Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Inglés para todos en la escuela pública

Opinión

Por Angel Fernando Girardi
Para LA NACION

 
 

En un artículo anterior propiciamos que la enseñanza primaría, poniéndose a la vanguardia de nuestra historia, forme a los educandos tanto en el arte del pensamiento cuanto en el manejo de las manos, a través del trabajo productivo, suministrándoles así las herramientas indispensables con las que deberán afrontar el desafío de la vida, ya sea en el ámbito personal como en la actividad laboral. Debemos instruir para saber y para saber hacer.

Como corolario de nuestra propuesta, y apostando por la excelencia de nuestro sistema educativo, en el que la capacidad y profesionalidad de los docentes es la nota distintiva y el sostén del conjunto, creemos que la generalización y profundización de la enseñanza del idioma inglés desde el nivel inicial constituye una necesidad incuestionable.

La importancia de aprender las competencias básicas de la lengua inglesa se explica por sí sola: prácticamente todo el mundo utiliza el idioma inglés para comunicarse, no sólo en el ámbito de los negocios, sino en cuanta actividad existe, ya sea cultural, comercial o de esparcimiento.

El dominio básico del inglés en un mundo globalizado resulta un factor preponderante para poder acceder a un nivel de vida mínimamente digno.

Por otro lado, encontramos que en nuestra propia sociedad estaríamos contrariando la Constitución nacional, toda vez que existen niños que reciben el tratamiento de ciudadanos de primera clase porque, merced a los ingresos de sus padres, tienen acceso a la enseñanza de inglés en institutos particulares o en escuelas privadas, ya sea bajo la modalidad de una materia más o de modo intensivo, con doble escolaridad. Mientras tanto, por otro lado, hay niños que, por su situación social modesta, no gozan de la posibilidad de aprender inglés en la medida necesaria en las escuelas públicas a las que concurren.

Actualmente asisten a escuelas estatales 8.200.000 alumnos, en tanto que los colegios privados reciben aproximadamente 2.500.000. Las cifras son elocuentes en lo que a nuestra propuesta se refiere.

Adviértase que no estamos proponiendo nada extraordinario, ni desde el punto de vista presupuestario ni desde el pedagógico. En primer lugar, se trata de una inversión que no sólo redituará en beneficio de los educandos, sino de todo el país. En segundo término, es obvio que no se pretende que el niño reciba enseñanza de historia o cultura inglesa para adoptarla como propias. Muy por el contrario: se trata de que con la lengua inglesa pueda comunicarse con el mundo para contar su historia, nuestra historia.

A diferencia de lo que acontecía décadas atrás, gracias a la televisión por cable y a Internet el niño argentino, desde pequeño, ya tiene contacto con muchas palabras de la lengua inglesa, las que ha asimilado con facilidad y ha incorporado a su lenguaje cotidiano. Por esto, y por contar con pedagogos nacionales de primer nivel -que ya están poniendo en práctica sus propios proyectos para la enseñanza del inglés, basándose en métodos autóctonos-, poca o ninguna dificultad tendría el alumno de nivel inicial para ir logrando su aprendizaje. Se podría partir de un mínimo de tres horas semanales y comenzar, simplemente, con la oralidad. Luego, los contenidos se irían graduando de manera que fueran alcanzables, desafiantes y motivantes para los niños, sin afectar la adquisición de la lengua materna, sino, por el contrario, aplicando estrategias para colaborar con ella, como ya lo hacen los especialistas nacionales en la materia.

Según la investigadora Alejandra Dold, "el niño pequeño puede tomar de las palabras que escucha la pronunciación y acentos adecuados más fácilmente que el adulto. Logra hablar mejor un segundo idioma, usando las mismas zonas del cerebro para procesar ambas lenguas, al contrario que los adultos, que usan diferentes áreas".

Sostiene la licenciada Alicia Caporale que la enseñanza de una lengua extranjera "puede presentarse a los niños como un juego. De este modo, se hace del proceso de enseñanza y aprendizaje un momento para aprender disfrutando. Los niños se motivan con facilidad, son notablemente receptivos y cuentan también a su favor, con la ausencia de los prejuicios propios de adolescentes o adultos. Es una pena desaprovechar estas condiciones favorables".

Por su parte, Doris Sommer, de la Universidad de Harvard, afirma que no importa cuál es la otra lengua que uno sabe. "La posibilidad de pensar usando más de un código nos hace más flexibles intelectualmente y más cautelosos políticamente."

Por ello, no es poco lo que se está haciendo actualmente en Bernardo de Irigoyen, provincia de Misiones, donde en las escuelas de frontera las maestras argentinas enseñan castellano en las escuelas cariocas, en tanto que sus colegas brasileñas dictan clases de portugués en nuestras escuelas. Esto nos da una cabal idea de la importancia que tiene el lenguaje para la integración de los pueblos. Pero una cosa es integrarnos con nuestros hermanos brasileños y otra, ciertamente más relevante, es hacerlo con el orbe todo, merced a la lengua inglesa.

Es una verdad de Perogrullo, pero bien viene al caso recordarla: nuestra Nación, como otras que hoy están en un nivel económico superior, se consolidaron como tales merced a la excelencia de la educación de sus habitantes. No en vano sostuvo Kant que el hombre no es más que lo que la educación hace de él. Por lo tanto, todo parece indicar que debemos recuperar el papel protagónico que tuvo el alto nivel de nuestra educación pública nacional.

El Estado tiene que jugar un rol preponderante, pues por cada ciclo lectivo que pase sin incorporar estas metas fundamentales estaremos hipotecando parte del futuro de nuestros niños, esto es, parte del mañana de nuestra nación.

Recientemente, expresó el señor ministro de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Daniel Filmus: "Los países que no dominan la educación no tienen capacidad de soberanía, sino que seguirán lo que los otros les demanden". Coincidimos plenamente con su diagnóstico. Por ello tenemos la esperanza de que lleve adelante las sencillas y claras medidas de vanguardia que proponemos para mejorar la calidad de nuestra educación.

El autor es doctor en Derecho y Ciencias Sociales.
TEMAS DE HOYLa muerte de García MárquezNarcotráficoCopa del ReyFamosos en crisis