detenidos habíanintentado fugarse. Prendieron los colchones para que abrieran las celdas.
  • Doce reclusos de la cárcel de Sierra Chica fueron llamados "apóstoles de la muerte" luego de asesinar brutalmente a 8 personas en 1996 y retener como rehenes a otras 17, entre ellas, la jueza Mercedes Malere. Algunos cuerpos habían sido descuartizados o incinerados. Sus restos fueron hallados en los hornos de la panadería del penal.
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