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Roux estrenó el mural con el que rinde tributo a la ciudad

Más de 800 personas concurrieron a la inauguración en la sede del BankBoston

Viernes 01 de julio de 2005
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LA NACION

Una noche emotiva e inolvidable. Anoche, en el portento vidriado proyectado por el arquitecto tucumano César Pelli como sede del BankBoston, en el corazón de Catalinas, Buenos Aires descubrió el mayor tributo artístico a su ciudad, en una jornada a todas luces inolvidable, por la amalgama de emociones y sentimientos que arranca esta ciudad portuaria, cimentada a las espaldas del Río de la Plata, que supo albergar a su gran masa de hijos-inmigrantes.

Las mayores personalidades de la cultura, la política, la empresa y el sector financiero se dieron cita anoche para descubrir la obra cumbre de uno de los mayores plásticos argentinos: el maestro Guillermo Roux. Su gran mural, de 5,5 por 12,5 metros, que rinde tributo a la Buenos Aires de ayer, de hoy y de mañana, fue descubierto por el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli; Manuel Sacerdote, que después de 32 años abandona la presidencia del BankBoston; Jorge Ramírez, su sucesor, y el propio artista.

Con el gran mural solapado por un inmenso lienzo blanco, Sacerdote explicó por qué decidió emprender la obra paradigmática, que suma valor al patrimonio de la ciudad. Demandó más de cuatro años de faena pictórica y se concluyó a pesar de la debacle financiera de 2001, la furia contra los bancos y el corralito, y los peores momentos de inestabilidad política e institucional.

"Buenos Aires es una ciudad de realidades diversas y complejas", dijo Sacerdote ante más de 800 personas, entre las que se encontraban Félix Luna, Juan José Sebreli, Nelly Arrieta de Blaquier, Alberto Bellucci, Pacho O´Donnell, Jorge Telerman, Adalberto Rodríguez Giavarini, Mario Vicens, Ricardo y Eduardo Grüneisen, Roberto Alemann, Carlos Tramutola, Jorge Tizado, Ricardo Arriazu, Salvador Carbó, Luis Schvimer, Luis Corsiglia, Norberto Peruzzotti, Roberto Durrieu, Carlos Ortiz de Rozas, Carlos Valiente Noailles, Juan Cambiasso, Andrés von Buch y Juan Alzaga, entre otros.

El sentido del silencio

Sacerdote agradeció el silencioso trabajo del artista y elogió la obra, emplazada en Della Paolera 265, que el público puede disfrutar paseando por la zona de Catalinas.

"Expresa lo mejor y debe superar aún muchas dificultades del ser nacional argentino. Es nuestra ciudad querida y querible, que nos enorgullece y motiva. Sobre ella sentimos la responsabilidad de hacerla mejor con nuestra conducta ciudadana y nuestras obras. Desde el comienzo, Pelli nos sugirió convocar a un pintor para que dejara su marca en el gran hall del edificio, instalara su mensaje y nos hablara a quienes lo transitáramos en el trajín cotidiano de algo que nos elevara espiritualmente y nos enriqueciera como personas. Por eso convocamos a Roux", explicó.

Dijo que el artista trabajó primero en el silencio de su taller y, en los últimos años, "creando el silencio en medio del fárrago del transitar continuo, apenas aislado por una pared de aglomerado que -nos contaba días atrás- de todas maneras lo conectaba con nosotros". Reveló que Roux calculaba el tiempo por el "rumoreo de la hora de la salida, intensificaba la pintura febril en el silencio del atardecer y descansaba en las explicaciones de los detalles que ofrecía a los ocasionales visitantes".

Luego, bajo los acordes virtuosos de una orquesta de tango, sonó "Tinieblas del Riachuelo". Un grupo de actores, escabulléndose entre el público, representó la obra de Roux como si se tratara de un mural viviente. Eran los inmigrantes que bajaban de los barcos y se transformaban luego en la noche de Buenos Aires. La pampa y el río se abrazaban, enamorados. Cuando un terceto tocó el último acorde del tango, Roux subió al estrado y, acompañado por el gerente general del BankBoston, Jorge Ramírez, explicó con sus palabras los intensos años de trabajo: "Esto es muchísimo más difícil que pintar", llegó a decir, cuando los pesados lienzos blancos cayeron sobre el piso y, finalmente, el mural brilló a la vista de todos.

La ovación a Roux por su obra fue verdaderamente inmensa. Durante más de tres minutos la gente lo ovacionó. Festejó, especialmente, la herencia y la memoria que el maestro supo recoger en su pintura.

Tras la explicación de rigor sobre la pintura, Roux aprovechó para hacer un llamado en favor de la sanción de una ley de mecenazgo. "Para que las empresas puedan apostar libremente a la cultura y Buenos Aires se pueble de esculturas y obras de arte y sea más bella aún", dijo.

El vicepresidente Scioli agradeció a Roux que haya dejado para la posteridad algo tan caro a los porteños, como es su identidad plasmada a través de la inmigración, el tango y la representación de la república, y le reconoció al BankBoston su aporte en tiempos turbulentos.

Lo demás fue algarabía, emoción y una toma de conciencia de que, como dijo un conspicuo concurrente ayer, "aun en los peores momentos hemos podido hacer cosas grandes".

Roux así lo reconoció, como agradeció a su mujer, Franca Beer, que alimentó su inspiración durante más de 40 años; a sus dos ayudantes, y a toda la gente del BankBoston, que le "regaló su memoria a la ciudad".

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