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Fuente de recursos para artistas e investigadores

La entidad respaldó valiosas iniciativas

Lunes 27 de junio de 2005

Entre los beneficiarios de las ayudas de la Fundación Antorchas, hay tanto artistas, científicos e investigadores de fama nacional e internacional como jóvenes profesionales que, gracias a aquéllas, pudieron volver al país o continuar sus carreras.

Cada beneficiario firmaba un contrato que disponía la entrega de informes periódicos sobre los avances de las investigaciones o el desarrollo de los trabajos. "Si no cumplían, debían devolver el dinero, pero esto pasó en contadas ocasiones", dijo Josef Oppenheimer, presidente de Antorchas.

En el informe sobre los 20 años de actividad de Antorchas –que puede leerse en www.fundantorchas.retina.ar – se publican las listas completas de los beneficiarios en cada año de actividad y los proyectos que recibieron subsidios.

Continuidad

Un caso especial es el del científico Alberto Kornblihtt, investigador principal del Conicet y profesor titular de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Expertos extranjeros evaluaron el desarrollo de la biología molecular en el país y aconsejaron a Antorchas subvencionar estas investigaciones. De esta forma, resultó beneficiado el equipo de Kornblihtt. Su equipo recibió una ayuda especial de cien mil dólares anuales durante tres años, al término de los cuales la fundación le renovó la ayuda por otro período similar. "La ayuda vence a fin de este año", dijo Kornblihtt, que siente que haber recibido esta beca fue "un privilegio".

Nuevos talentos

Con el alquiler y la remodelación de un espacio sobre la calle Irala, en Barracas, Antorchas facilitó, en 1990, la realización del Programa de Becas para Artistas Jóvenes, que dirige Guillermo Kuitca y que lleva hasta el momento cuatro ediciones. La iniciativa duró aquella vez un año y medio y la impulsaron el entonces presidente de Antorchas, Pablo Hirsch, y uno de los directores de la fundación, Jorge Helft.

Museo remozado

Cuando en 1987 José Antonio Gollán se hizo cargo de la dirección del Museo Etnográfico de la Universidad de Buenos Aires, sus salones estaban cerrados al público por el estado deplorable de sus instalaciones. Al poco tiempo, Gollán tomó coraje y se acercó a la flamante Fundación Antorchas para pedir la ampliación de la memoria de la única computadora que tenían, algo que costaba en ese momento cerca de cien dólares. Obtuvo cien veces más que eso. Con la ayuda de Antorchas se cambiaron los techos, los pisos, el sistema eléctrico y de gas, se computarizaron los sistemas administrativos y se remodeló el depósito. Además, sus empleados fueron capacitados en Estados Unidos y luego repitieron los cursos recibidos en museos del interior. "Con Antorchas aprendí que con un proyecto se puede llegar muy lejos (nosotros fuimos desarrollando un proyecto de museo) y también aprendí a pedir. Gracias a esta experiencia nos presentamos en YPF y ganamos un concurso de cien mil dólares", dijo Gollán para quien Antorchas "fue muy poco burocrática y creía en la palabra de la gente".

Volver al país

"La ayuda de la Fundación Antorchas era fundamental y su ausencia deja un vacío en la subvención a la investigación en nuestro país. En mi caso, me permitió volver al país con un sueldo para poder terminar el doctorado sin tener que vivir dando clases todo el tiempo", contó a LA NACION el profesor de filosofía Martín Sisto. Sisto cursó parte de un doctorado sobre el concepto de experiencia en la fenomenología del espíritu de Hegel, en Bohum, Alemania, y lo está terminando desde la Argentina. Recibió una beca anual en 2003, que le fue renovada luego de la aprobación de un informe, hasta fines de este año.

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