
Rumbo a octubre/ Nota II de III
Los peligros que encierra la división del PJ
Por Rosendo Fraga | Para LA NACION
La Argentina se ha caracterizado por un sistema bipartidista atenuado o imperfecto durante todo el siglo XX. En la primera mitad se trató de radicales y conservadores, y, desde 1945, de radicales y justicialistas.
La UCR entró en crisis con el pacto de Olivos en 1993, recuperó vigor al converger con el Frepaso en la Alianza y llegar a la presidencia, pero tras el fracaso de esa gestión cayó vertiginosamente y en la última elección presidencial obtuvo sólo el 3% de los votos. Desde entonces no consigue recuperarse, aun cuando conserva algunas gobernaciones, y hoy no está en condiciones de disputar ni siquiera el tercer puesto en los dos distritos más importantes del país (Buenos Aires y la Capital), que, en conjunto, constituyen la mitad de votos del país.
El PJ quedó entonces como pleno dominador de la política argentina, pero como partido entró en crisis. La presentación de tres fórmulas en las elecciones presidenciales de 2003 fue un hecho sin precedente para su historia. La última vez que se reunió el congreso partidario fue en 2004, cuando se eligió una conducción muy cuestionada que renunció inmediatamente. Desde entonces, el PJ se encuentra virtualmente acéfalo.
A ello se suma que va dividido en Buenos Aires -que representa el 37,1% del padrón nacional- entre el PJ, que lleva a Hilda Duhalde, y el Frente para la Victoria (FV), que postula a Cristina Fernández de Kirchner. Hay provincias donde se repite esto, como en Misiones y Catamarca; otras en las cuales el PJ se llamará Frente para la Victoria, como en Entre Ríos, Capital o Tucumán, y unas terceras -Salta, La Pampa y Formosa-, en las que irá como PJ. En La Rioja y San Luis, el PJ va contra Kirchner.
Esto plantea un fraccionamiento político sin antecedente en la Argentina y, en los hechos, la desarticulación de los partidos. El 23 de octubre por la noche, los cómputos del Ministerio del Interior tendrán que mostrar una suma del PJ y otra del FV, de acuerdo con lo que se plantea en Buenos Aires. Seguramente, entre ambas alcanzarán más del 50%, pero ninguna de ellas, probablemente, superará el 30% en el promedio nacional.
Tercer puesto
Fuera del PJ, ninguna fuerza está en aptitud de alcanzar ni el primero ni el segundo puesto.
En la centroderecha, la alianza López Murphy-Macri no parecería poder lograr más del 10%, por la sencilla razón de que no tiene una denominación común (en la Capital es el Frente Compromiso para el Cambio y en la provincia de Buenos Aires, el Frente Cívico por la Libertad y la Justicia Social), con lo cual en el nivel nacional los votos se computarán por separado.
Además, la falta de una denominación nacional impide que la sinergia que puede generar esta alianza en la Capital y en Buenos Aires pueda capitalizar los votos que sumarían en el interior.
Una alianza articulada en el ámbito nacional podría haber alcanzado el 20% de los votos, pero, por separado, se prevé que López Murphy no podría superar el 10% y Macri, el 3 por ciento.
En la izquierda y la centroizquierda sucede otro tanto. El frente constituido alrededor del Partido Socialista (PS) en Santa Fe tiene muchas probabilidades de ganarle al PJ. A su vez, ARI, liderado por Carrió, podría ganar en la Capital. Pero entre ambas fuerzas no hay posibilidad de alianza, con lo cual, probablemente, ninguna de ellas logre superar en el ámbito nacional el 5% de los votos.
Dada esta dispersión, la UCR puede terminar siendo la tercera fuerza en el ámbito nacional, detrás de las dos expresiones del PJ, aunque sea con aproximadamente el 10% de los votos.
En el Senado, sobre un total de 72 bancas, el PJ tiene 37; la UCR, 21; hay 3 justicialistas disidentes que se han escindido del bloque, y 11 que pertenecen a otras fuerzas, en su mayoría provinciales.
De los 24 que se renuevan -fueron elegidos en 2001 y les tocaron por sorteo cuatro años de mandato- encontramos que 16 son del PJ, 6 de la UCR, uno de los provinciales y uno de centroizquierda. El PJ no puede perder la mayoría y, por el contrario, podría aumentar bancas, sobre todo si la cuestionada división desde el punto de vista constitucional en distritos como Buenos Aires, San Luis, La Rioja, Misiones y San Juan le permite obtener más senadores a costa de la UCR.
Es discutible si el hecho de que se presenten dos partidos jurídicamente diferentes -aunque del mismo origen- viola la Constitución, pero al formar parte los tres senadores de un distrito de un mismo bloque en el Senado, es claro que la oposición se queda sin representación y ello sí sería inconstitucional.
Pero la pregunta es qué grado de unidad tendrán los senadores del PJ, ya que hay una escisión aún menor, pero el enfrentamiento entre los sectores en pugna hace suponer que podría ampliarse.
En Diputados, hay 257 bancas. De ellas, pertenecen al bloque del PJ 129, a la UCR 46, el Interbloque Federal (provinciales y centroderecha) tiene 19, el Interbloque Provincias Unidas -justicialistas disidentes- 14 y otras fuerzas menores reúnen 11. La UCR perderá bancas, ya que se renuevan las elegidas en 2001, cuando la Alianza, si bien perdió, fue la segunda fuerza después del PJ. El Frepaso y el Frente Grande desaparecerán.
En principio, tampoco aquí el PJ perdería la mayoría, pero la pregunta es qué grado de cohesión mantendrá, dado que el bloque de diputados aparece muy dividido y con riesgo de quebrarse.
Es así como el triunfo en bancas del PJ, si se termina dividiendo, podría dejar al oficialismo más débil en el Congreso en la segunda parte del mandato que en la primera. .
