Uno de los argumentos más ambiciosos que justificaría almacenar las propias células de sangre de cordón, según Mater Cell, es que para el bebe son "una llave para el futuro, que le abrirá las puertas a la curación de enfermedades hasta el momento sin tratamiento".
¿Se trata de una especulación? En su laboratorio, el doctor Pablo Argibay dirige una investigación que permitió inducir a células de sangre de cordón a convertirse en preneuronas.
Sin embargo, el doctor Roberto Sica, jefe de la división Neurología del hospital Ramos Mejía, indica: "No existe prueba de que las células del cordón sirvan para resolver enfermedades neurológicas degenerativas, pero es cierto que las que provienen de la médula ósea tienen la posibilidad de la transdiferenciación: si estaban programadas para transformarse en células adultas sanguíneas, su cultivo in vitro y el agregado de ciertas moléculas pueden cambiar su destino y hacer que de ellas surja otra estirpe celular; por ejemplo, neuronas."
Para el doctor Santiago Pavlovsky, en cambio, el uso de células madre en tratamientos experimentales del infarto, la diabetes u otras enfermedades "son estudios observacionales, nada más. Puede ser que esas células inmaduras produzcan un microambiente que facilite la reparación del tejido, pero con células propias. Hoy está demostrado que no existe célula pluripotencial capaz de generar otra cosa que no sea médula ósea: ni neuronas, ni células cardíacas, ni hepáticas, ni pancreáticas".
"Están vendiendo humo", dice el doctor Miguel Angel Sanz, jefe del Departamento de Hematología Clínica del Hospital Universitario La Fe, de Valencia, España, y un experto en el tema, tanto que la prestigiosa revista New England Journal of Medicine le encargó el editorial de la edición del 24 de noviembre de 2004, donde se publicaron dos artículos que demostraron que la capacidad de repoblación medular que tiene el cordón de un bebe sirve para un adulto, y establecieron que son una alternativa real y equiparable al trasplante de médula ósea, según dijo Sanz, con lo que se abre un panorama mucho más abarcador.
Además, aclara que las células de cordón, al ser más inmaduras, indiferenciadas o naïves" tienden a producir menos reacciones de "injerto contra huésped" (es decir, de las células contra el individuo).
El hecho de que las células de cordón donadas a un banco público -al igual que la sangre- provengan de acciones altruistas, ¿significa que no tienen costo?
"Sí, lo tienen -aclara la doctora Ana del Pozo-, y deriva de todos los procedimientos que deben realizarse para la colecta y mantenimiento de la sangre, y que en el caso de una muestra que viene del exterior pueden insumir varios miles de dólares. Es importante tener un banco público en el país porque posiblemente los costos serían inferiores, pero además nos permitiría contar con perfiles genéticos autóctonos que no se encuentran tan sencillamente en el mundo."
Tanto Mater Cell como el futuro banco de células de cordón del Hospital Italiano reconocen que los usos no hematológicos de la sangre de cordón no han sido demostrados científicamente. Sin embargo, en ambos casos, la colecta y criopreservación del material para conservación privada no son gratuitos. En el Hospital Italiano aún no saben cuál será el costo del servicio.
Pero los doctores Román M. Bayo y Claudio Chillik, médico hematólogo y director médico y asesor científico respectivamente de Mater Cell, indican: "El costo de adhesión, que incluye kit de recolección, varía entre 170 y 200 dólares; el procesamiento y criopreservación, entre 650 y 750 dólares y el mantenimiento anual es de 90 dólares y está sujeto a variaciones, pero existen opciones a 10 años (800 dólares) y a 20 años (1600 dólares), que congelan el precio".
Chillik y Bayo dicen que el banco cuenta con 1115 contratos y, en caso de falta de pago, la empresa rescinde el contrato y destruye la muestra o bien, según la voluntad del cliente, dispone que se usen las células para investigación.
Del Pozo no oculta su preocupación. "Un trabajo acredita la viabilidad de estas células a 15 años de criopreservadas -afirma-. Podrían durar más, pero no hay evidencia científica. Yo les preguntaría a los padres cuan seguros se sienten al depositar las células de su bebe en una compañía con fines de lucro, hospitalaria o no, aunque se trate de un modelo ?mixto´ que proponga guardar el cordón primero como banco autólogo y luego pasarlo a público. ¿Es ética esta propuesta cuando no se sabe si dentro de 20 años estas células serán viables? Una opción que no tiene potencialidad terapéutica concreta y que se ofrece de este modo, ¿no podría configurar acaso el delito de falsedad ideológica?"
Gabriela Navarra