Charlas con el Maestro
El gran estallido golfístico del año para la Argentina se produjo el domingo último, con la consagración de Angel Cabrera en el BMW Championship de Surrey, el certamen más importante de Europa detrás del Abierto Británico. El Pato aventajó por dos golpes al irlandés Paul McGinley luego de haber estado a siete golpes de la vanguardia tras la segunda vuelta.
-¿Qué opinión le merece este éxito?
-Es algo que ya habíamos anunciado en la columna del último martes. Habíamos dicho que Cabrera, como otros pocos jugadores en el mundo, resulta imparable cuando se inspira y es capaz de hacer grandes scores. Y los flashes de TV desde Surrey nos ratificaron esta característica del cordobés, que parece haber jugado con mucha tranquilidad, como en el patio de su casa. Este triunfo no me sorprende, sino que todo el ambiente golfístico lo estaba esperando; sabía que Cabrera tenía chances de lograrlo.
-Tras la segunda vuelta estaba a siete golpes del puntero, el sueco Peter Hedblom. ¿Creía que era una ventaja difícil de descontar?
-No era nada sencillo, en verdad. Pero está claro que Hedblom sintió la presión cuando Cabrera lo igualó en el primer puesto tras la tercera vuelta. Ya en el último tramo, el sueco se desbarrancó con un recorrido de 74 y Cabrera mantuvo a raya al irlandés Paul McGinley con una tarjeta de 67. Si bien algunos pueden pegar tiros largos, el Pato le pega más largo que cualquier otro, y éste es un atributo fundamental.
-¿Es ese tipo de victorias que transforma a un jugador para el resto de su carrera?
-No podría determinar cómo influirá en él este título, más allá de la lógica alegría del momento. Según sus declaraciones, está atravesando "la mejor etapa de su vida". Yo digo que Cabrera puede ingresar en el selecto grupo de los seis o siete mejores jugadores del mundo si se lo propone.
-¿En qué pilares se sustenta esa posibilidad?
-Tiene todo: potencia con el driver casi como ningún otro jugador en el mundo, dominio, habilidad y buenos nervios. Alcanzará ese escalón entre los mejores si evita los momentos de descontrol que se le observan cuando pierde la línea de juego y la concentración. Es complicado hacer una proyección definitiva; lo bueno es que tiene la edad justa (35 años) y esta semana avanzó 14 puestos en el ranking mundial.
-Usted suele estar en desacuerdo con Cabrera porque él prefiere actuar en Europa en desmedro del circuito norteamericano. ¿Esta victoria en el Viejo Continente le da la razón al Pato?
-Sí, ya está claro que se siente más cómodo en campos británicos. Intento meterme en la cabeza del cordobés y pienso que en los Estados Unidos no encuentra la manera de inspirarse, aunque no sé por qué motivo. Hago la excepción del Masters de Augusta, en el que varias veces tuvo buenas actuaciones.
-En 2001 y 2004 Cabrera había salido segundo en el Wentworth Club. ¿Eso era un factor adicional de presión para él?
-No, más bien una ayuda, porque en esta oportunidad llegaba al torneo con un conocimiento perfecto del campo.
-¿Cómo es esta cancha?
-Puede traer muchas complicaciones por el viento. Además, es como el trazado de un country club, con varios fuera de límite cerca de las salidas y fairways estrechos. Yo jugué en el Wentworth Club muchas veces, aunque sin resultados positivos. Allí jugué una Copa del Mundo y el Piccadilly Match Play. Lo más interesante para Cabrera es que este triunfo es la mejor preparación para el 134° Abierto Británico, que se jugará desde el 14 de julio en St. Andrews, una cancha similar a la del Wentworth Club.