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Rabinovich, el tutor criticado por los padres

Debe cuidar los embriones congelados

Domingo 24 de julio de 2005

Se presentó a la Justicia en 1993 para pedir que se garantice el cuidado de los embriones congelados, y, una década más tarde, lo designaron como su tutor. Hoy, Ricardo Rabinovich es el curador de los por lo menos 1300 embriones en estado de criopreservación que hay en la ciudad de Buenos Aires, según una proyección de diez años atrás.

Acudió a los tribunales, según dijo en diálogo con LA NACION, para evitar que los embriones fueran utilizados para experimentación y comercialización. "Lo hice porque doy clases todos los días sobre los derechos de las personas. Y los embriones son personas, por eso me presenté", dijo Rabinovich, abogado especialista en bioética y también profesor en la Universidad del Museo Social Argentino y en la Universidad del Salvador.

En teoría, la función del tutor es la de velar por la vida de los embriones congelados, considerados personas con derechos. En la práctica, ese rol, que no tiene definición precisa, nunca se cumplió por oposición de los centros de fertilización.

"El tutor tiene cero facultades. Tiene, más bien, deberes", aclaró Rabinovich. Entre ellos, el de hacer un censo de los embriones. "Mi tutela hoy es sobre seres indeterminados", puntualizó. Es por eso que, indicó, el primer paso es saber de quiénes es tutor.

El listado de la población de embriones criopreservados es, según dijo, para luego controlar su destino.

Convencido de que la criopreservación implica un daño, y con cierto recelo a los métodos de reproducción asistida, sostuvo que esta actividad debe ser reglamentada. Y fue más allá: "Estoy en contra de todo lo que me recuerde al nazismo".

Para Rabinovich, la indignación de los padres que se sienten avasallados por la designación de un tutor no tiene fundamento. "Sus facultades hacia el embrión son las mismas que tienen con su hijo de 15 años. Pueden hacer todo lo que haga al bien de esos chicos, no al mal. Por eso cabe la figura del tutor", se defendió.

Sergio Pasqualini, director de Halitus, al igual que sus pares de otros centros, rechaza esta figura. No obstante, considera que en algunas circunstancias podría aplicarse. "Hay algunas parejas que dieron origen a embriones y se desconectaron del centro. El tutor, tal vez, estaría bien para esos casos", explicó.

En este punto coincidió Rabinovich: "El problema es con los embriones que fueron abandonados. Debería haber una ley que permitiera que sean dados en adopción", sostuvo el abogado, que en los últimos años asesoró a diferentes senadores en temas de salud. "La entrega de un bebe a una familia no es un acuerdo privado. Hay que ver a quién se lo dan, tiene que intervenir el Estado. Lo mismo pasa con los embriones", argumentó el hombre que, pese a la polémica, persevera en ser el tutor de los embriones congelados.

El tutor

Ricardo Rabinovich

Abogado y profesor

A raíz de su presentación para pedir que se garantice la integridad de los embriones congelados, la Justicia lo designó como tutor. Exige que lo dejen hacer un censo y que se revele la identidad de los padres como primer paso para controlar el destino de los embriones. Es especialista en bioética, rechaza la criopreservación y quiere que los embriones abandonados puedan ser adoptados.

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