Varias medidas de fuerza de empleados y profesionales complicaron la atención en hospitales y otros centros de salud en la capital y en la provincia de Buenos Aires.
Los empleados del hospital Garrahan agrupados en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) cumplen desde las 7 un paro de 48 horas en demanda de un básico de 1800 pesos y un inmediato adelanto de otros 600.
El delegado gremial Gustavo Lerer responsabilizó a las autoridades de la medida porque, señaló, "no acusan recibo de los reclamos de los trabajadores".
Lerer aseguró a LA NACION LINE que el personal garantizará las guardias mínimas y los servicios de emergencia.
El gremialista subrayó que la nueva protesta de dos días fue decidida en una masiva asamblea general, que también exigió la recategorización de todos los trabajadores, el pase al tramo profesional de enfermería, la jornada de 6 horas y la jubilación con el 82 por ciento móvil.
El delegado denunció también el robo de parte de un aparato de resonancia magnética que, según declaró, estuvo cerca de cinco meses en la puerta del centro de salud sin ser instalado. Además, aseguró que varios empleados constataron la presencia de roedores en el hospital.
El viernes se reunirán en asamblea para determinar las medidas a seguir.
Por su parte, la dirección del hospital denunció ante el Ministerio de Trabajo que los empleados en paro "no garantizan las dotaciones mínimas" de personal que fija la disposición laboral.
A través de un comunicado de sus autoridades, señaló que los servicios "están sobredemandados por la mayor prevalencia de enfermedades respiratorias".
Más huelgas
Los trabajadores de los institutos nacionales de control de alimentos y medicamentos agrupados en la ATE y en entidades profesionales cumplen desde ayer una huelga por tiempo indeterminado tras profundizar el plan de lucha que venían realizando en reclamo de un aumento salarial del 40 por ciento.
Los estatales de los organismos de control también exigieron la inmediata convocatoria a convenciones colectivas de trabajo y decidieron continuar con las medidas de fuerza, lo que puso en "serio riesgo" el control de medicamentos, vacunas y alimentos.
María Alejandra Picone, del Instituto Malbrán, aseguró ayer que "la ausencia de control de vacunas, alimentos y medicamentos" que provocó la protesta puede afectar a toda la ciudadanía.
El subinterventor de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud, Carlos Rizzi, aclaró por su parte que "la población está absolutamente cubierta y no hay razón para preocuparse.
No obstante, calificó como "absolutamente lógico el reclamo, ya que desde hace 12 años no hay incremento salarial".
La medida de fuerza es acatada por los trabajadores del Malbrán, del Centro Nacional de Rehabilitación Social (Cenareso), la Colonia Montes de Oca, el Servicio Nacional de Rehabilitación y el Instituto de Rehabilitación Psicofísico del Sur marplatense, entre otros.
Tras la reunión entre las partes en el Ministerio de Trabajo, los estatales expresaron que no llegó a ningún acuerdo y que mañana se decidirá en asamblea cómo continuará la medida de fuerza.
En la provincia
Por su parte, los trabajadores del Hospital Posadas cumplieron ayer la segunda jornada de una huelga de 96 horas, que se extenderá hasta mañana inclusive, en reclamo de un aumento de 500 pesos a cuenta de paritarias, el cese de la precarización laboral, mejoras en los lugares de empleo y el fin de la intervención en el centro.
Los empleados del Posadas, el más importante del conurbano provincial, responsabilizaron exclusivamente por la situación a las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación y adelantaron que la semana próxima lanzarían un paro por tiempo indeterminado.
A su vez, los trabajadores del porteño Hospital Francés convocaron para mañana a las 14.30 a una asamblea para decidir eventuales nuevas medidas de fuerza en rechazo de una propuesta de aumento formulada por las autoridades del centro asistencial, a la vez que exigieron un mínimo de 1750 pesos.