Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Donizetti, con imaginación

Sábado 02 de abril de 2005
0

Melodramma giocoso "L´elisir d´amore", de Gaetano Donizetti. Libreto de Felice Romani, basado en la obra "Le philtre", de Eugène Scribe. Elenco: Virginia Savastano, Vanesa Thomas, Carlos Ullán, Fernando Grassi, Sebastián Sorrarain, Ana María Casó. Puesta en escena: Oscar Barney Finn. Escenografía: Ignacio Riveros. Vestuario: Mini Zuccheri. Iluminación: Leandra Rodríguez. Coro preparado por Hernán Schvartzman. Concertación musical: Leandro Valiente. Organizado por Juventus Lyrica en el Teatro Avenida.

La primera función de "L´elisir d´amore" se constituyó en una muy grata y amable representación de la obra de Donizetti que contiene, a semejanza de "Don Pasquale" del mismo autor, algunos de los mejores ingredientes del género bufo, en este caso aportando una ternura ingenua y una atmósfera de rusticidad comentada por una música sencilla en la que adquiere relevancia la combinación de los colores orquestales y las variables rítmicas y melódicas, factores que ha contribuido para mantener su vigencia y aceptación en el mundo desde su estreno, ocurrido en 1832.

Varios factores contribuyeron al éxito de esta representación, el primer título de la nueva temporada de Juventus Lyrica. La riqueza de ideas aportada por el director de escena Oscar Barney Finn al lograr sin mayores recursos crear la atmósfera ideal para el desarrollo de la ingenua historia, fue uno de los puntos positivos de la versión. Con habilidad, originalidad y una buena cuota de humor sumó pinceladas audaces que lejos de desnaturalizar la obra la enriquecieron con novedosos detalles, tal el caso de transferir la acción a un pueblo rioplatense, crear el personaje de la mujer de Dulcamara y de tres inolvidables tías de Adina, además de una marcación teatral sabia por la naturalidad en los gestos y movilidad de todo el elenco.

También fue excelente la versión musical ofrecida por el director de orquesta Leandro Valiente al traducir con lealtad el estilo de la composición y obtener un rendimiento eficiente de los integrantes de la orquesta, tanto en los momentos contenidos como en las chispeantes escenas de conjunto. Impecable en el logro de equilibrio entre el foso y el palco escénico, logró que el canto tuviera en su batuta un aliado que respirara y fraseara en íntima conjunción.

Eficaz elenco

La soprano Virginia Savastano dio un impresionante salto en su fulgurante carrera al crear una Adina impecable. Su canto cautivó por su musicalidad y limpidez del timbre, la amplitud de su registro, la seguridad de su fraseo y la claridad de su articulación. Todo en ella surgió con naturalidad, incluida una presencia grata y simpática, pero al mismo tiempo sobria, mesurada y llamativamente aplomada.

No menos positiva fue la actuación del tenor Carlos Ullán, un Nemorino muy bien actuado, alejado del concepto de mozuelo tonto y mostrando a un joven campesino, enamorado, angustiado y temperamental. En el canto, el artista exhibió buen fraseo, honestidad, valentía y el color tan característico de su voz, con la suficiente resistencia como para ofrecer una muy buena versión de la famosa y hermosa aria "Una furtiva lacrima..."

El barítono Fernando Grassi dio vida al famoso charlatán Dulcamara, brillante como actor por su prestancia en gestos y actitudes. Buen timbre, musicalidad y muy clara articulación como para que la prosodia muy rica por las acentuaciones del lenguaje que se escuchó en toda su vivacidad. Desde el punto de vista del canto, su desempeño no hizo más que confirmar sus excelentes condiciones artísticas y la posibilidad evidente de contar con todas las cualidades para una excelente carrera internacional.

Sebastián Sorrarain que desde hace tiempo era merecedor de abordar un rol protagónico, obtuvo un buen resultado tanto en el aspecto vocal como escénico encarnado a Belcore, progresando a lo largo de la representación desde una iniciación un tanto alta en la entonación hasta pasajes muy bien cantados.

Muy efectiva con su voz y expresiva en la escena la soprano Vanesa Thomas como Giannetta y realmente creíble la actriz Ana María Casó, en el papel de mujer de Dulcamara que salió de la galera de Barney Finn.

Como el coro preparado por Hernán Schvartzman, cumplió su cometido con eficiencia, con un destacado gran entusiasmo para actuar como actores, el espectáculo en su conjunto recibió una cálida y sostenida ovación que seguramente se ha de repetir en la función de hoy, a las 20.30 y el próximo viernes y domingo.

Juan Carlos Montero

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas