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Informe de Foreign Policy y el Fondo para la Paz

Diez países de América latina, en riesgo de convertirse en "Estados fallidos"

El Mundo

El ranking mundial se elaboró sobre la base de 12 indicadores económicos, sociales, políticos y militares

Haití, Colombia, República Dominicana, Venezuela, Guatemala, Paraguay, Perú, Honduras, Ecuador y Cuba. Estos diez países tienen algo en común, además de su pertenencia a América latina: el dudoso honor de aparecer, en ese orden y entre los puestos 10° y 58°, en la lista de 60 países en el mundo con mayor riesgo de convertirse en "Estados fallidos", según un trabajo de la publicación Foreign Policy y la ONG norteamericana Fondo para la Paz (Fund for Peace).

El ranking evalúa la performance de los países en 12 indicadores económicos, sociales, políticos y militares entre los cuales figuran las presiones demográficas, el desarrollo económico desigual, la criminalización o la deslegitimación del Estado, el deterioro económico y la violación de los derechos humanos.

En los primeros 20 puestos -en los que figuran países latinoamericanos como Haití, Colombia y República Dominicana, en un ranking en el que se destaca la presencia de países africanos y asiáticos como Irak, Afganistán y Yemen- el factor común que existe es que los gobiernos han perdido el control de su territorio y el monopolio del uso de la fuerza.

"Este es claramente el caso de Colombia, donde además existen los problemas del narcotráfico, de la desigualdad económica, y una rebelión armada que se resiste a los cambios", dijo la presidenta de Fondo para la Paz, Pauline H. Baker, en diálogo telefónico desde Washington con LA NACION.

Baker reconoció que los países latinoamericanos pueden subir próximamente en el ranking, dada la ola de inestabilidad que afecta a la región. "En el corto plazo no veo progresos y muchos países están enfrentando grandes desafíos -comentó-. En Bolivia es tan grande la brecha entre ricos y pobres que no habrá estabilidad a menos que hagan algo al respecto." El estudio dice que el desarrollo desigual es el "síntoma más común de fracaso del Estado entre todos los analizados, sugiriendo que la injusticia y no la pobreza es el mayor determinante de inestabilidad".

Baker indicó que no se trata sólo un problema de desarrollo, sino también un problema de seguridad. Ponerlo en evidencia fue uno de los grandes incentivos que tuvo su organización, que busca evitar la guerra, para realizar el informe. Según el Fondo para la Paz, hoy día son los países en riesgo de convertirse en "fallidos" los que representan una mayor amenaza para Estados Unidos, a diferencia de lo que sucedió en la primera mitad del siglo XX y aun durante la Guerra Fría, cuando los desvelos de la Casa Blanca se centraban en los Estados poderosos con ambiciones de conquista.

"Los Estados vulnerables suponen una amenaza de desorden general. Si existe desorden general, entonces existe la posibilidad de que elementos criminales, grupos terroristas y contrabandistas movilicen armas de destrucción masiva", aseguró Baker.

Pero estas naciones no sólo constituyen una amenaza para la Casa Blanca: el trabajo del Foreign Policy y el Fondo para la Paz destaca que cinco de los diez principales inversores en armas (como porcentaje del PBI) son Estados vulnerables. Tal es el caso de Eritrea, Angola, Arabia Saudita, Yemen y Bahrein.

"Yemen, el octavo Estado más vulnerable, tiene un sorprendente gasto militar, del 7,8% de su PBI."

Ahora bien, ¿qué sucede cuando los llamados Estados vulnerables tienen armas atómicas? Sencillamente, se multiplican las posibilidades de un ataque devastador. "Un Estado fallido con armas nucleares puede ser una pesadilla para todos", destaca el trabajo.

Los candidatos a convertirse "en pesadilla" son Corea del Norte, que con un régimen aislado se encuentra en el puesto 13° de países bajo riesgo de colapso; Paquistán, que en el puesto 34° tiene un armamento nuclear relevante; Irán, acusado por Estados Unidos de desarrollar armas nucleares, se encuentra 57°, y Rusia, que con su arsenal nuclear masivo se ubica en el 59° puesto.

Otro descubrimiento preocupante es que la ayuda económica no suele auxiliar a los más necesitados: "Un número significativo de Estados de alto riesgo, como Sudán y Corea del Norte, recibe muy poca ayuda y tiene gobiernos parias, lo que sugiere que la población paga por los pecados de sus líderes".

La excepción que confirma la regla son los países que han sido sede de intervenciones militares internacionales a gran escala, como Afganistán, Bosnia, la República Democrática del Congo e Irak, que recibieron muchos más fondos en comparación.

No obstante, la intervención militar extranjera y los recursos destinados a ese fin de ningún modo aseguran una menor vulnerabilidad de los Estados. Prueba de ello es que el trabajo ubica a Irak en un lapidario 4° lugar en el ranking y que un país como India -del que antaño se esperaba una multiplicación del hambre y de la pobreza- "hoy es la más grande democracia del mundo gracias a sus propias políticas" y sin intervención externa, comentó Baker.

Pero tal vez el dato más inquietante sea la escasa relevancia pública que obtiene la mayoría de los 60 Estados en riesgo de derrumbe, en los que viven 2000 millones de personas. Según el trabajo, naciones como Costa de Marfil, Somalia y la República Democrática del Congo rara vez aparecen en los medios. Ello podría abrir la puerta a que se transformen en "Estados fallidos" sin que lo advierta la mayor parte de la población mundial. .

Por Leandro Uría De la Redacción de LA NACION
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