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Miércoles 20.08.2008 (actualizado hace 1237 días)
El debate sobre la eutanasia: su cuerpo sería sometido ahora a una autopsia

Murió Schiavo, cuyo caso dividió a EE.UU.

De 41 años y en estado vegetativo desde hace 15, sufrió un colapso masivo luego de pasar 13 días sin recibir agua ni alimentos

  • Su drama personal, eje de una larga disputa legal, tuvo en vilo a la sociedad norteamericana
  • Y alimentó una amarga polémica entre conservadores y liberales

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Viernes 1 de abril de 2005 | Publicado en diario de hoy 

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De 41 años y en estado vegetativo desde hace 15, sufrió un colapso masivo luego de pasar 13 días sin recibir agua ni alimentosEl dolor, ayer, frente al hospital de Pinellas Park, donde decenas de personas se habían apostado para defender la vida de Terri Schiavo Foto: EFE

WASHINGTON.- Terri Schiavo, la mujer de 41 años en estado vegetativo que se convirtió en el centro de un debate en Estados Unidos sobre los límites difusos entre la vida y la muerte, murió ayer de un colapso masivo, tras trece días sin recibir alimentos ni agua. "Ella simplemente murió", anunció Paul O´Donnell, un monje franciscano que brindó apoyo espiritual a Robert y Mary Schindler, sus padres.

Su drama personal, convertido a lo largo de los últimos 15 años en una disputa familiar y social, derivó en las últimas tres semanas en una polémica entre conservadores y liberales, en la cual se involucraron desde el Congreso y el presidente George W. Bush, hasta la Corte Suprema y el Vaticano.

Schiavo, de 41 años, había sufrido un infarto en febrero de 1990, producto de desarreglos en su dieta alimenticia -bulimia, según los médicos-, lo que a su vez privó de oxígeno a su cerebro durante más de cinco minutos. "Este es un día triste para la nación, es un día triste para la familia", dijo el abogado de los Schindler, David Gibbs. El propio Bush se ocupó del tema. Señaló que "millones de estadounidenses están tristes por la muerte de Terri", e instó a trabajar por una "cultura de vida".

Michael, el esposo de Terri, estuvo a su lado en el momento del deceso, y según el religioso Frank Pavone, la madre y el padre de Terri sólo pudieron abrazarla cuando ya estaba muerta.

Quizás ahora la mujer podrá descansar en paz, aunque parece improbable. Su guardián y ex esposo, Michael Schiavo, solicitó una autopsia para que los forenses determinen si, como concluyeron los médicos en los tribunales, ella había sufrido daños cerebrales irreversibles aquella noche de 1990.

Los padres de Terri aceptaron, en principio, la autopsia. Pero surgen nuevas dudas: ¿qué ocurrirá si los forenses no coinciden con aquellos peritos médicos? Y aun si comparten aquel criterio, ¿será el fin de una disputa entre quienes convivieron con ella y pelearon sobre su futuro? La disputa basada en su historia continuará, por lo pronto, entre los grupos conservadores y religiosos -autodefinidos "pro vida"- y liberales y agnósticos -los "pro opción"-, así como entre republicanos y demócratas en el Congreso.

"Es perfectamente posible que, al morir, Terri Schiavo se convierta en un símbolo sobre una tendencia perturbadora en la cultura estadounidense", predijo Gary Bauer, un conocido activista conservador que cargó contra el Poder Judicial. El caso, afirmó, "hará más certera la sensación de que demasiadas de las decisiones más importantes son tomadas por jueces que no son elegidos por los votos".

La Justicia había apoyado sin disidencias el reclamo de su ex marido, Michael, para que desconectaran los aparatos que la mantenían viva, basándose en el argumento de que ella así se lo había pedido. Ese debate generó que miles de estadounidenses dejaran por escrito en las últimas semanas si desean ser mantenidos vivos o ser desconectados si entran en coma tras sufrir daños cerebrales irreversibles.

El debate también despertó, no obstante, sospechas crecientes sobre la utilización política de una crisis familiar para la campaña electoral que se avecina en 2006 por escaños decisivos en el Congreso. Los Angeles Times reveló, por ejemplo, que uno de los más feroces defensores de mantener a Terri con vida, el líder republicano en la Cámara de Representantes, Tom DeLay, hizo lo contrario con su padre años antes: aceptó que desconectaran los aparatos.

Quizás el mejor consejo aportado alrededor de este caso haya sido el dado por Timothy Quill, director del Centro para la Etica Clínica de la Universidad del Centro Médico Rochester. Recordó una pregunta que planteó la Corte Suprema en 1976, al abordar el llamado "caso Quinlan", el primero de este tipo que llegó al tribunal. "Si el paciente pudiera despertar por 15 minutos de su coma y comprender su situación y luego tuviera que retornar al coma, ¿qué te pediría que hicieras?" Es la pregunta que hizo la Corte hace 29 años y que millones se plantean ahora.

Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en EE.UU.

La eutanasia en el mundo

Estados Unidos

  • El suicidio asistido está legalizado con ayuda médica, en determinadas condiciones, en el estado de Oregon. Los enfermos terminales que deseen morir deben consultar con dos médicos y luego respetar un tiempo de reflexión.

Suiza

  • Hay organizaciones que ofrecen a personas que quieran morir o a enfermos incurables una sustancia letal, que los pacientes luego ingieren por su cuenta.

Holanda

  • Desde enero pasado, los médicos pueden asistir al suicidio en el caso de que los pacientes lo deseen, padezcan dolores insoportables y no haya ninguna esperanza de curación. Deben consultar antes a algún colega e informar a una comisión.

Alemania

  • La eutanasia está prohibida, pero se puede aplicar en forma indirecta. Es decir, interrumpiendo medidas que prolonguen artificialmente la vida de un paciente terminal.

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