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Caricias con humor

Jueves 14 de julio de 2005
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"Historia con caricias" . Versión teatral de Héctor Presa sobre el cuento de Elsa Bornemann. Con Marina Pomeraniec, Lucía Baya Casal y Pilar Rodríguez. Música original: Litto Nebbia. Letra de canciones: Pepe Fabián, Laura Mengalvitti y Héctor Presa. Coreografía: Mecha Fernández. Vestuario: Lali Lastra. Dirección: Héctor Presa. Teatro Larreta, Mendoza 2550 (4786-0280). Entrada: $ 7. Para chicos de 3 a 9 años. Duración: 50´.

Si algo hace "Historia con caricias" es demostrar que no se necesitan grandes producciones para contar un buen cuento con encanto y humor. La historia que escribió Elsa Bornemann, y que tomó Héctor Presa para presentar junto a La Galera Encantada en estas vacaciones, es chiquita, sencilla, pero sustanciosa a la hora del disfrute.

La abuela y la madre de Julieta emprenden con tranquilidad una mañana dominguera. La niña, después de tomar la leche, se da cuenta de que tiene todo el día por delante y ya siente aburrimiento, ninguno de sus juguetes parece despertarle interés. Pero todo cambia cuando oye a su abuela preguntar: ¿Por qué no leés un libro? Después de decirlo, la abuela se agarra la cabeza mientras la madre la mira con desesperación. Es que ése es justamente el entretenimiento preferido de la niña, pero parece que, para los adultos de la casa, resulta interminable, con participación obligada, lleno de interrupciones, preguntas, volver a empezar. Pero ya están en el baile y bailan. Literalmente, porque "Historia con caricias" es un pequeño musical donde el principal responsable es Litto Nebbia, que le puso música a las letras de Presa y compañía.

Julieta, la mamá y la abuela en un domingo que empezó muy temprano
Julieta, la mamá y la abuela en un domingo que empezó muy temprano.

Las tres actrices interpretan a sus personajes con gracia y llevan adelante la historia con soltura y comodidad. No está de más decir que las letras de las canciones se entienden (es común que suceda lo contrario), lo que posibilita que hasta los más chiquitos puedan seguir la historia con facilidad. Todo en la puesta, de la que también se hizo cargo Presa, está resuelto con prolijidad, austeridad y sin estridencias, y sobre todo esto último se agradece y mucho.

En los 50 minutos que dura la obra se desanda, entonces, una historia que habla de la demostración de los sentimientos, con buenas dosis de humor, emoción y ternura. En la pequeña platea del Larreta, el último sábado, no sólo los chicos tuvieron una sonrisa dibujada en el rostro durante toda la obra, y a la salida también.

Verónica Pagés

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