Con cánticos y petardos como telón de fondo, las protestas, manifestaciones y cortes de calles hicieron que ayer la ciudad de Buenos Aires fuera un territorio difícil de transitar.
Los reclamos por aumentos salariales y mejoras en las condiciones laborales, encabezados por empleados estatales, judiciales, personal de hospitales, estudiantes secundarios, docentes universitarios y bancarios, cada uno por su lado, crisparon los nervios de los que no tuvieron más remedio que circular por la urbe.
El cronograma de protestas se abrió en las primeras horas de la mañana, cuando trabajadores agrupados en la Asociación Bancaria (AB) iniciaron un paro de cinco horas, entre las 10 y las 15, que se extendió a todo el país.
La particularidad del caso es que los bancarios, con bombos y pancartas, marcharon por el microcentro, lo que provocó trastornos en el tránsito y quejas quienes trabajaron en la city.
Los bancarios caminaron por San Martín hasta metros de la Casa Rosada, donde fueron interceptados por efectivos policiales. Allí se produjo un incidente, que no pasó a mayores. Más tarde, los manifestantes avanzaron por Florida y por Perón, donde ingresaron en varias entidades bancarias.
Los reclamos también se hicieron sentir en los colegios públicos secundarios de la ciudad, donde grupos de alumnos hicieron asambleas, tomaron ocho instituciones y cortaron calles, en reclamo de mejoras edilicias, un boleto estudiantil de $ 0,05 y aumento presupuestario para el área.
A partir de las 13, un grupo de estudiantes cortó la esquina de la avenida Rivadavia y Acoyte, en el barrio de Caballito. Mientras los jóvenes cantaban y levantaban carteles, los transeúntes no escondían su fastidio.
"Esto es un desastre. No sé de qué se quejan. Son 50 pibes que arman lío y complican a toda la ciudad", dijo a LA NACION Mariano Mena, dueño de un negocio en esa esquina.
"Si yo fuera el padre de alguno de ellos, los saco de la oreja", afirmó Mariano Pérez, vecino del lugar, que se quejó porque los ómnibus que circulan por esa zona tuvieron que desviar el recorrido.
Más comprensivo fue un transeúnte que intentaba darles consejos a los manifestantes. "No se pongan a los automovilistas en contra y dejen un carril libre. Tampoco se enfrenten con la policía", les explicaba.
La Plaza de Mayo, al mediodía, fue el escenario de una manifestación de vecinos de Ezeiza, que se quejaron por la presunta contaminación de las aguas producida por el centro atómico que funciona en la zona.
A metros de allí, en Perú 110, la sede de la Legislatura porteña, a la misma hora un centenar de comerciantes de San Telmo encabezó una protesta en contra de la localización de vendedores ambulantes en la plaza Dorrego, sitio desde el cual salieron caminando, interrumpiendo el tránsito.
La medida de fuerza más multitudinaria fue la de los empleados públicos enrolados en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que paralizaron sus tareas por 24 horas. A las 13 concentraron en la Plaza del Congreso y desde allí marcharon hacia el Ministerio de Economía, donde se realizó un acto.
A la huelga se adhirieron los trabajadores porteños de la salud, y en 22 de los 33 hospitales dependientes del gobierno de la ciudad se cubrieron sólo las guardias mínimas y las emergencias, en tanto en los organismos públicos no se atendió al público, según la evaluación del gremio.
"Ayer fue casi imposible transitar", contó, cansado, Patricio Besana, un cadete que recorre la Capital en moto. "Tuve que desviarme varias veces y perdí mucho tiempo", se quejó, con la esperanza de que hoy no se repita la historia.
Protesta musical