Debido al fracaso en las conversaciones por mejoras salariales mantenidas ayer con los empresarios ferroviarios y autoridades del Ministerio de Trabajo, el gremio de maquinistas, La Fraternidad, realiza desde la 0 de hoy un paro nacional de 24 horas en los trenes de pasajeros y de carga.
Pero el desafío no terminó allí y el secretario general del gremio, Omar Maturano, anticipó que, de persistir "la intransigencia patronal" dijo, habrá una nueva huelga pero esta vez de 36 horas para la semana próxima y otra de 48 horas en fecha a determinar.
El sindicato realizó un paro de 24 horas la semana última en los trenes de carga porque tampoco se llegó a un acuerdo durante una reunión en la cartera laboral.
El reclamo de La Fraternidad es que se ajuste el salario básico (sujetos a los descuentos jubilatorios) de entre 1200 y 1350 pesos que cobran los maquinistas de carga a los 1820 pesos que reciben los conductores de trenes de pasajeros.
El gremio había anunciado la protesta para hoy, pero Trabajo intentó desactivarla con un encuentro realizado ayer en la sede de la calle Leandro Alem. En un clima de tensión, los sindicalistas no iban a concurrir, pero finalmente lo hicieron para destrabar la situación.
Todo fue en vano. Allí estuvieron los concesionarios, sindicalistas y autoridades de la cartera laboral y de la Secretaría de Transporte. Pero visiblemente enojado, después de varias horas de discusión, Maturano se retiró de la reunión: "Tomada [Carlos, ministro de Trabajo] nos quiso imponer que no hagamos la huelga como si nunca hubiésemos tenido la voluntad de llegar a un acuerdo".
El dirigente siguió quejándose: "Después de aceptar todas las instancias, como la negociación en convenciones colectivas, haber levantado una huelga por el llamado a conciliación obligatoria de 20 días y venir de cuatro meses sin que nos escuchen -describió Maturano a LA NACION- nos hicieron una propuesta ridícula y sin demasiada convicción de que se cumplirá".
El intento de acuerdo consistió en llegar al reclamo salarial ferroviario en forma escalonada hasta marzo próximo, lo que fue rechazado por La Fraternidad. Mientras Trabajo prefirió el silencio, el secretario de Prensa del gremio, Horacio Caminos, acusó a Tomada de "creerles más a las empresas" y desmintió una supuesta intolerancia sindical: "En el Gobierno nos quieren hacer quedar como si fuéramos de la Cuarta Internacional -dijo a LA NACION-, cuando nunca utilizamos la prepotencia, sino el reclamo civilizado".
Después de reclamar "la equiparación salarial entre los trabajadores de trenes de cargas con los de pasajeros, basándose en el principio constitucional de que a igual tarea igual remuneración", explicó Caminos que "mientras los delegados de subterráneos consiguieron mayores sueldos con paros salvajes, las empresas y el Gobierno pretenden ignorarnos -según su concepto- a pesar de que nunca abandonamos el diálogo".
La Fraternidad ocupa a 3000 trabajadores activos y suma 20.000 entre jubilados y pensionados. La dirigencia gremial justificó el reclamo de aumento en los sueldos básicos basado en que un retraso perjudica las futuras jubilaciones de los trabajadores del sector.
Por Luis Laugé
De la Redacción de LA NACION