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Recuperación

Decidir exportar, tras la quiebra

Comercio exterior

Empresas que no sólo se mantuvieron en pie, sino que, gerenciadas por los trabajadores, venden su producción en el exterior

Por   | LA NACION

Cinco empresas que se fueron a la quiebra en su momento no sólo siguen funcionando sino que, actualmente, gestionadas por sus operarios, están exportando parte de su producción. Son las primeras, pero todo indica que no serán las únicas.

El fenómeno de las empresas recuperadas, que ha suscitado diversas polémicas, se mostró a pleno en la Primera Exposición Nacional de Empresas y Fábricas Recuperadas, realizada recientemente por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación. Allí, 89 cooperativas, que emplean a 6000 personas, se reunieron con el fin de formar parte de reuniones de negocios con empresarios nacionales y extranjeros.

Caminar frente a los diversos stands es casi como pasar por el túnel del tiempo. Firmas en su momento muy exitosas como Angelo Paolo, Cerámica Zanon, Aurora, Gatic, por nombrar algunas de las presentes en la muestra, ofrecen su producción actual con los mismos productos de antaño pero ahora con otro nombre, por una cuestión de "marca registrada". Y desean seguir los pasos de las cinco pioneras que ya se desenvuelven y con éxito en el campo del comercio exterior.

Una de ellas es Unión Saladeña, seguramente un nombre que no se reconoce fácilmente. Pero ¿qué decir de Pindapoy? Sí, es una marca registrada íntimamente unida a los cítricos. La cooperativa se formó en 1993, cuando los ex empleados de la empresa que habían sido despedidos recibieron como parte de pago de la indemnización el sector empaque, situado en la localidad de Saladas, a 100 kilómetros de la ciudad de Corrientes. Asumieron, entonces, la actividad inherente al empaque de frutas y hortalizas, prestación de servicios de cámara de frío y maduración, y la fabricación de cajones y embalajes.

"El año pasado exportamos por 100.000 pesos, y este año, ya vamos por los 500.000 pesos en ventas a Ucrania y Rusia", dice Rubén Acosta, presidente de la cooperativa. Esperan, el año que viene, duplicar esta cifra, aunque para ello necesitan mejorar el empaque e invertir 500.000 pesos en máquinas nuevas.

Por otro lado, la fábrica de tractores Pauny-Zanello va muy bien. Según las cifras difundidas por la Asociación de Fabricantes Argentinos de Tractores, este año la firma saltó del quinto al segundo lugar en ventas de tractores. Es mucho decir. Después de la quiebra de Zanello, en 2001, se formó una cooperativa junto con la gente que trabajaba en las oficinas, los concesionarios y la municipalidad. Fabián Bustos, director de la empresa por parte de la cooperativa de obreros, afirma que actualmente producen alrededor de 800 tractores anuales, facturan unos 80 millones en bruto y, durante 2004 y lo que va de este año exportaron 20 unidades a Holanda, Uruguay, Paraguay y Colombia por un valor de dos millones de pesos.

Otro caso es el de Química del Sur. En octubre de 2001 la empresa Química Sudamericana quebró. Hoy la cooperativa exporta, por unos 70.000 dólares por mes, óxidos de hierro que se usan como pigmentos en las industrias de pinturas, plásticos, cerámicos, goma, etc. Los mercados son, principalmente, Brasil -a donde envían unas 100 toneladas de producto por mes- y luego Chile, Paraguay, Bolivia y El Salvador. La empresa, que era familiar y tenía unos 50 años, ya había incursionado en mercados extranjeros. Una vez conformada la nueva sociedad, debieron empezar otra vez a contactar a los clientes del exterior -que no les cerraron las puertas- y, además, atraer a nuevos. Para que esto fuera posible, aprovecharon todos los planes del Estado de asistencia para exportar.

Esfuerzo y espíritu

La cooperativa de trabajo Lavalan Ltda. fue, en su origen, el lavadero de lanas El Triunfo, fundado en 1938. En 1988 llegaron a trabajar 75 obreros que tenían como beneficio, entre otras cosas, un premio a la producción por el que se duplicaba el salario mensual. Después de la convertibilidad, no solo los beneficios fueron suprimidos sino que finalmente la empresa quebró. "Las máquinas estaban destruidas, pero con el esfuerzo y el espíritu que tenemos levantamos la fábrica. Ahora funciona un 80% de la maquinaria gracias a un par de cooperativas que nos ayudaron a arreglarlas", cuenta Santiago Maldonado. Gregorio López, tesorero de la empresa, cree que la situación actual es favorable. Ya hicieron su primer embarque a los Estados Unidos por un valor de 140.000 pesos.

Por último, el frigorífico Yaguané pasó a manos de la cooperativa en 1996. Actualmente, están exportando a Rusia y a Angola. "La inspección veterinaria nos acaba de aprobar la cuota Hilton para que exportemos también a la Comunidad Europea", afirma Rodolfo Gómez, síndico de la empresa. Están trabajando a razón de un contenedor diario (25.000 kilos) para exportar a Rusia. Por ahora, hasta que puedan tener animales propios, trabajan para terceros.

Son cinco historias de comercio exterior -y pueden ser muchas más- en esta sorprendente Argentina actual donde todo puede suceder.

Para vender más: productos con valor agregado

Química del Sur no sólo se mantiene, sino que está generando ideas para capturar más y más el cliente extranjero. Para Carlos Ortiz, gerente de ventas, el valor agregado es clave a la hora de las ventas. La empresa, que normalmente fabrica pigmentos para las industrias, actualmente está lanzando un producto en polvo para uso doméstico que ya comercializa en el exterior. Y formalizó una venta a Paraguay por 4000 dólares; las proyecciones llegan a los 40.000 dólares más por mes. .

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