Fue una hora y diez minutos de tensión y mal humor. Entre las 20 y las 21.10 de ayer, más de mil personas quedaron varadas en la Terminal de Omnibus de Retiro mientras otras tantas debieron bajar de las unidades que llegaban a destino como pudieron, en los accesos a la estación, por el paro de actividades de los choferes de larga distancia.
La medida de fuerza comenzó puntualmente, pese a que en el Ministerio de Trabajo continuaban las negociaciones entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las empresas de transporte enroladas en la Asociación Empresarios del Transporte Automotor (AETA) y en la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi).
El gremio, según indicó a LA NACION Mario Calegari, vocero de la UTA, reclamaba un aumento salarial del 38 por ciento y la regularización del descanso establecido por el convenio colectivo de trabajo, que establece que entre jornada y jornada o entre viaje y viaje los choferes deben tener libres doce horas. Los empresarios, por su parte, no presentaban una propuesta que el sindicato considerara "seria".
Y el panorama pintaba aún peor para hoy: como si las conversaciones ya hubieran fracasado, Calegari anunciaba que la medida de fuerza sería retomada entre las 18 y las 24 de hoy, a menos que las partes alcanzaran un acuerdo durante la jornada.
Pero sobre la hora, pasados cinco minutos de las 20, voceros del Ministerio de Trabajo informaron que la cartera laboral había dictado la conciliación obligatoria y convocado a una nueva audiencia para esta mañana.
Demoras y caos
Las notificaciones y las comunicaciones internas demandaron más de una hora. Hasta que, a las 21.10, los ómnibus volvieron a ingresar en la terminal, algunos para descargar pasajeros y otros para recogerlos y trasladarlos. La primera salida fue a Iguazú.
Los andenes, hasta entonces, habían permanecido desiertos y la gente, amontonada en las plataformas.
Durante un rato, los usuarios aplaudieron insistentemente para expresar su rechazo a la huelga de los choferes. Pero después la resignación le ganó al enojo.
"No sé nada. Nadie te dice nada, lo único que sabemos es que están de paro. Vamos a tener que seguir esperando", dijo a LA NACION Guillermina Miño, que debía haber partido rumbo a Gualeguaychú a las 20.30 con su marido.
María Fernanda y Mónica, empleadas de la empresa santafecina Bica Cooperativa, llevaban más tiempo de demora. "Salíamos a las 19.50, pero ni anunciaron el servicio. Nos dijeron que cuando llegó el colectivo ya no lo dejaron ingresar porque están bloqueadas las entradas. Vinimos por una capacitación y tenemos que estar mañana a las 8 en Santa Fe para trabajar. Teníamos comprado el pasaje de regreso y no sabíamos nada. Ahora ignoramos si vamos a salir y a qué hora", relataron.
Carlos López se tomó el traspié con más calma. "Nos vamos de vacaciones, así que lo estoy tratando de tomar con la mejor onda. Nos dijeron que podemos salir a las 3, a las 4, que no nos pueden asegurar nada. Hoy a las 17 llamé y me dijeron que no se adherían al paro... Si dictan la conciliación, van a tener que agarrar viaje y, por suerte, nosotros también", respondió con una sonrisa. Junto a su mujer, López, un empleado metalúrgico, esperaba novedades sobre su viaje de las 21.20 rumbo a Córdoba.
Antes de la resolución del conflicto por la mediación del ministerio, LA NACION había consultado a Calegari sobre los trastornos que el paro provocaría a los pasajeros.
"Nosotros tratamos de evitarlos. Anunciamos la medida de fuerza la semana pasada y les dimos tiempo para discutir la cuestión y obtener una respuesta. Pero los empresarios no trajeron ninguna propuesta seria", explicó, pasadas las 18, cuando el gremio ya daba por fracasadas las negociaciones y llevaba a sus choferes a la huelga, aunque en el ministerio seguían las reuniones a puertas cerradas.
Reunión urgente
A las 21.10, mientras la normalidad volvía poco a poco a la Terminal de Retiro, las cosas cambiaron en la sede de la cartera laboral. Los voceros anunciaron que el ministro Carlos Tomada había adelantado la audiencia y convocado a una reunión urgente al titular de la UTA, Juan Manuel Palacios, a las cámaras empresariales y, "con la intención de acercar posiciones entre las partes", al secretario de Transporte, Ricardo Jaime.
Las conversaciones aún se desarrollaban al cierre de esta edición.
