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Médano Blanco: alto, silencioso, con vista al mar

Turismo

Desde Necochea, 40 kilómetros por la costa hacia el Sur, se llega en 4x4 a este gigante de arena de unos 110 metros

NECOCHEA.- Que tiene playas extensas, que es muy tranquilo y que hay mucho viento. "Siempre se dice lo mismo, pero Necochea es mucho más que una ciudad junto al mar -sentencia Marcelo Ortega, guía turístico, necochense y amante de la aventura 4x4-. Aunque tiene 63 kilómetros de playa, algunos sólo conocen los balnearios céntricos, la ciudad vieja y un poco más allá. Con eso se conforman. Nunca visitaron lugares como Las Grutas, el balneario Los Angeles o el Médano Blanco, verdaderos paraísos naturales al alcance de todos."

Precisamente hacia allí se dirige esta excursión, al sur de la ciudad, en una travesía que conecta las playas de Necochea con el Médano Blanco, de unos 110 metros de altura y, según Ortega, "el más alto de la costa atlántica argentina".

La 4x4 recorre casi 40 kilómetros bordeando el agua, trepando médanos y descubriendo dunas salvajes, parajes totalmente solitarios y agrestes. El primer alto en el camino es en Las Grutas, donde la costa se caracteriza por sus pequeños acantilados con abundantes cavidades naturales; pintorescas cuevas que se transforman en lugares ideales para tomar mate o refugiarse del viento, aunque durante la temporada de verano -hay que decirlo- el clima es muy agradable, y el viento casi no sopla.

El mejor mirador

Siempre por la orilla, el próximo atractivo es Punta Negra. En este lugar hay que subir al acantilado, ya que la formación rocosa en forma de península penetra en el mar. Unos kilómetros más adelante se puede bajar nuevamente y circular por la arena, hasta toparse con la zona de los barcos hundidos, gigantes estructuras de hierro encalladas desde principios del siglo XX (hay un ejemplar de casi 70 metros de eslora) sobre las cuales es posible caminar, siempre y cuando la bajamar acompañe.

"En cada viaje intentamos un camino diferente, sin repetir la misma huella, con la intención de no dañar el suelo ni alterar el medio ambiente -cuenta Marcelo Ortega-. Además, la dinámica de la arena cambia el terreno constantemente, tanto que por el mismo sendero que una tarde se puede transitar sin problemas al otro día es muy posible quedar encajado. Y precisamente eso es lo más atractivo."

La siguiente estación es el médano El Pelado. "Hace muchos años un incendio arrasó con la vegetación, y por eso se lo bautizó de esta manera. Este médano es un mirador perfecto para ver el atardecer, ya que el sol en esta época del año cae aún sobre el mar", asegura Paola Balsarini, dueña del parador Médano Blanco, desde donde parte la excursión. En realidad, se trata de un emprendimiento familiar que comenzó hace más de tres años, y que también funciona como restaurante día y noche.

El recorrido continúa, y las playas son cada vez más anchas, solitarias y agrestes. Poca gente, pájaros y extensiones de arena virgen, casi sin huellas humanas ni de vehículos y, lo más importante, sin latas, botellas, bolsas ni restos de basura.

Para surfers y bohemios

Tiene sólo unas pocas casas, el encanto de poder acampar en la playa y el atractivo de sus olas, que atraen a los amantes del surf. Faltan pocos kilómetros para llegar al Médano Blanco, pero es imposible que el balneario Los Angeles pase inadvertido, aunque paradójicamente muy pocos lo conozcan.

En este lugar también está la Cueva del Tigre, una formación rocosa con acceso directo desde el mar. La historia cuenta que aquí se escondía un villano, y que cuando fue descubierto la cueva recibió su nombre. Hoy, este rincón es uno de los refugios favoritos de los surfers, que buscan descubrir nuevos points y despuntar los picos más altos de las olas.

Casi sin advertirlo, una cordillera de dunas se atraviesa en el camino. Con la fuerza de la doble tracción, la 4 x 4 avanza; el andar es un desafío a cada paso y lo único que se puede ver es arena, arena y más arena.

Todo lo que sube...

La primera sorpresa la regala el médano Anfiteatro, semicircular, no tan alto, pero muy empinado. En la cumbre, Ortega detiene la camioneta, consulta con los pasajeros y espera la respuesta. Pocos segundos después, comienza el descenso: algunos contienen la respiración, otros sin querer cierran los ojos o descargan la adrenalina en un grito.

"Hay gente que es más arriesgada y le gusta la acción; pero también están los que prefieren bajarse de la camioneta y descender a pie -confiesa Paola Balsarini-. Nuestro objetivo es que el grupo disfrute del paseo y según el perfil de cada persona diseñamos la excursión."

Ahora sí, llegó el turno de subir al Médano Blanco. Un mirador natural por excelencia, una pista de sandboard inigualable y una experiencia que los fanáticos de la aventura 4 x 4 no pueden dejar pasar. Un bosque de pinos espera a pocos metros, como un oasis en medio del desierto, ideal para tomar un refresco, intercambiar opiniones y prepararse para el regreso.

Otra vez en el parador, María, la encargada del restaurante, recibe al grupo con una exquisita merienda, justo a la hora del atardecer. El Médano Blanco quedó atrás, pero es cierto, y desde la terraza del parador también se puede comprobar: en esta época del año, el sol en Necochea cae sobre el mar.

Datos útiles

Cómo llegar

La ciudad de Necochea está a 500 kilómetros de Buenos Aires. En ómnibus, el pasaje desde Retiro cuesta 56 pesos.

Excursión al médano

Salida desde el parador Médano Blanco, en avenida 2 y Pino del Japón. El recorrido, aproximadamente 37 kilómetros hasta llegar al Médano Blanco, incluye la visita a Las Grutas, Punta Negra, Barcos Hundidos, médano El Pelado, balneario Los Angeles y Cueva del Tigre. La duración, entre 4 y 5 horas, con merienda en el parador, al atardecer. El costo es de 50 pesos por persona.

Más información

Parador Médano Blanco, por el 02262-1563-9545. .

Soledad Vallejos
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