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Sopeña, rescatado por un buen documental

Participará en festivales internacionales

Sábado 30 de abril de 2005

La inmensidad patagónica, con sus altas montañas, la nieve eterna y ese silencio que habla de meditación y de peligro, fue una de las pasiones de Germán Sopeña. El ex secretario general de redacción de LA NACION poseía el espíritu aventurero de los que buscan en la soledad la incomparable sensación de descubrir en esos remotos lugares la intensidad de vivir en plenitud.

Cuando el 28 de abril de 2001 se trasladaba hacia Punta Bandera en compañía de Agostino Rocca, por entonces presidente de la organización Techint, y José Luis Fonrouge, director de Parques Nacionales, con la misión de colocar una placa e izar el pabellón argentino en el lugar en que por primera vez lo hizo, en 1873, el perito Francisco P. Moreno, el avión en el que viajaban sufrió un trágico accidente.

La memoria de ese apasionante viaje no quedará, sin embargo, registrada sólo en letras de molde. El cineasta Ernesto van Peborgh decidió organizar una arriesgada expedición y, con un grupo de amigos y familiares, llegó a una alta cumbre de la provincia de Santa Cruz para bautizarla cerro Homenaje, en recuerdo de esos tres expedicionarios. Así nació el documental "Círculos de piedra", una producción tan entrañable como perfecta en su realización, que se transforma en un cálido recuerdo de ese trío de aventureros impenitentes siempre dispuestos a las hazañas más increíbles y arriesgadas.

"Círculos de piedra" recrea la difícil tarea de llegar a la cumbre montañosa entre temperaturas glaciales y vientos constantes, se detiene en charlas cotidianas de ese grupo de hombres dispuestos al recuerdo del trío fallecido y descubre los más intrincados vericuetos que debieron sortear para que el cerro Homenaje sea, de allí en más, la eterna llama que ilumine esas tres heroicas existencias.

Pero "Círculos de piedra" es, también, un resumen de intensa emoción sobre Germán Sopeña, su fervor por andar y desandar caminos de nieve con su cámara fotográfica a cuestas, con su optimismo latente a flor de piel, con su empeño por internarse en los lugares más remotos de esa Patagonia que le significaba, en cada viaje, descubrir los espacios más misteriosos e inaccesibles. A través de su esposa Patricia, de sus hijas Marina y Julieta y de sus amigos y compañeros de LA NACION, la figura de Sopeña crece, y de la mano del director Ernesto van Peborgh queda al descubierto su fascinación por adentrarse en las más profundas soledades.

Con una banda musical de impecable ritmo y con una fotografía tan bella como bien manejada, "Círculos de piedra" participará en importantes muestras internacionales, entre ellas en el Internacional Leipzig Festival for Documentary y Animation; en el Banff Mountain Film International de Canadá; en el Locarno International Film Festival y en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Adolfo C. Martínez

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