Vida cultural
Recuperar el relato oral
En su proclama en defensa del buen lector que existe en todo niño, el escritor francés Daniel Pennac subraya que el chico es capaz de perseverar en tal condición siempre y cuando los adultos que lo rodean estimulen su deseo de aprender, antes de imponerle el deber de recitar. "Acompañen su esfuerzo sin contentarse con esperar el resultado; hagan vibrar el presente sin esgrimir la amenaza del porvenir y rehúsense a transformar en carga lo que supo ser un placer en la primera infancia."
Después del diagnóstico, el notable autor de "Como una novela", un libro sobre el derecho a leer, a no leer, a releer, a saltearse páginas, a leer cualquier cosa y en cualquier parte y a leer en voz alta, entre otros, exhibe un optimismo para el asombro al subrayar que recuperar el placer de la lectura no es un hecho imposible. Y sugiere volver a sentarse con un niño y retomar la lectura en común. "Leer. En voz alta. Gratuitamente. Sus cuentos preferidos", sugiere.
Pennac estuvo apenas unas horas el lunes último en Buenos Aires, para participar de un fugaz diálogo con el ministro de Educación, Daniel Filmus, en el contexto del 8° Congreso de Promoción de la Lectura y el Libro.
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Publicado en 1992, su cuento-ensayo "Como una novela" recupera magistralmente una idea que, en un mundo atiborrado de avances tecnológicos, sigue cautivando a las masas: el relato oral. En Francia, vendió más de 250.000 ejemplares en un abrir y cerrar de ojos, y en la Argentina, dos años más tarde, vendió más de 5000 ejemplares a poco de editado.
¿Qué fascina tanto del cuento en voz alta? La pregunta es pertinente a la luz de los más de 650 inscriptos (contra 460 de 2004) en el 10° Encuentro Internacional de Narración Oral, que tuvo lugar en la Feria del Libro de Buenos Aires. Hay más: en el Rincón de la Lectura, que coordina Solange Sanguinetti, cada día se concentran unas 100 personas que asisten a lecturas de fragmentos en la voz de actores y a sorteos de libros.
En una charla con LA NACION sobre los cuentacuentos, Ana Bovo y Ana Padovani ensayaron una explicación verosímil: "Las historias orales nos permiten crear una dimensión metafórica de la vida cotidiana, nos conectan con nuestra infancia y tienden puentes con los demás".
Por eso, Pennac insiste en recuperar ese espacio íntimo de la lectura en voz alta en la relación adulto-niño. El niño atesora el tiempo exclusivo que comparte con el adulto cuentacuentos, por eso recuerda la historia.
Y no hay que temerle a la relectura. Pues, como dice Pennac: "Releer no es repetirse, es dar una prueba siempre nueva de un amor infatigable". .
Por Susana Reinososreinoso@lanacion.com.ar
