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Un caballo sobre el que Tolstoi monta una descarnada alegoría

Nuestra opinión: buena. "Historia de un caballo", espectáculo basado en el texto de León Tolstoi. Adaptación y dirección general: Máximo Salas.

Jueves 29 de mayo de 1997

Con Quique Canellas, Julia Funari, Javier Ferri, Sergio D´Angelo, Daniel Kargieman, Javier Rodríguez, Martín Kahan, Lamberto Arévalo, Cristina Lovay, Adriana Lorenzo y Ruth Uscalovsky. Escenografía y vestuario: Julio Suárez. Diseño de iluminación: Oscar Salorio. Música original: Lamberto Arévalo. Teatro Payró, San Martín 766. Este espectáculo sale adelante, básicamente, por el riguroso trabajo de composición por parte del elenco, con un intenso Quique Canellas al frente del reparto. Si otro fuera el cantar en el mercado teatral porteño, esta versión de "Historia de un caballo" tendría todos los elementos como para convertirse en un éxito del circuito comercial. Sin ir demasiado lejos, hace veinte años "Equus" era un batacazo que, además, significaba el lanzamiento de la carrera de Miguel Angel Solá, en una historia que el psicoanálisis denomina situación traumática.

En cambio, León Tolstoi, que fue un personaje de vida riquísima marcada por la renuncia a sus privilegios de clase y por un acercamiento progresivo a una suerte de religiosidad primaria, confronta de un modo especular al mundo de los animales con el de las personas. En el espíritu de su texto hay una clara intención humanista y hasta pedagógica. Así, el caballo Patizanco sufre por su color pío. Su dueño y su manada lo discriminan, pero cuando triunfa tampoco le va mejor, agobiado por las presiones del éxito.

En la adaptación de Máximo Salas la acción fue ubicada en la Argentina de los años treinta, una traslación que no agrega demasiado y que resulta inoperante para borrar (o mitigar) la impronta de fábula del original.

En el escenario del Payró, la puesta es la actuación. Prácticamente no hay prótesis ni artefactos sobre el cuerpo de los actores. Sin embargo, la interpretación no descuida ningún detalle de composición: lomos que se arquean, las crines que se erizan, revoleos de colas, el piso rasgado por el movimiento de las patas, y una escena, la de la castración, que es desgarradora. Muy bien acompañado por sus compañeros de elenco, Canellas hace un trabajo muy destacable, ya que está cargado de matices, de sensibilidad y de pasión.

La duda fuerte del modo de encarar la dirección actoral pasa por el trucado de las voces, un estilo que coloca al espectáculo permanentemente en el límite mismo de una propuesta dirigida al público infantil.

Pablo Zunino

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