Frente a la estación Bavio, los habitantes de la zona tuvieron su fiesta: el tren volverá a correr Foto: Santiago Hafford
LA PLATA.- No fue como los dos años anteriores. Esta vez el aire frío estaba cargado de un optimismo que parecía saltar de cara en cara. En la vieja estación ferroviaria de Bartolomé Bavio, a unos 30 kilómetros de esta capital provincial, todos se sentían un poco más cerca de ese sueño colectivo que los convocaba por tercera vez: ver otra vez el tren recorriendo las vías, inactivas desde hace 27 años.
Ayer, en medio de la celebración por el 118° aniversario de la llegada del primer tren al pueblo, el Estado nacional cedió al municipio de Magdalena los terrenos de la estación y el tramo de ferrocarril que surca el lugar. Aunque la cesión se hizo en forma provisional por cinco años, muchos la consideran "el primer paso" para la rehabilitación del ramal La Plata-Pipinas, que incluía a Bavio.
Los encargados de firmar el traspaso fueron el director ejecutivo del Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (Onabe), con potestad sobre miles de terrenos en iguales condiciones en todo el país, y el intendente municipal de Magdalena, Fernando Carballo (PJ).
Bavio (en los papeles se llama General Mansilla) conoció buenas épocas, cuando los trenes iban y venían con frecuencia, cargados de leche y ganado, y de comisionistas. Hoy, en la calle Almafuerte (la principal de entonces), la mayoría de las casas cercanas a la vieja estación fueron abandonadas, ya que una vez muertos sus dueños a nadie le interesó habitarlas.
Bavio tiene unos 2200 habitantes. Poco, comparado con las décadas doradas de mediados del siglo pasado. Sin embargo, aún hay quienes, al pensar en su futuro, se imaginan viviendo en el pueblo. Es el caso de Florencia Acerbi, de 17 años, que ya está terminando sus estudios en la Escuela Agropecuaria local. Pretende ser veterinaria.
"Yo quiero vivir mi vida en este pueblo. Está muy aislado y tranquilo y eso me gusta. Quiero que mis hijos tengan una infancia como la que yo tuve", dijo a LA NACION. Y, mirando a su alrededor, agregó: "Esto es un centro cultural, algo que nos pertenece a todos".
El veterinario Roberto Zungri, miembro del grupo Por Nosotros, que lucha por la vuelta del tren a Bavio y otros pueblos de la zona, se mostró satisfecho por el logro. "Este es un alto en la huella para celebrar que hoy podemos contar con esta estación", dijo ayer a sus vecinos, tras de la firma del acuerdo. Y anticipó que los miembros del colectivo van a "seguir golpeando puertas de funcionarios" para lograr que el Estado ceda los terrenos del viejo ferrocarril en las localidades cercanas y se pueda volver a instalar el ramal La Plata-Pipinas, que al ser levantado, en 1978, dejó un tendal de pueblos olvidados: Ignacio Correas, Vieytes, Alvarez Jonte, Las Tahonas... Es un objetivo lejano, admiten todos. Pero Zungri confía en la fuerza del reclamo popular.
Hace unos meses, el Onabe se disponía a rematar los materiales que sirvieron para el funcionamiento de los trenes y que eran considerados chatarra: fragmentos de vías, vagones en desuso, maquinaria... Pero la presión de los habitantes del pueblo logró que la venta se frenara. "A partir del ejemplo de Bavio, no se remata más material ferroviario en la Argentina", dijo ayer Suárez ante cientos de personas emocionadas espectadores.
Por Sebastián Lalaurette
De la Corresponsalía La Plata