¿Qué ves cuando me ves?
En franco ascenso, la tribu de videojockeys copa el espacio visual de shows y fiestas electrónicas en busca de un nuevo lenguaje gráfico, psicodélico, hipnótico, figurativo, animado...
No hay una razón para justificar que el conejo de los ojos tachados sea el preferido del público ni para que el mismo personaje de los Vuvvlegum se haya instalado desde las pantallas de las discotecas y los festivales de música electrónica en el imaginario nocturno del dance. Una inexplicable suerte semejante corrió la plaga de monos (los hay hasta con cara de pato) de Martín Inda, creador además de la saga Barakus, que tiene al robusto protagonista de la serie "Brigada A" como musa inspiradora. Como una banda de rock, harta de tocar su hit, ellos ahora remixan a sus seres más caprichosamente queribles, para mantener en sus producciones actuales ese guiño con la platea (danzante) que los mira desde la primera hora. Sin embargo, en sus computadoras portátiles guardan todo el tiempo cosas nuevas, propias, ocasionales, expresivas, que sólo a través de un proceso de ejecución en vivo y en sincronía con la música que aporta una banda o un DJ, toman forma de set, único e irrepetible.
En cambio, sí hay motivos de sobra para hablar del creciente espacio que los VJ (video jockeys) vienen ganando en los últimos meses. O del boom visual. Resulta que un buen día esta tribu -mayoritariamente de varones, entre los veintipico y poco más de treinta, nerds confesos, sensiblemente estéticos y tecnológicos- saltaron de la lista de los rubros técnicos (donde el iluminador y el sonidista se ponen a la cabeza) para anotarse en los créditos artísticos de los shows. A fuerza de persistencia y sin hacer mucho barullo, lograron capturar la atención y demostrar que las imágenes que comandan no son "bajadas", sino "producidas" durante un brote creativo previo al encuentro con el DJ o la banda en cuestión, en una instancia anterior que nutre a sus laptops con la materia prima que moldearán en tiempo real. Así, hoy, sus alias (Kiken Corporation, Hypnotika, Super Hero Trash Fundation, Sebas Ianizzotto, MB, Lima, los ya nombrados y otros más) pueden alcanzar los carteles de la vía pública en la campaña de un festival como Brahma Beats, que reunió 15 mil personas, o aparecer con igual valoración en los flyers de fiestas de culto que convocan a unos trescientos fieles, como la suite +160 o el quincenal Club Mínimo. Amén que, poquito a poco, estén tomando posición sobre escenarios y cabinas, y ya no queden perpetuados en una mesa oscura ubicada en la trinchera del backstage.
Akira (cara visible de la corporación Kiken) es una suerte de patriarca del movimiento VJ local y considera que esta alza en las acciones de los "realizadores de visuales" tiene que ver con un trabajo de hormiga (colorada) realizado para que los productores de eventos advirtieran cómo sus imágenes pueden realzar una noche. "Lo que pasa ahora empezó con Creamfields, en 2004. Cuando me convocaron, planteé que del mismo modo que se pone a determinados DJ en tales espacios por su estilo, se hiciera lo mismo con los VJ, para darle un vuelo artístico a esto, porque no somos operadores ni técnicos." Ni bien el muchacho de la remera con el logo de Atari (y la inscripción Akira) marca ese hito, las voces de Martín Inda y los cinematográficos Vuvvlegum (Fernando Sarmiento y Ariel Belziti) salen, con nobleza, a completar la otra parte de esa historia. "El es como nuestro padrino. Cuando otra persona hubiera puesto operadores para cubrir con sus imágenes todos los espacios disponibles, Akira abrió el juego y nos convocó al festival."
Salidos de las carreras universitarias de diseño (gráfico, de imagen y sonido, industrial, multimedial) y de cine, según cada caso, durante el día los VJ trabajan en posproducciones para tele, publicidad, Web design, desarrollo de sistemas de video y otras apuestas. Por la noche exponen en una discoteca o en shows su espontánea representación de la música en imágenes y forman el escuadrón VJ, un término que, se advierte, varió su significado desde que MTV lo popularizó como presentador de videoclips.
Ahora bien, qué herramientas, qué lenguaje y qué diccionario eligen en la traducción imagen-audio es lo que diferencia a esta docena de militantes del movimiento cultural urbano del VJing. "Si escuchás techno, enseguida pensás en Detroit, ciudad industrial... Tenés que usar eso, no podés disparar una imagen voladora", ejemplifica Luis Natali, que con Sebastián Navón forma Hypnotika, sobre el sistema de asociación de ideas que emplean para arribar a sus abstracciones. "Se trata de un poco de estética y sentido común", agrega Inda, también VJ de la banda de Capri, dueño de un estilo retro, con ribetes humorísticos. "Y también es una cuestión de mood", remata Akira, tan perceptiblemente obsesionado con el hardware de los años 80 que confiesa haber empezado a escuchar música electrónica a partir del sonido de la Commodore 64.
Autodidacta a fuerza de cibercafés, Martín Borini (VJ de Miranda!) dibuja en el aire con su dedo índice una especie de molécula de tres átomos, con uno preponderante. "Este es él, y estos dos somos ella y yo", dice para graficar la relación que lo une a Mariela Bond (la dama es aliada de grupos como Baccarat, los DJ Pareja y Qué Out!) y "al círculo grande" que representa a Sebastián Ianizzotto, que sonríe, niega con modestia la figura paternalista, declara que entre los tres ciertamente forman un buen equipo y que "vjear en grupo está mejor que hacerlo solo".
En un punto, objetivamente, Ianizzotto (VJ de Intima) tiene un plus respecto de sus compatriotas del mundillo de los visuales. No sólo lleva ocho años en este baile, sino que a su etapa de producción de material ("lo mío es duro, pensado milímetro por milímetro como para ser construido, más relacionado con morfologías en 3D") le suma otra cara igual o más importante: "Siempre me preocupé mucho por cómo y dónde se iban a ver mis imágenes, me fui tecnificando y ahora hago desarrollos de sistemas de videos para eventos grandes (desde el Personal Fest, 1Live! y Chemical Brothers hasta la gira de Diego Torres)", cuenta en Barhein, frente a su hija, una pared que creó para proyecciones (además de pantallas de plasma y agua, los soportes pueden ser telones, esferas o humo).
Primos, pero no hermanos
Fonéticamente VJ y DJ tienen un parentesco, son socios del mismo club (nocturno), forman parte de una misma cultura (electrónica), comparten terminologías entre sus jergas (loop, sampler, remix, set), sus obras aparecen en sincro, toman la temperatura de la pista para buscar el rumbo de su show... Pero no todo es fraternidad y comunión entre los bandos. "Con muchos no hay relación porque no entienden nuestra movida", "algunos tienen miedo de perder protagonismo con nuestra avanzada", "hay una minoría que respeta nuestro trabajo, lo difunde e interactúa", coinciden varios representantes del medio visual que tienen en la punta de la lengua el nombre de Bad Boy Orange para ejemplificar la última categoría. Sin embargo, en pos de otro paso en la conquista VJ, será justo y necesario que, como plantea el par VJ Lima (Willy Peloche y Pablo Ruiz se anotan colaboraciones con Sonotipo, Las Manos de Filippi, Adicta, Cadena Perpetua), se encuentre un canal. "El lenguaje del DJ ya está claro: el tipo de info que él te da hace que vos te muevas y lo único que te conecta es el aire. Esto tendrá que pasarnos también a los VJ -opina Willy, representante de una generación que va por los cuarenta-. En este sentido, nosotros estamos aprendiendo a hablar. Lo próximo será que deje de ser como mirar televisores mientras bailás."
Por Constanza BertoliniFotos de Maxie Amena y Soledad Aznarez. Imágenes de pantalla, gentileza de sus autores
La escuela está en la Red
- "No es cuestión de fierros", afirma el escuadrón. Y a simple vista queda claro. Reproductores de VHS, DVD, mixers, compus (desde una Commodore Amiga a una IBook G4), teclados MIDI, cámaras, proyectores..., de todo puede verse en la mesa de trabajo de un VJ. Y más aún es lo que no se ve: "Hay infinidad de software disponible, programas para componer, editar, animar..." La recomendación para principiantes es bucear en la Web. El site www.vjcentral.com , una comunidad especializada en esta misión "do it yourself", ofrece desde orígenes y referentes del movimiento, artículos, herramientas y links hasta la posibilidad de conocer gente de todo el mundo con iguales inquietudes (de los 79 argentinos suscriptos, varios se conocieron on line, intercambiando consejos e inquietudes). Algunas páginas locales: www.kikencorp.com ; www.vuvvlegum.tv ; www.hypnotika.tv ; bass-rtv.com.ar
