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Y la máquina venció al hombre

Lunes 12 de mayo de 1997

La supercomputadora Deep Blue, Azul Profundo, ganó el match de ajedrez, ante el campeón mundial Garry Kasparov, tras derrotarlo en sólo 19 jugadas y una hora de juego, en la sexta y última partida de la serie, que se realizó en el Equitable Center, en Nueva York.El ordenador se impuso por 3,5 a 2,5, después de 2 victorias (ambas con blancas), tres empates y una derrota.

De esta manera el Dream Team, de IBM, científicos, programadores y diseñadores de Deep Blue, se adjudicaron los 700 mil dólares correspondientes para el ganador, mientras que Kasparov, se llevó 400 mil.

Sorpresa general

Nuevamente el campeón mundial quizo sorprender a los programadores jugando una línea - Caro Kann -que no figura entre las predilectas de su repertorio. Obviamente, ex profeso, para evitar que Deep Blue, tomará de sus gigantescos archivos de memoria el estilo de respuesta de Kasparov ante determinado juego.

Sin embargo, una hora después de la primera jugada, una extraña atmósfera de estupor envolvió al público, los aficionados, los maestros y aquellos que siguieron la partida a través de Internet, cuando el operador de Deep Blue realizó su movimiento 19. c4, y Kasparov extendió su mano en señal de abandono, en una posición insostenible.

"Yo no esperaba este resultado. Garry fue soprendido por una trampa teórica, su séptima jugada le permitió a Deep Blue combinar y jugar como más le gusta", sentenció el gran maestro norteamericano Yasser Seirawan, en la sala de prensa, tras el encuentro..

Anímicamente vencido

Kasparov no se había sobrepuesto del empate de la quinta partida del sábado, estuvo cerca de la victoria, cuando ayer se enfrentó nuevamente ante Deep Blue, la posterior derrota hundió, aún más se autoestima y malhumorado y así, tenso se refirió al match:"No fue ninguna ciencia.Fue puro ahinco por vencerme y cuando una gran corporación, con recursos ilimitados quiere hacer esto, hay muchas formas de lograr el resultado, y éste se logró".

Más adelante opinó sobre su autómata rival:"Confío en que la máquina aún no ha probado nada. En mi opinión no está todavía lista para ganar una competencia".

Antes de retirarse de la conferencia de prensa sólo agregó:"Les ruego que me perdonen por haber abandonado el juego, ya no tenía fuerzas. En realidad el match había finalizado el sábado".

Desconcierto

Estoy sorprendido. Nunca pensé que Kasparov podía perder este match.Menos después de ganar la primer partida con aparente facilidad. Fue un encuentro extraño y desconcertante de principio a fin.

¡Kasparov perdió la última partida en sólo 19 jugadas y fue vapuleado por Deep Blue como nunca antes lo había sido por ningún ajedrecista!

Me parecía obvio que las computadoras iban a superar al humano jugando al ajedrez pero no esperaba que ocurriera tan rápido.

Y no lo esperaba porque el desarrollo de las partidas me hacía pensar en que la computadora Deep Blue no era suficientemente fuerte como para vencer al campeón del mundo...de los humanos habrá que agregar ahora! Veamos:la primer partida fue un cómodo triunfo de Kasparov.La computadora cometió errores de concepto.En la segunda Deep Blue jugó muy bien pero Kasparov abandonó cuando todavía disponía de una maniobra que lo llevaba al empate.Esto me pareció sospechoso, como si Kasparov se encontrara disminuido ante un rival contra el que no es posible ningún artilugio sicológico.En las siguientes 3 partidas tuvo ventaja pero no alcanzó a concretar el triunfo en ninguna.La computadora se defendió con la frialdad que uno esperaría de ella.Esto tal vez desmoralizó al campeón que lució desconocido en el día de ayer.Su estrategia de cambiar de estilo para engañar a la máquina fue un completo fracaso.Yo, como ajedrecista,tendré que admitir que perderemos la guerra contra las computadoras pero como un humano quijote seguiré librando batallas.

Estupenda miniatura definitoria

Cuando en 1996, Kasparov perdió la primera partida, se quejó por no tener acceso a una biblioteca de aperturas y de finales básicos como está provista Deep Blue. Realizaron una partida abierta, similar a las que protagonizaron a diario los maestros.

Pero cuando el campeón ganó la segunda partida, fácil, comentó que la computadora la jugó al nivel de 2300 Elo en contraposición de los 3000 de la primera. Aquel encuentro en 1996 Kasparov lo encaró de manera muy distinta del que finalizó ayer con su derrota. Por entonces sus planteos fueron los corrientes y estaban dentro de su práctica. Se recuerda que al finalizar el torneo de Linares, en febrero último, dijo que no jugaría más hasta mayo, en que se enfrentaría con Deep Blue. Ese tiempo lo utilizaría en su preparación. Así lo hizo y pergeñó un enfoque sobre la base de la escuela hipermoderna, representada por Reti, Breyer y Nimzovich, entre otros. Al parecer quiso sorprender a los programadores, que supuestamente habrían de poner todo su empeño en perfeccionar el juego clásico con sus aditamentos modernos.

Mejoró su performance

No estaba tan equivocado. La segunda partida de 1997, un Ruy López tradicional, la máquina jugó al óleo y ganó. Se descubrió después que Kasparov pudo prolongar la lucha sacrificando una pieza, con probable resultado de tablas. Pero esa es otra historia, tal vez de quiebre de sus nervios sometidos a una presión excesiva.

El viernes último, con basamento en las cuatro primeras partidas, aventuramos la opinión sobre que era factible que la pequeña bestia (así la calificó Kasparov) podía mejorar su performance de 1996. Y lo logró. No parecen válidos los comentarios sobre que el campeón desperdició oportunidades en la quinta partida. Los primeros análisis no ofrecen ninguna certeza. Y la lucha de ayer, que definió el resultado, fue una miniatura espectacular.

Luciano W. Cámara

Por Daniel Arcucci

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