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Un abanico de colores y sabores

En la Fiesta de las Colectividades se pudo ver lo mejor de la tradición y la cultura de los pueblos que colonizaron la "pampa gringa" hace más de un siglo, a través de sus bailes, música y gastronomía típicas

Sábado 23 de abril de 2005

ESPERANZA.- En el corazón de la "pampa gringa", en las mismas tierras que hace 150 años arribaron centenares de suizos, alemanes, españoles e italianos, son pocas las oportunidades en que todas estas comunidades se reúnen para conmemorar la gesta de sus antepasados.

Es por eso que en la localidad de Esperanza, Santa Fe, declarada como Primera Colonia Agrícola Organizada del país, decidieron organizar la primera Fiesta de las Colectividades, que finalizó el domingo pasado.

Este debut no pudo ser mejor, ya que reunió a más de 450 bailarines en escena, contó con mas de 35 variedades de gastronomía regional, y un público que se calculó en 15.000 asistentes.

Además, esta fiesta cumplió con uno de sus propósitos, que es revalorizar el legado cultural de Esperanza, que el año próximo festeja sus 150 años de vida.

Originalmente, se había previsto que la fiesta se hiciera en la plaza San Martín, adonde todo estaba minuciosamente preparado: un gran escenario, balcones con banderas y leyendas alegóricas y los puestos de cada colectividad. El tiempo jugó una mala pasada y la fiesta se tuvo que trasladar en cuestión de minutos al salón de usos múltiples.

El show debe continuar

El cambio súbito de escenario demostró que los esperancinos estaban preparados para hacer esta fiesta bajo cualquier circunstancia. La celebración fue un éxito, y la lluvia fue una anécdota muros afuera.

La emoción estuvo a la orden del día, por cuanto no fueron pocos los que se reencontraron con sus raíces y tuvieron oportunidad de rememorar las vivencias acumuladas en la memoria. Este fue el sello de un festejo que propuso enfatizar, remarcar y revalorar los respectivos sellos de nacionalidad.

Durante el día, fue incesante el paso de los grupos artísticos sobre el escenario como de público por cada stand. Mas tarde, los representantes de cada colectividad comentaron que el éxito fue tal, que "ya no les quedaba nada para vender ni ofrecer al público".

Todos dijeron presente

La apertura de la fiesta estuvo a cargo de la Banda de Música Municipal. Luego, participaron la Orquesta Zillertal, bandas tirolesas, sirias, libanesas, árabes, el Cuerpo Infanto Juvenil España, el Ballet de la Sociedad Española, entre otros varios grupos de baile y musicales.

Cada colectividad se presentó en la fiesta, aportando sus bailes típicos y su gastronomía. Así, como no podía ser de otra manera, varias agrupaciones gauchas bailaron danzas nativas, como tango o chamamé.

Obviamente los suizos, uno de los primeros pueblos que colonizaron Esperanza, estuvieron presentes, representados por la Asociación Suiza Guillermo Tell y representantes del cantón de Valé (Valois), junto a su cuerpo de baile Infanto Juvenil.

La colectividad alemana, en tanto, no sólo conquistó a la concurrencia con su tradicional chucrut con salchichas, sino que atrajo la atención por la presentación de varios grupos de baile, como Amigos de Alemania, el Grupo Tirol de Villa General Belgrano y la Escuela de Alemán del Liceo Municipal José Pedroni.

La comunidad checa también dijo presente en Esperanza, a través del Grupo de Danzas Sokol, llegado especialmente desde Buenos Aires.

Uno de las presentaciones más llamativas fue la de la colectividad francesa, no sólo con su afamada cocina y sus vinos, sino también con la actuación del grupo GEMA (Grupo de Estudios de Música Antigua) de la Universidad del Litoral, con trajes similares a los que usaban los franceses alrededor de 1789, año de la Revolución Francesa.

También se presentaron representantes de las colectividades de Perú, México, Croacia (con el grupo de baile Corazón Croata Hrvatsko Srce de Santa Fe) y de Cuba (con un conjunto de danzas cubanas, también de Santa Fe), y un gaitero representando a Escocia, con su atuendo tradicional.

La gastronomía tradicional de cada país también aportó su cuota de diversión a la fiesta, con la colorida mezcla de platos que los concurrentes pudieron degustar.

Así, para deleite de los gourmets, en las mesas alternaban las empanadas argentinas, la torta suiza, las tablas de fiambres del cantón de Valois, el chucrut con salchichas típicamente alemán, la tradicional torta selva negra, las tortas de manzanas y chocolate de la antigua Checoslovaquia, el Kólace (bollitos con ricota y dulce de ciruelas), la pata de ternera asada y la tarta de panceta y crema de Francia, las tradicionales tapas gallegas, las pastas y el tiramisú de Italia, y el judd (lomito de cerdo con salsa de puerros) de Luxemburgo.

Un balance positivo

Al parecer, por el resultado exitoso de la fiesta, las expectativas del público fueron cubiertas y la motivación que generó este acontecimiento es sólo el comienzo de un año de celebraciones, rumbo a los 150 años de la Colonia Esperanza.

Además, de acuerdo con los organizadores, la idea es hacer de esta fiesta un clásico, parecido a la Fiesta de la Cerveza de Villa General Belgrano o la de Blumenau, Brasil.

En síntesis, se manifestó y percibió una emotiva revalorización de las raíces de todas las comunidades y etnias que componen esta babel cultural, que caracteriza a esta parte de la "pampa gringa" santafecina. Fue todo un homenaje a los antepasados y a la memoria.

Apostillas / De raíces y corcheas

Origen. En la fiesta hubo también un lugar destinado a la Dirección Nacional de Migraciones, que llegó a Esperanza para sumarse al festejo brindando información sobre ancestros a cada uno de los que quisieran consultar su base de datos. También los integrantes del Centro de Estudios e Investigaciones Históricas del Departamento Las Colonias aprovecharon la oportunidad para promocionar el próximo "Congreso Argentino de Inmigración y IV de Historia de los pueblos de Santa Fe", que se realizará en esa ciudad en noviembre próximo.

Banda de música. La fiesta fue iniciada por la Banda de Música Municipal, con un repertorio variado. Esta banda es todo un símbolo, que debe su creación a los inmigrantes allá por 1908. La Banda de Esperanza es una de las pocas de estas características que subsisten desde su fundación, ya que en otras ciudades este tipo de agrupaciones musicales hace rato que pasó al olvido o desapareció de la escena.

Por Hugo Zingerling Para LA NACION

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