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El amor en los tiempos de encaje

En diálogo con La Nación , la directora de "La lección de piano", Jane Campion, habla de su nuevo film, "Retrato de una dama", que se estrenará en estos días en Buenos Aires, protagonizado por la ascendente Nicole Kidman

Domingo 04 de mayo de 1997

VENECIA.- El viejo y señorial Hotel Des Bains, en el Lido veneciano, tiene inevitables reminiscencias cinematográficas. En algunas de sus dependencias y en la playa que lo flanquea por el lado de los canales transcurre buena parte de "Muerte en Venecia", la obra maestra de Luchino Visconti que adapta el texto de Thomas Mann. Ahí mismo, en hoy llamado Salón Visconti, se rodó hace un año la secuencia del baile de "El paciente inglés".

Es un salón muy grande, grandísimo, con pocos muebles de estilo formando pequeños conjuntos en los cuatro rincones. Enormes paneles corredizos, como biombos, sirven para modificar su forma y estructura. Por un lado da a los vestíbulos cercanos a la conserjería; por el otro, mira hacia los jardines poblados de helechos, a los que se llega atravesando puertas angostas, vidriadas y de gran altura.

En ese sitio, la neocelandesa Jane Campion decidió reunir a los periodistas para hablarles sobre su última realización, "Retrato de una dama" ("Portrait of a Lady"), que estrenarÝá Líder Films en la Argentina y que adapta la novela homónima de Henry James. Es una historia de fin del siglo XIX, donde su protagonista, Isabel Archer -el personaje que interpreta Nicole Kidman-, realiza sus primeras pruebas como mujer, alejada de la familia, aislada de los consejos que puede recibir e intentando una vida propia muy lejos de casa, en Florencia.

Campion no tiene apariencia de directora de cine. Se parece mucho a cualesquiera de sus personajes: a alguna de las chicas de "Sweetie", su primer largometraje, o a la sufrida muchacha de "Un ángel en mi mesa", que también viaja a Italia, o a la esforzada mujer casi voluntariamente muda de "La lección de piano", uno de los films más atractivos e inteligentes en muchos años.

El universo de Jane Campion sólo tiene que ver con la mujer, aunque desde "La lección de piano" es posible advertir el cuidado que pone en los retratos masculinos capaces de remover los cimientos femeninos más profundos. "Retrato de una dama" es la mirada de una mujer sobre otra, en su relación con hombres diversos, unos que la acechan deseosos de ella a largo de muchos años; otros, más fugaces, y alguno que ocupa un lugar tan grave como el de las negras traiciones. "Retrato de una dama" es el dibujo de una mujer en un paisaje cambiante e inerte como el de tiempos victorianos, donde son tan importantes las recreaciones espaciales como la multitud de individuos reconocibles por su emergencia. Campion no le ahorra a su protagonista femenina un recorrido interior del que emerge la oscuridad de la inexperiencia, tan espesa como desazón frente al engaño y la acritud definitiva.

* * * *

La directora ofrece una gran sugestión visual, con imágenes respetuosas de la concepción estetizante, nunca adulona del ojo del espectador, pero provocativa en su exigencia de provocar la participación. En el comienzo del film, imágenes de chicas jóvenes, en blanco y negro, y el sonido vocinglero de sus palabras sueltas son un punto de atracción para la recepción.

-Son voces en tiempo presente -Jane Campion responde a la demanda sobre la apertura de su película- , pero me agrada mucho que usted no haya podido dilucidar si están en el presente o en el pasado. Pensé que no nos iba a ser fácil, claro y rápido focalizar la historia y decir lo necesario sobre las esperanzas románticas de Isabel Archer (Nicole Kidman) - el personaje central de "Retrato de una dama", la novela de Henry James-, por eso recurrí a los grupos de chicas que se ven al comienzo, para que hablaran sobre sus experiencias amorosas, sobre el amor, el sexo y las cosas que para ellas fueran significativas: tomé extractos de esas conversaciones, de las emociones y de las ideas de esas jóvenes, que quedaron en el guión. Me encanta descubrir intimidades y confesioness sobre cosas tan íntimas como los besos, por ejemplo.

-Esas voces van acompañadas por imágenes de esas jóvenes.

-Las pensé como un recurso poético para que la gente las interprete a su manera: es interesante la comunicación que produce el movimiento constante de las manos de esas chicas. No es una cosa racional o deliberado. Es algo instintivo, que es el mejor modo de hacerlo. Si esa conexión poética íntima funciona y no se vuelve redundante, surgen la magia y el misterio y es lo mejor que puede pasar.

-Podría interpretarse como un subrayado de la historia desde el punto de vista femenino.

-Podría ser, pero no podría afirmarlo.

-Usted es menos exigente que un crítico de cine.

-Seguramente y sobre todo en la interpretación de mi propio trabajo.

-Y menos pretenciosa que otros directores.

-Claro.

-Ultimamente han sido llevadas al cine novelas de Jane Austen ("Sensatez y sentimientos"), de Edith Wharton ("La edad de la inocencia")- y de Henry James ("Retrato de una dama"). ¿Es una moda o una línea de trabajo?

-Hay diversas razones para el surgimiento de esta modalidad. Quienes nos inscribimos en ella estamos respondiendo instintivamente a lo que creemos que está faltando en las historias que se escriben para el cine en la actualidad. No es que seamos haraganes o no tengamos capacidad para escribir tramas más complejas, sin embargo, para mí como para muchos otros, hay algo de aburrido en lo que cine narra actualmente. No es interesante, no no hay desafío: el trabajo de Jane Austin es muy agudo y, en cierto sentido, muy actual. También el de Edith Wharton. Con esto reconocemos tener una deuda de complejidad con el cine de hoy. Creo que hay un vasto sector del público al que no se puede reducir a los repetidos "modelos" de Hollywod.

-¿No es su público?

-Hollywood apunta siempre al mismo tipo de público y al mismo cine de entretenimiento. Un enorme sector de la audiencia no se satisface sólo con ese tipo de cine. Yo me dirijo a ella, más allá de lo que hagan otros directores. Es muy importante para mí que el cine sea algo más que solo entretenimiento. Veo en mi búsqueda un desafío y un campo de oposición.

Distancias

-¿Se opone a Hollywood?

-No. No. A mí también, de cuando en cuando, me gusta disfrutar del entretenimiento inocente. No estoy en contra de Hollywood. No estoy en contra de que monte sus shows. No estoy en contra de los Donuts o de los McDonald`s, porque hay gente que come ahí. No peleo contra eso. ¿Cómo pelear contra Hollywood? La gente tiene derecho a evadirse y a disfrutar unas horas de alguna aventura, buscar algo liviano, no comprometerse y comprar una T-shirt (camiseta), para olvidarse de todo.

-No le cae del todo mal.

-Entiendo ese deseo del público. También leo revistas baratas aunque me paso la vida jurando que nunca más voy a hojearlas, porque es una pérdida de tiempo y sólo sirven para leer en el toilette o cuando uno, de noche, está tan cansado que no puede leer otra cosa. No me opongo a ellas, pero jamás me levantaría al alba a escribir material para esas revistas ni podría hacer un film equivalente.

-Usted también acude a los efectos especiales.

-Son mis efectos y son "apenas tipo Hollywood".

-Más bien "tipo Georges Mélies".

-Ay, qué gracioso, me gusta. Es un poco mi manera de jugar. No me preocupa demasiado entender por qué los pongo, pero si me pregunta respondería que los uso sin querer ir demasiado lejos con ellos. Me hubiera perdido si hubiera exagerado los efectos visuales. Uno se ve tentado a volverse estrambótico con el exceso de efectos visuales.

-¿Estudió psicoanálisis? ¿Leyó a Freud y a Jung?

-No. No los leí. No digo que no los leería: no los leí aún, por falta de tiempo. Me interesa mucho el psicoanálisis y reconozco que me ha aportado una de las cosas más relevantes de la vida: la necesidad de entendernos a nosotros mismos y de comprender al prójimo. No sé qué puede ser más importante que eso, francamente. Al mismo tiempo, nos hizo entender que cuando algo no funciona no vale la pena perder tiempo en ello. Hay que dejarlo, simplemente.

Feminismo o no

-¿Cuál es la diferencia entre un film hecho por una mujer y otro hecho por un hombre?

-¿Hay diferencias?

-Bueno, ésta es una película hecha por una mujer. Además, usted se ha definido reiteradamente como feminista.

-Si busca rasgos feministas en el film no sabría decirle cómo hallarlos ni dónde. No hay una guía feminista. Es algo que debería encontrar usted, si quiere. Es como preguntarle a un hombre si es "masculinista".

-No parece ser lo mismo.

-En realidad, me cansa un poco esta historia de verme limitada por esas nociones tan difíciles de rastrear. Me molesta cuando los críticos buscan rasgos feministas en mis películas. Para mí es lo mismo que preguntar si algo es "masculinista". ¿Qué quiere decir eso? No soy ni más ni menos feminista que los piensan que el feminismo es un sistema de ideas que aísla a la mujer. Me encantan las mujeres. Reconozco la opresión que suelen sufrir, sin embargo la sentí en carne propia. Disfruto siendo mujer como debe ser genial ser hombre. Es cuestión de aceptar el sexo, las características propias de él y seguir adelante.

-Sin más vueltas...

-Nada impide que un hombre o una mujer escriban o hagan cine igual de bien, aunque a veces me sentí paranoica como si estuviera en el aire la sugestión de que alguien me dijera: "Te gustan mis películas, pero seguís pensando que están hechas por una mujer". Tampoco es cierto que una mujer pueda sólo contar historias de mujeres. Las historias, una u otra, significan en uno. Mire a la norteamericana Kathryn Bigelow, que hace films muy agresivos y en cierto sentido muy masculinos.

-¿Le gustan los films de Bigelow?

-No sólo me gustan; los admiro y me encanta que ella haga esa clase de películas, sólo que no es mi orientación. Pero mi senda tampoco es la de un cine hecho por hombres. Por ejemplo, el original de "Retrato de una dama" es la historia de una mujer pero está escrita por un hombre. ¿Qué quiere decir, que Henry James era feminista?

-¿Qué piensa del modo como se retrata a la mujer en el cine?

-No lo pienso en tanto género. Creo que algunos cineastas lo hacen bien y otros no tanto. De todos modos, no me refiero al retrato individual de una mujer ("portrait") sino al retrato ("portrayal") de "la" mujer en modo amplio.

-Quizá, por ser mujer, el retrato que usted consigue de otra mujer sea más íntimo.

-No creo que suceda por ser yo mujer. No soy una señora que anda por ahí con un equipo de filmación al hombro. Creo que un hombre puede entender perfectamente la sensibilidad femenina. Ahí está D. H. Lawrence, ¿cómo sabía él cómo eran las mujeres? Sólo aplicaba su imaginación en esa área. La cuestión es querer hacerlo, como hice yo, con personajes femeninos o masculinos.Es tan natural que no puedo pensar en diferencias. Simplemente, se trata de que los seres más importantes de mi vida son los personajes de mis films. Así, sería igualmente natural que un personaje central de otra película mía fuera un hombre.

-En "Retrato de una dama", algunas escenas, tal vez reminiscencias de Isabel, están rodadas con abundante negro o en película "quemada".

-Quiero entender que esas imágenes son "proyecciones" de la interioridad de Isabel. No es que su personalidad sea así de oscuro o tenebroso. Es crucial mostrar esas proyecciones cuando uno está jugando conel claroscuro de la interioridad de un personaje. No es más que recrear una vez más la fábula de la luz y de la oscuridad, que sigue siendo muy relevante. La historia de Isabel es también la historia de la aparición del lado oscuro de Isabel. Nos vincula directamente con la mitología griega: esa experiencia de tinieblas en la que una mujer descubre nuevas experiencias en su femineidad y hasta su humanidad en términos de oposición entre luz y sombras. Gana en sabiduría al atravesar esta zona penumbrosa que desconocía de su vida. Es un viaje iniciático.

-Respecto de sus actrices, la de "La lección de piano", Holly Hunter, y la de "Retrato de una dama", Nicole Kidman, ¿son diferentes entre sí?

-Sí. Increiblemente diferentes: una es muy alta yla otra muy baja.

-...

-Hablando en serio, no llegué a conocerlas tanto, pero creo que tienen algo en común. un gran sentido del humor que aportan al trabajo por más dramática que sea la situación. Nicole, además, tiene diez años menos que Holly y... son chicas muy distintas.

-¿Qué pasó con William Hurt, que iba a hacer el personaje que finalmente interpreta John Malkovich?

-Habría estado estupendo, pero no pudo ser. Pregúntenselo a él cuando lo tengan a tiro. La verdad es que finalmente no quiso hacerlo. Sin embargo, quedé perpleja con la respuesta actoral de Malkovich.

-¿Tiene ya un proyecto?

-Sí,un film que sucede en época actual, ambientado en Australia y en la India. Lo estoy escribiendo con mi hermana. Ya tenemos un primer borrados, donde el personaje principal es una mujer.

-De nuevo...

-¡Ay, sí! Esa es la única regla a la que me voy a atener. (Risas, ríe muy graciosa Campion).

Desde dónde mirar

-La película muestra algunas angulaciones y movimientos de cámara algo raros.

-No fue deliberado, porque no se puede planificar tanto previamente. Creo que hay sólo un ángulo muy raro en la película, al que necesité para establecer la espesa dramaticidad de ese momento. Soy juguuetona por naturaleza y es necesario juguetear con estas cosas de lenguaje fílmico, sin especular tanto: surgen así... durante el trabajo. En una historia como la de Isabel Archer quise hallar un campo donde jugar un poco.

-Más bien utiliza efectos de "slow motion" o ralentado.

-La "slow motion" se utiliza para subrayar situaciones, secuencias o imágenes. Unas veces funciona y otras no. Hay que utilizar ese efecto cuando se necesita.

-¿No crea otra realidad?

-A veces sólo sirve para sugerir algo o para llamar la atención sobre un hecho. Su pregunta me lleva a explicar desde la intención los recursos que uso y yo no quiero responder sobre eso. Es mejor dejarlo sin interpretación.

-Pero "Retrato de una dama" concluye en "cámara lenta".

-Eso le da importancia al efecto, ¿verdad? Cambié varias veces mi idea del final. Sentada en uno de los "screenings" de la película, se me ocurrió que había que resolverlo con "slow motion". Es el recurso que me aporta el sentido que le quiero dar a ese final: nos estamos despidiendo de Isabel. Ahí, la audiencia debe sentir que debe decirle adiós a ese personaje. El público la siguió en momentos preciosos y en otros no tanto y ahora se va a quedar sin ella. Es una impresión que quise transmitir. Me encanta el efecto y cómo queda. Es algo experimental: uno intenta una cosa y la prueba, uno tiene una idea e intenta realizarla. A veces no sale. No es un trabajo especulativo; es experimental. Tampoco me propongo "significar" en cada toma. Hay zonas del significado que uno no alcanza a entender. En esto, los sentimientos van más rápido que el intelecto y la razón. Después se hacen interpretaciones.

-También abundan los primeros planos de manos.

-Las manos son siempre muy expresivas y éstas en particular, más. En la pantalla grande, por obra del primer plano, se hacen muy impresionantes.

-¿Es una gramática visual cercana a la sensibilidad femenina?

-No. Esto no quiere decir que no lo sea para usted. No soy crítica de otros films ni de los míos.

Reminiscencias

-¿Vio "La edad de la inocencia", de Scorsese, otra película sobre esa época y costumbres?

-Viendo "Retrato de una dama" rememoro "La edad de la inocencia" por una relación en negativo: es la adaptación de un libro escrito por una mujer (Edith Wharton), donde el principal personaje es un hombre y fue rodada por un hombre (Martin Scorsese). En cuanto a mi película, viene de una novela escrita por un hombre (Henry James), una mujer es la protagonista y otra (yo) quien la dirigió. De "La edad de la inocencia" me gustó la manera suave de narrar la historia. No puedo hablar mucho de Scorsese porque soy fan de él y cuando voy a ver sus películas me siento como una estudiante.

-¿Cuándo la rodó?

-En 1995.

-¿Fue muy larga la posproducción?

-Sí, extensa y esforzada. Es una película larga y muy compleja como para hacerla así no más.

-¿Hay algún paralelismo entre Isabel Archer y usted? Las dos viajaron un día a Italia y pasaron en la nueva tierra un tiempo, Isabel en Florencia y usted en Venecia.

-De joven estuve largamente en Venecia. Venecia me prestó gran ayuda para entender esta historia y el personaje, porque, cuando vine para estudiar arte, la pasé muy mal: era invierno y la belleza glamorosa y cálida que uno le atribuye a Italia estaba ausente. En esa época del año, Venecia es deprimente, me sentía sola, no sabía entonces ni una palabra de italiano. Ese estado de ánimo me aportó la mirada sobre el lado oscuro de los personajes. El lado tenebroso de la bella y exótica Italia me hizo pensar en que la gente suele celebrar este país sólo por su costado soleado y vital. El lado oscuro de Italia también es interesante.

Claudio España(Enviado Especial)

Nicole Kidman, el retrato de una actriz

Entrevista: ya consagrada, y con vida artística propia más allá de su matrimonio con Tom Cruise, la actriz que protagoniza "Retrato de una dama" afirma que su familia la ha cambiado

NUEVA YORK (Page Up, The New York Times Syndicate).- Debe haber alguien en este planeta que no sepa que la actriz Nicole Kidman (29), es la esposa de la megaestrella Tom Cruise. Pero no muchos. Para bien o mal, desde que ella se cruzó con Cruise en el set de filmación de "Days of Thunder" (1990), Kidman ha trabajado con regular éxito para escapar de la más grande sombra de Hollywood.

Hasta 1995, la actriz australiana era más conocida por "Days" y por "Far and Away" (1992), otro film de Tom Cruise. Ni siquiera figura entre los mejores films de Cruise o entre los de mayor éxito, lo que aumentaba la impresión popular de que la condición de estrella de Kidman reflejaba la fuerza que en Hollywood posee su marido, no su propio talento. Sus incursiones en "Billy Bathgate" (1991), "Malice" (1993) y "My Life" (1993), films en los que Cruise no participó, no ayudaron, ya que todas fueron un fracaso de taquilla. Pero 1995 trajo consigo "Batman Forever" y "To Die For". "Batman" se convirtió en el primer éxito comercial de Kidman, mientras que su oportunidad como aspirante a reportera de televisión en "To Die For", le valió lo que la industria le había negado por largo tiempo, público y respeto de la crítica a pesar de que, o tal vez debido a que una pronosticada nominación al Oscar no se concretó.

"No me di cuenta al hacer "Far and Away" como se me había definido y juzgado con relación a Tom", dice Kidman en una entrevista en un hotel de Manhattan. "Después de haber hecho `My Life`, me tomé un tiempo y evalué por qué razón era actriz y que era lo que yo deseaba hacer. Como resultado de eso filmé `Batman Forever` y `To Die For`". En base a su labor en "To Die For", Kidman ganó el interesante papel de Isabel Archer en la refinada versión de la directora Jane Campion, de la novela de Henry James "The Portrait of a Lady". Kidman figura en casi todas las escenas de "Portrait", que se estrenó el 17 de enero a nivel nacional y, en ese papel ella transita todas las emociones que puedan existir en el manual del actor. Isabel es una norteamericana independiente y alegre que vive en la Europa del siglo XIX, hereda una fortuna y luego, equivocadamente se casa con Gilbert Osmond (John Malkovich), un aventurero cruel.

"Estoy segura de que todo el mundo, en cierto momento de su vida, se siente atraído por alguien destructivo", dice Kidman, quien leyó por primera vez "Portrait of a Lady" a los 17 años,, mientras asistía a la secundaria en Australia. "Es nuestra parte oscura de la existencia. Algunas personas poseen la disciplina para no entrar en eso," continúa. "Isabel busca eso. Como lo dice ella, desea tener las oportunidades y experimentar los peligros de la vida, su destino no es renunciar a éstos. Esa es la razón por la cual no desea casarse con un lord, vivir en una casa enorme y saber que no está aprovechando la vida, ya sea éste el lado oscuro o brillante", dice la actriz.

Isabel es tan expresiva como inexpresiva fue Suzanne Stone (To Die For), la oscura heroína de la comedia negra de Gus Van Sant, consumida por la furia interna y la cruda ambición. Sin embargo Kidman dice que Suzanne era por lejos más fácil de interpretar que Isabel. "Suzanne era todo show", dice Kidman. "Lo difícil de una actuación como esa es equilibrar los elementos de la comedia y no caer en lo caricaturesco. Con Isabel es mucho más, como si fuera yo misma diciendo: `Aquí estoy` y Jane me protege, me ayuda", dice. "Como actor uno se siente muy vulnerable y atemorizado. Por lo menos eso fue lo que me pasó cuando realicé una actuación de ese tipo." Ambos personajes surgieron desde su interior, confiesa la actriz, quien se considera a sí misma como una persona contradictoria, capaz de despertarse un día con una actitud totalmente diferente a la del día anterior. Le encanta cambiar de idea y admite, abiertamente, que en definitiva ella no sabe quien es hoy o quien podrá ser mañana.

"La vida es explorar, evolucionar y cambiar", nos dice. "La mayor parte de esto, son las contradicciones que habitan en uno y el permitir que existan. Me gusta eso en la gente. Amo la gente impredecible." Si Kidman pudiera mañana, cambiar algo con referencia a ella misma, dice, se iría a una isla con Cruise y sus niños, Conor e Isabella. "Me iría sólo para leer y tener una filosofía diferente", nos dice, por el momento, soñando despierta. Luego hace una pausa y como si volviera a escucharse, dice con una sonrisa: "Pero ni bien estuviera allí, probablemente diría: Volvamos y comencemos a trabajar de nuevo."

Múltiples proyectos

En este momento, el trabajo tiene una alta prioridad en la agenda de Kidman. Después de "Portrait" se tomó un descanso de 6 meses, pero ahora está inmersa en proyectos que implican filmar una película detrás de otra. El primero, "The Peacemaker", es un thriller en el que Kidman interpreta a una física nuclear, como co-protagónica de George Clooney, quien tiene el rol de un agente del FBI. La dirige Mimi Leder, quien hace su debut en un largometraje después de estar al mando de numerosos episodios de la serie televisiva de Clooney, "E.R.".

La otra película es "Eyes Wide Shut", dirigida por el legendario realizador Stanley Kubrick. Este será el tercer film en el que trabaja con Cruise, pero ella está segura de que no tendrá en la taquilla la trayectoria de "Days of Thunder" o de "Far and Away". Después de todo, este film tiene el sello de Kubrick, el director de "Espartaco" (1960), "Dr. Strangelove" (1964), "2001, Odisea del Espacio" y "La Naranja Mecánica" (1971). Sin embargo, a pesar del entusiasmo por el proyecto, ella y Cruise están bajo las estrictas órdenes del notoriamente reservado Kubrick, quien no permite revelar nada sustantivo sobre el film. "Es sobre los celos y la obsesión sexual, y esto es exacto lo que dijo el Sr. Kubrick", dice Kidman, que actualmente filma la película en Inglaterra. "Eso es básicamente de lo que se trata y todo lo que se nos permite comentar." "Ni Tom ni yo dijimos `Bueno, trabajemos juntos de nuevo.` Ese no era nuestro propósito." "Este era el único guión que hubieramos hecho. Tiene la virtud de sacar provecho de nosotros de tal manera... Vaya, debo detenerme.¡Pónganme una mordaza!.

Kubrick es el último de una serie de directores talentosos pero nada convencionales con los que Kidman ha trabajado, que incluyen al iconoclasta Van Sant, "Drugstore Cowboy" (1989); la independiente australiana Campion, "La Lección de Piano" (1993); Leder, debutante en la pantalla grande y Kubrick es, Kubrick.

"Un actor es tan bueno como lo es su director", dice Kidman. Uno puede llegar con muchas ideas, pero de última una película está hecha al momento de la edición, cuando el director presenta las tomas que él eligió." "He trabajado con los mejores directores de la industria cinematográfica", nos dice "Gus (Van Sant) es el más distendido. Jane (Campion) la más intensa. Mimi es un genio con la Steadicam y posee una exquisita habilidad para usarla", continúa "Kubrick es el más original. El está convencido de que no se puede definir una película antes de haberla finalizado artísticamente el film va a evolucionar."

Kubrick realiza películas a ritmo gélido "Eyes Wide Shut" es sólo su segundo film desde 1980 y es completamente indiferente a lo que puedan decir en Hollywood o a los resultados de taquilla, así para un proyecto suyo sólo selecciona a los actores que él considera correctos. El hecho de haber sido elegida por Kubrick certifica, de manera indiscutible que Nicole Kidman ha llegado. El trabajo que le asignó Kubrick es sólo la frutilla del postre, en una carrera que incluye la aclamación recibida por "To Die For", las conversaciones sobre la posibilidad de un Oscar con referencia a "Portrait" y por supuesto su situación familiar, con dos niños pequeños y lo mejor de Hollywood por marido.

Sin embargo, Kidman insiste en que su matrimonio y sus hijos son los que han transformado los últimos años en algo tan valioso. En realidad, implícitamente nos está diciendo, que no hubiera alcanzado su éxito actual sin la presencia de ellos. "Una vez que uno tiene hijos, mientras se realizan films y se tiene una vida profesional, es el momento en que tu vida personal se transforma en algo mucho más importante y gratificante", nos dice. "Mi relación con mi esposo y mis hijos, me cambiaron de tal forma, que no enfoco mi vida para alimentar la parte profesional. Ahora vivo mi vida porque la amo", dice la actriz "y disfruto mucho más de todo."

Ian Spelling(Traducción de Angela Ciocca)

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