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Imágenes que volvieron del frío

Visión a fondo de la Antártida en varios documentales de National Geographic

Domingo 06 de marzo de 2005

SAN PABLO, Brasil.– A unos 100 kilómetros de esta ciudad, en una marina de la localidad de Guaruyá, descansa sumergido en aguas cálidas la nave Paratii 2. Se trata de la embarcación con la que el explorador brasileño Amyr Klink acaba de visitar en dos oportunidades los mares antárticos. En una de ellas dio una vuelta al globo sin escalas navegando junto a las heladas costas del continente blanco. "El mayor inconveniente que tuvimos que superar fue la gran cantidad de hielos sueltos que se encuentran actualmente flotando a la deriva en las aguas polares. Hace unos años esto no era tan común, pero ahora es claramente apreciable. Probablemente se deba a los preocupantes cambios que se están registrando en el clima del planeta", cuenta Klink.

Semana gélida

Estas expediciones aportaron material para una serie de cuatro documentales llamada "La Antártida con Amyr Klink" que National Geographic Channel pondrá en pantalla, a partir de hoy, todos los domingos de marzo, a las 21. Además, desde el domingo 13 al sábado 19, la señal dedicará su programación del horario central, entre las 21 y las 23, a la serie especial llamada "Una semana en la Antártida". En ésta se verán varios documentales sobre el continente blanco y que reflejan una temática variada que va desde trabajos que muestran la flora, la fauna, las particularidades geológicas y la dinámica meteorológica que se da en la zona, hasta otros dedicados a divulgar hazañas de exploradores, y algunos que enfocan el asunto de los preocupantes cambios climáticos en el medio ambiente del polo sur.

El Paratii 2 superó satisfactoriamente el desafío de ser eficiente para surcar los peligrosos mares del Sur
El Paratii 2 superó satisfactoriamente el desafío de ser eficiente para surcar los peligrosos mares del Sur. Foto: National Geographic

Pasión por la aventura

Klink es un licenciado en economía, especializado en administración de empresas, que optó por abandonar los riesgos de las actividades financieras y decidió ganarse la vida gracias a su pasión por la aventura de desafiar las fuerzas de la naturaleza. Sus antecedentes juveniles como aventurero incluyen expediciones solitarias en canoa remontando ríos en la selva amazónica, travesías en los mares vecinos al Brasil, escaladas a varios picos de la cordillera de los Andes y la hazaña que lo hizo famoso, cuando en 1984 cruzó el Atlántico sur sin compañía en una pequeña embarcación de remo desde las costas africanas hasta las playas de su país. Esta proeza dio origen a su primer libro, que se llama "Cien días entre el cielo y el mar". Su otro proyecto importante fue la permanencia, también en solitario, durante el invierno de 1989 en la Antártida a bordo de velero al que bautizó Paratii, en honor a la localidad cercana a Río de Janeiro en la que desde los dos años, junto a sus padres, aprendió los secretos de la navegación.

La experiencia en el polo dio origen a un par de libros con los que el nombre de Amyr Link se convirtió en una suerte de marca registrada en su país, en el género de relatos de viajes de exploraciones y aventuras y le permitió al autor conseguir el financiamiento para su nueva empresa: la construcción de una nave con materiales y diseño inusuales, capaz de enfrentar los desafíos que implica la navegación en los mares del polo sur.

"La navegación en las aguas del sur del planeta es muy diferente a las del norte. Las corrientes meridionales son mucho más violentas que en la región septentrional. Esto es claro cuando se consultan las estadísticas sobre naufragios en las costas patagónicas y en Tierra del fuego. Concebir una embarcación construida con materiales como el aluminio y un diseño que es muy diferente a los ortodoxos para estas embarcaciones y que funcionara exitosamente para hacer una travesía por esa zona era un desafío muy audaz", señala Klink.

Una nave muy especial

Construir el Paratii 2 le llevó a Klink diez años, entre convencer a los sponsors de la viabilidad del proyecto y conseguir superar los detalles de la construcción del barco con técnicas que no se utilizan en la realización estándar de este tipo de embarcaciones. El barco es un velero de casi 30 metros de largo y cerca de 9 de ancho, cuyo casco está totalmente construido en aluminio. Este material lo hace muy liviano, con lo cual puede llevar más carga y tener más autonomía de navegación. Al mismo tiempo le brinda resistencia frente a los embates de los icebergs. Su arboladura consta de dos mástiles ultralivianos de fibra de carbono dotados de un mecanismo que permite que las velas pueden ser maniobradas por una sola persona.

Los viajes por el continente helado que se verán en la serie "La Antártida con Amyr Klink" demuestran que tanto los materiales como el diseño con que fue concebido el Paratii 2 funciona perfectamente para navegar en aguas polares. El próximo proyecto que prepara Klink es llegar desde Brasil hasta China por una ruta inexplorada que cruza el Artico y que seguramente brindará material para una nueva serie documental. Su barco, mientras tanto, disfruta de las aguas cálidas del trópico, seguro de que el polo no es un adversario temible para él.

Por Ricardo Marín De la Redacción de LA NACION

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