PARIS.- Miles de franceses se declararán en huelga el jueves y protestarán contra el gobierno en todo el país, coincidiendo peligrosamente con la visita de los inspectores del Comité Olímpico Internacional (COI) que evalúan la candidatura de París para los Juegos del 2012.
Considerada la gran favorita frente a Londres, Madrid, Moscú y Nueva York para recibir este importante evento deportivo, París podría ver enturbiada su candidatura debido a esta movilización social que paralizará transportes, colegios, correos y otros servicios públicos.
Ayer, día de la llegada de los inspectores del COI, unos 165.000 estudiantes protestaron en toda Francia. En París, los manifestantes, 40.000 según los organizadores, 9000 según la policía, protagonizaron una protesta llena de incidentes que acabó en enfrentamiento con la policía.
En los últimos meses, el descontento popular hacia el gobierno dirigido por el primer ministro francés Jean Pierre Raffarin no dejó de aumentar.
"No podemos ocultarlo: Francia es vista en el extranjero como un país de huelgas. Lo que tenemos que mostrar es que somos capaces de mantener discusiones positivas para superar los problemas", aseguró Philippe Baudillon, uno de los responsables de esta candidatura.
Hoy fue el día de movilización de los científicos, que protestaron contra la escasez de medios económicos dedicados por el gobierno a la investigación, lo cual provoca cada vez con más intensidad la temida "fuga de cerebros" al extranjero.
Mañana, miles de personas reivindicarán en las calles mayor respeto por el empleo, los salarios y el mantenimiento de la semana laboral de 35 horas.
Las estatales de gas y electricidad, la compañía de metro de París, el servicio de Correos y telefonía o la firma nacional de transportes ferroviarios ya avisaron que se declararán en huelga 24 horas.
Además, escuelas, servicios aeroportuarios, los puntos de información turística, bancos, museos y otros servicios se verán enormemente limitados por esta huelga.
Inquieto por la magnitud de esta jornada de protesta, el ministro de Cohesión Social, Jean Louis Borloo, envió el miércoles una señal positiva a los sindicatos prometiéndoles que a mediados de mes los salarios de numerosos sectores serán renegociados.
"Sin lugar a dudas, ésto muestra que el gobierno entendió que esta nueva fase de la movilización marcará un punto y aparte", declaró un responsable del sindicato CGT, Jean-Christope Le Duigou.
En febrero, la Asamblea Nacional francesa, cámara baja del Parlamento, aprobó una polémica reforma sobre la ampliación de la semana laboral de 35 horas, que según el gobierno permitirá a miles de empleados trabajar más para ganar más dinero.
La reforma provocó una ola de protestas de los sindicatos y del partido socialista, que fue el autor de esta ley de las 35 horas en 1998.
Para los socialistas, hoy en la oposición, será el fin de una ley que tenía por objetivo "trabajar menos" para recibir salarios más moderados con el fin de crear puestos de trabajo en un país donde el desempleo roza el 10% de la población activa.
Según el diario l´Humanité, un 69% de los franceses apoya esta jornada nacional de huelga.
Fuente: AFP