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Inesperado traspié de EE.UU.en la OEA

El Mundo

WASHINGTON.- La división en América por bloques regionales e intereses políticos volvió a quedar ayer en evidencia. Pero ahora incluyó un resultado inesperado: Estados Unidos fue el gran perdedor en la frustrada elección de un nuevo secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

En los libros oficiales sólo quedará registrado un dramático empate entre los dos postulantes para el cargo: el canciller de México, Ernesto Derbez (candidato de EE.UU. tras el retiro del salvadoreño Rafael Flores), y el ministro del Interior de Chile, José Miguel Insulza (apoyado por la Argentina y Brasil). Ambos obtuvieron 17 votos en las cinco elecciones que se celebraron por la mañana y por la tarde.

Tras el histórico empate, que carece de antecedentes en la OEA, los cancilleres acordaron volver a reunirse el 2 de mayo próximo en esta ciudad para elegir otra vez entre Derbez e Insulza o, quizá, un tercer candidato que pueda sumar mayor consenso. Pero la contienda por la jefatura de una de las organizaciones continentales más criticadas en los últimos diez años mostró una nueva disputa entre bambalinas entre Estados Unidos y Venezuela, que abogó por Insulza entre los países del Caribe, combinado con el contrapeso continental que buscan asumir Brasil y la Argentina.

Insulza también recibió el respaldo de otras 14 naciones, mientras que Derbez contó con el apoyo de la Casa Blanca después que su candidato, el ex presidente salvadoreño Flores, se retiró por no haber logrado suficiente respaldo.

Así, lo que aun después del retiro de Flores parecía una elección anodina entre candidatos provenientes de dos de los países americanos con buenas relaciones bilaterales con Estados Unidos, de pronto se transformó en una puja entre la cúpula del Departamento de Estado y la sombra del presidente venezolano, Hugo Chávez.

"Ustedes están cometiendo un grave error. Chile no es Venezuela", le espetó un director de la cancillería chilena al embajador estadounidense John Maisto ante los corresponsales de La Nacion y de El Universal, de México, en el salón donde acababa de suspenderse la asamblea general extraordinaria. Maisto no respondió, ni hacía falta.

Tres embajadores confirmaron a La Nacion que la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, había llamado a catorce delegados ante la OEA para pedirles que apoyaran a Flores cuando aún estaba en carrera. La oposición de Chile y México en la ONU contra la guerra en Irak explica en parte este apoyo al ex mandatario salvadoreño.

Ya sin Flores y después de los tres primeros empates, el secretario adjunto para América latina del Departamento de Estado, Roger Noriega, decidió bregar por su nuevo candidato, el mexicano Derbez. Entró en uno de los salones laterales del palacio de la OEA junto a Maisto, se sentó en un sofá azul para recibir, uno por uno, a los embajadores de América Central y del Caribe cuyos votos se creían en la cuerda floja, como Grenada, Bahamas y la República Dominicana.

En el salón contiguo, el canciller argentino, Rafael Bielsa, y sus pares del Mercosur más el de Chile, Ignacio Walker, hacían lo propio, pero para pedirle a la canciller paraguaya, Leila Rachid, que reviera su decisión y votara por Insulza.

"No se puede hablar de «presión». A Rachid sólo se le pidió que mostrara solidaridad sudamericana", comentó luego a La Nacion un diplomático involucrado en esas reuniones. Noventa minutos después, los cancilleres y delegados de los 34 países miembros de la OEA -todos los del continente, con la salvedad de Cuba, suspendida desde 1962- regresaron al salón principal y cerca de las 15 se repitió el empate, pero distinto. En las dos votaciones celebradas tras el cuarto intermedio Grenada y Paraguay cambiaron sus votos, lo que trascendió aun cuando el sufragio era secreto. Pero a su vez, al cambiar ambos, se mantuvo el empate en 17 y el revuelo fue mayúsculo.

Estados Unidos impulsó una moción para continuar con las votaciones hasta que surgiera un ganador, mientras que otros países bregaban por posponer la elección hasta la cumbre de la OEA de junio próximo, en Fort Lauderdale. Bielsa y otros países apoyaron una posición intermedia: esperar un par de semanas. "Lo que no quería Estados Unidos es que el tema de la cumbre de Fort Lauderdale, sobre cómo promover la democracia en la región, quedara opacado por una descolorida elección del nuevo secretario general", dijo un embajador a La Nacion.

Pero a esa intención oficial se sumaron, además, cuestiones personales. "Noriega y Maisto pueden jugarse sus carreras políticas en la elección de la OEA. Primero presionaron por Flores, que resultó un fracaso, y ahora quizá pierdan con Insulza, que de manera simplista asociaron con Venezuela, el nuevo «ogro» para la administración republicana después de Cuba", analizó un segundo embajador.

Pero otros intereses personales también se confundieron con los institucionales. La canciller Rachid, por caso, votó primero por México porque aspira a ganar para sí la secretaría general adjunta, que por diplomacia no puede ir para su país si triunfara Insulza. Sólo cambió su voto tras el pedido explícito de Bielsa y del resto del Mercosur.

"Paraguay mantiene su interés por la secretaría general adjunta, aunque hay que reconocer que hay un equilibrio estratégico que mantener", dijo luego Rachid a La Nacion.

Ayer, tanto Insulza como Derbez ratificaron que pelearán por el cargo. De hecho, desde Chile, el presidente Ricardo Lagos ratificó a su candidato e indicó: "Lo que hoy ha ocurrido marca una nueva etapa en la OEA y eso nos satisface, porque Chile se mueve por ideas, por principios, no por intereses". .

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