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Flashback

El Gato Dumas, un maestro de la cocina

Espectáculos

Fue apasionado, alegre y carismático; en un reportaje con LA NACION LINE, su discípulo Martiniano Molina, lo recuerda

"En cada fuego de una cocina que esté prendida, ahí brilla el Gato", con esta frase Martiniano Molina recuerda a su gran maestro.

Carlos Alberto "Gato" Dumas, nacido el 20 de julio de 1938, no fue un cocinero más. Incluyó en sus comidas ingredientes nuevos, y gustó de los platos abundantes. Supo destacarse e imponer su forma. Cocinó como los dioses y enseñó a muchos a incursionar en el mismo mundo al que él accedió desde pequeño cuando ayudaba a su abuelo en la cocina. Dejó grandes herederos y su propia escuela.

Martiniano y el Gato se conocieron en 1994. Molina todavía recuerda cuando quien sería su maestro y amigo le firmó una dedicatoria en el libro "El Gato Dumas Cocinero": "A Martiniano, futuro gran campeón de las cocinas del mundo".

El famoso gourmet tuvo cinco hijos, cuatro producto de su primer matrimonio, y la quinta, Olivia, del segundo, ahijada de Martiniano.

Había empezado arquitectura, pero más tarde, cambió su rumbo y se dedicó a la tarea que había saboreado en su infancia. En 1959, viajó a Londres y emprendió su carrera de cocinero, instruyéndose con Robert Carrier.

La gastronomía, el negocio y la televisión se fusionaron en la vida del Gato Dumas. Dos años más tarde de su regreso a la Argentina, allá por el año 1965, comenzó con su iniciativa empresarial.

Restaurantes como "La Chimère" (el primero que inauguró), "Hereford", "Clark´s Recoleta" y "La Terraza del Gato", entre otros, fueron fruto de su trabajo.

Habló de "La Chimère" como un lugar que hizo historia. En una entrevista realizada por Elgourmet.com, el Gato pronunció estas palabras: "Nadie había hecho una casa a partir de cero, para instalar un restaurante. Los lugares no tenían diseño y nadie se preocupaba por la luz. Las mujeres no van a un restaurante muy luminoso porque no se sienten ni cómodas ni lindas, si no pongo un baño bueno, tampoco van".

El mismo que se distinguió por su sabrosa cocina, y extendió su habilidad también a países de América latina, no dudó en comentar en alguna ocasión que en su casa era la cocinera quien preparaba la comida.

En Brasil, los comensales disfrutaron de Chimère de Buzios, y en San Pablo, de Clark´s San Pablo.

Aunque en una entrevista para LA NACION confesó que no le gustaba la televisión, fue el lugar que le permitió llegar a un número enorme de personas que conocieron la habilidad de sus manos.

El Gato, que alguna vez dijo que prefería un Merlot, a un Malbec, porque "un Malbec me vence y yo quiero vencer al vino", fue un hombre de fuerte personalidad, pero de alegría ilimitada, que enseñaba de la misma forma el "arte de la cocina", como él mismo la calificaba.

"Lo recuerdo de la mejor manera, con mucha alegría, -cuenta Martiniano- por su trabajo de mucha pasión, por lo que hizo, por lo que hacía, la sensación del empuje, la energía que él tenía, combinada con nuestra juventud, hizo que trabajemos juntos en proyectos muy lindos. Siempre me bancó en mis decisiones, y tuve muchas agarradas con él, porque era un tipo de mucha personalidad, y yo era un tipo que siempre hice lo que quise", confiesa el conocido cocinero.

Quizás este mismo entusiasmo fue el que admiraron un gran número de personas que eligieron estudiar en la escuela que lleva su nombre: "Colegio de Cocineros del Gato Dumas".

Su vehemencia y carisma le permitieron trascender los límites de la Argentina. "Generó todo un cambio en la cocina argentina, por todo lo que trajo de afuera, por su visión, por su amor por el arte gastronómico. Yo creo que él hizo mucho por la gastronomía de América latina", apuntó el joven cocinero.

El 14 de mayo de 2004, el Gato Dumas, de 65 años, se despidió de su público para siempre.

Sus colegas decidieron que la mejor manera de rendirle homenaje era trabajando, por eso el lunes inmediato después de su muerte, las puertas del Colegio estuvieron abiertas, pero con la tristeza de haber perdido a un grande de la gastronomía.

pmartin@lanacion.com.ar.

Paula María Martin De la Redacción de LA NACION LINE
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