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Los cambios que demanda el rating

"Amor y Moria" y "El Rafa" se adaptaron con éxito a las exigencias y el gusto del público de la TV

Viernes 04 de julio de 1997

Los temas tratados con humor quedaron atrás. Los conflictos de parejas también. La ficcionalización de casos reales son sólo un recuerdo: "Amor y Moria" mantiene el nombre y la conducción de Moria Casán, pero poco tiene en común del programa que presentó América hace apenas tres meses.

La elaborada y poco exitosa fórmula derivó en otra estructura, bien simple: el programa se articula sobre la base de dos o tres testimonios. Durante dos bloques de media hora, mujeres con un pasado o un presente terrible cuentan cómo fue su vida, cómo sobrevivieron, cómo piensan su futuro.

Los testimonios se suceden cada tarde generando una incontenible angustia: una adolescente cuenta cómo fue obligada mediante torturas por su pareja a prostituirse, otra mujer convive con un hombre golpeador que no duda en pegarle a los hijos; tres mujeres que mantienen a sus hijos viviendo de la caridad lloran y defienden su lugar de madres.

Estas son las historias que se desgranan día tras día en "Amor y Moria", un talk show que trata, además, de transformarse en un programa de servicios, brindando ayuda psicológica gratuita o consiguiendo trabajo.

El cambio comenzó hace quince días y Moria Casán todavía trata de explicarse el fenómeno, adaptándose a su nuevo rol.

-¿Por qué cambiaron humor por testimonios en tu programa?

-La que propuso hacer todo desde el humor fui yo, será que tengo incorporado el payasito adentro. Hacíamos el programa, venía bien, pero sentía que podía tener un éxito en las manos y, en cambio, quedaba algo muy light. La gente no se ríe de las mismas cosas. Mi propuesta era tocar temas de parejas, cotidianos, que se convierten en tragedia, y hacerlo en clave de humor. Pero había otros temas que no se podían tratar. Un día sacamos el sketch, e inmediatamente el rating mejoró. Los productores, Daniel de Luca y Laura Ubfal, me marcaron que la gente no quería humor, y yo, que tengo una gran flexibilidad, dije "vamos a dar lo que quiere la gente". Sacamos el humor y dije que iba a poner el pecho de otra manera.

-¿Por qué la gente prefiere otro talk show antes que una fórmula más relajada?

-La diferencia es que no soy una periodista. Es más fuerte, la gente me toma como terapeuta, como amiga. Más que un talk show te diría que es un reality show, porque no hacemos un debate sobre un tema, tenemos a los protagonistas de las historias, y eso le da otra connotación. Son testimonios humanos moderados desde la humanidad que me provocan. Hay menos racionalidad y más sentimiento.

-Algunas veces, parecés superada por la situación.

-Es muy fuerte lo que esta pasando, me conmueve, me dan ganas de llorar, el otro día tenía ganas de irme del programa, tirar la toalla. No puedo ver llorar tanto a la gente, estoy sensible, me involucro en los temas, no aprendí a manejar la angustia que me provoca. Es notable cómo la gente cree en mí. De pronto, una mina que siempre ha trabajado con el físico, se mete en temas sociales. Ahora no me ven tan lejana, me sienten como en alguien en quien pueden confiar. Aunque nunca me consideré superficial, te puedo decir que hago un mea culpa y estoy aprendiendo a ser otra persona.

La pluma de Migré

Si por una cuestión de créditos, Alberto Migré no firma esta segunda etapa de la remake de "El Rafa", cualquiera que conoce la obra del autor descubre sus códigos en el unitario de Telefé.

La segunda versión de "El Rafa", que reapareció sin cumplir las expectativas del público, con muchas historias paralelas y códigos que quedaban viejos para este fin de siglo, mudó en un unitario compacto, donde la historia principal se juega hasta las últimas consecuencias.

Los cambios que el autor anunció hace un mes en esta misma sección se cumplieron al pie de la letra:El Rafa (Arturo Puig) no tiene un puesto de diario ni una postura autoritaria pasada de moda. Es un hombre que se cuestiona y enfrenta las situaciones hasta donde puede.

Cada vez más profundo, "El Rafa" muestra un drama sin medias tintas y el rating lo premia: compite por el primer lugar con el "P.N.P" de Raúl Portal, que emite Canal 13 en ese horario.

Si poner en el aire un programa siempre implica un desafío, tener los reflejos suficientes para cambiar una estructura en mitad de una temporada habla del grado de flexibilidad que tienen algunos ciclos. También del nivel de adhesión que despiertan figuras como Moria Casán o Arturo Puig, a quienes, es obvio, el público está dispuesto a "esperar" mientras terminan de dar forma a una propuesta.

Marisa Quiroga

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